LONDRES.- El sudafricano Wayde van Niekerk compartió este martes focos con el estadounidense Sam Kendricks y el francés Pierre-Ambroise Bosse, en el séptimo día de competición de los Mundiales de atletismo que se disputan en Londres.

Aunque todo estaba preparado para que las miradas se concentraran en Van Niekerk, uno de los hombres llamados a ocupar el vacío que dejará el jamaiquino Usain Bolt con su retirada tras estos campeonatos, la inesperada victoria de Bosse en los 800 metros y el triunfo de Kendricks sobre Renée Lavillenie en el salto con garrocha, minutos antes de la final de los 400 metros, repartió el protagonismo en el Estadio Olímpico de Londres.

Tal y como se esperaba, Van Niekerk revalidó su título de campeón del mundo del 400 al imponerse con absoluta comodidad en una definición bastante más descafeinada de lo previsible.

Tanto fue así que el plusmarquista mundial sudafricano pudo hasta permitirse el lujo de aflojar un metro antes de llegar a los cuadros para acabar en 43,98 segundos.

El segundo lugar fue para el bahameño Steven Gardiner, que se quedó la plata en 44,41, mientras que el bronce fue para el catarí Abdalelah Haroun con su mejor marca de la temporada, 44,48.

Sin el botsuanés Isaac Makwala, el rival que más podía cuestionar el reinado de Niekerk, la vuelta a la pista fue demasiado fácil para el plusmarquista mundial de la distancia, que tuvo menos oposición de la que se esperaba de Gardiner.

El bahameño había sido el único atleta que había bajado de los 44 segundos en su camino hacia la final de hoy. Pero llegado el momento decisivo, se quedó lejos de amedrentar a Niekerk, que dominó la prueba desde el inicio.

Makwala, por su parte, no pudo participar de la final por un virus estomacal que, junto a otros 30 atletas, contrajo al ingerir una comida en mal estado en su hotel. Su ausencia fue un jarro de agua fría para una de las finales que prometía emoción.

Al paso del 200, el hombre que batió el añejo récord de Michael Johnson en los Juegos de Río con una exhibición imponente para dejarlo en 43,03, ya había tomado la compensación a todos sus rivales y se encaminaba hacia un nuevo triunfo.

Consciente de que la final de los 200 metros le espera el jueves, el velocista sudafricano reservó todas las fuerzas que pudo para la prueba que puede destacarlo en la carrera por ocupar el trono del Bolt.

"Me siento increíblemente bendecido", aseguró Van Niekerk tumbado sobre la bandera de su país, en el tartán del Estadio Olímpico de Londres, casi sin aliento.

Para sorpresa y carcajada general, el speaker del evento optó por acostarse al lado del doble campeón mundial y campeón olímpico para llevar a cabo la pequeña entrevista a pie de pista.

"Mi equipo me ayudará a recuperarme para mañana (miércoles) (semifinales del 200)", añadió el agotado Van Niekerk.

Con mucha menos emoción de la esperada, el fenómeno sudafricano dio el primer paso para lograr su ansiado doblete, algo que nadie consigue desde que el legendario Johnson lo hiciera en los Mundiales de Gotemburgo 1995 y lo repitiera en los Juegos de Atlanta 1996.

El incuestionable dominio del los 200 metros del "Rayo" Bolt en la última década también abortó cualquier intento de repetir el histórico doblete del estadounidense.

Ya sin el astro jamaiquino en su prueba preferida, Van Niekerk tiene pista libre para igualar la gesta de Johnson.

Ya no le sucede lo mismo en el salto con pértiga a Lavillenie, el hombre que se colgó el oro en los Juegos de Londres, pero que no pudo repetir puesto en el mismo escenario en la justa mundial, su gran cuenta pendiente.

Esta vez, en una final emocionantísima, la capital británica no impulsó lo suficientemente alto al francés que, lastrado por las lesiones en los últimos meses, tuvo conformarse con su cuarto bronce planetario -ya tenía los de 2009, 2011 y 2015; en 2013 fue plata- tras superar el listón de los 5,89 metros en su segundo intento.

Aplazó así nuevamente su ansiada conquista del oro mundial, que se quedó Kendricks después de elevarse por encima de los 5,95 en su tercera tentativa. La plata fue para el polaco Piotr Lisek, también con 5,89, pero en su primer salto.

Los laureles que Lavillenie quería se los llevó su compatriota Bosse al sorprender a todo el mundo imponiéndose en los 800 metros con 1:44,67 minutos y una actuación impresionante.

"Estoy soñando. ¡No me lo puedo creer! ¿De verdad cumplí mi sueño?", señaló el mediofondista francés de 25 años, aún sobre el tartán del Estadio Olímpico, mientras miraba la pantalla incrédulo.

Tras él, cruzaron la meta el polaco Adam Kszczot (1:44,95) y el keniano Kipyegon Bett (1:45,21).

En otra de las finales del día, la checa Barbora Spotakova ganó su segundo título mundial de jabalina una década después de su primera coronación y a cinco años de su segunda medalla olímpica, también en el Estadio Olímpico de Londres.

La atleta, de 36 años, ganó con un registro de 66,76 metros y derrotó a las chinas Li Lingwei (66,25) y Lyu Huihui (65,26), plata y bronce respectivamente.

Por su parte, Conseslus Kipruto (8:14,12 minutos) mantuvo el reinado keniano de los 3.000 obstáculos, el mismo que pretendía interrumpir el estadounidense Evan Jager, bronce en 8:15,53, y que tampoco pudo impedir el marroquí Soufiane Elbakkali, plata con 8:14,49.

FUENTE: dpa

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