Los seres humanos tenemos la tendencia de confiar la resolución de la mayoría de nuestros problemas a la divina providencia y, si las paredes de los templos e iglesias pudiesen hablar, seguramente me darían la razón.

De milagros hemos oído hablar toda la vida. Los romanos rogaban a los dioses del Olimpo. Los cristianos basan su fe en el milagro de la divina concepción de María y en la vida y obra de Jesús. Los hindúes y los mahometanos dan por hecho el milagro de la reencarnación; aunque ambas religiones la promulgan de forma diferente. En fin, todo religioso cree en milagros y no falta uno que otro ateo que también afirme su existencia.

También existen pruebas de milagros científicos: La caída accidental del trozo de musgo dentro de un cultivo de bacilos, le proporcionó a Fleming el descubrimiento de la Penicilina. El descubrimiento incidental de las radiaciones electromagnéticas de débil longitud de ondas, que atraviesan los cuerpos materiales, también conocidas como Rayos “X”, resultó un gran aporte a la ciencia médica; y más recientemente el descubrimiento de que el Citrato de Sildenafil, más conocido como Viagra, aparte de ser efectivo en el tratamiento de la dolencia pulmonar (para la cual fue creado), representaba una opción eficaz para los pacientes que sufren de disfunción eréctil.

De estos tipos de milagros podríamos seguir hablando infinitamente y reuniríamos una asombrosa audiencia de crédulos, incrédulos y escépticos; pero eso sí, jamás he tenido conocimiento ni he oído hablar de milagros económicos.

Como resultado de la pasada campaña electoral, en la cual el miedo a un devastador desastre económico fue utilizado como arma efectivísima por el partido vencedor, se creó en la nación un pánico económico, el cual frenó el consumo nacional y lesionó gravemente la ya afectada economía de mercado.

En la pasada campaña electoral también se creó la ilusión de medidas inmediatas y soluciones mágicas que pondrían la casa en orden en un santiamén, y como los milagros económicos no son posibles, ahora lo que ronda es la frustración.

El presidente Trump y su equipo son simplemente humanos, ni dioses ni magos; por ello hay que darles tiempo y dejarles trabajar.

No debemos sentir pánico ante el futuro. Según los cálculos y especulaciones de especialistas, la situación económica debe estar estabilizada, para el verano del 2019, y eso lo único que me indica es que es tiempo de grandes oportunidades de negocios y de buscar nuevos rumbos para nuestras vidas.

En camino a la estabilidad económica, los precios de las propiedades inmuebles deben subir paulatinamente, así como los intereses hipotecarios; y ya escucharé los lamentos de aquellos que tuvieron la oportunidad de comprar un inmueble, en estos momentos, y no tuvieron la decisión para hacerlo.

Es momento de actuar y de pensar positivamente, y no hay espacio para quejas ni lamentos.

J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración.” tony@ruanobrokers.com

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cuál será la principal consecuencia luego de los resultados de las elecciones en Venezuela, señaladas de fraude?

El régimen de Maduro quedará más deslegitimado
Se afianzará el régimen de Maduro y se debilitará la oposición
ver resultados

Las Más Leídas