El segmento de los sedanes medianos, el de los automóviles más vendidos en los Estados Unidos, ha estado dominado por años por el Honda Accord y el Toyota Camry, que venden relativamente mejor que sus compatriotas Nissan Altima. Mazda 6 y Subaru Impreza. De un tiempo para acá han ingresado a esa competencia, con relativo éxito, los dos representantes de la industria automotriz coreana, el Hyundai Sonata y el Kia Optima, y los que portan el estandarte de Detroit, a saber: el Chevrolet Malibu, el Ford Fusion y el Dodge Dart, si bien este último es en realidad una versión americana del Alfa Romeo Giulietta.

Competir contra los dos gigantes japoneses no es empresa fácil, poco a poco los otros japoneses y los coreanos vienen ganando terreno, y los americanos están decididos a no quedarse atrás. Ha contribuido a eso que tanto Honda como Toyota parecen haberse dormido en sus laureles y sus modelos Accord y Camry hace ya varias primaveras que no se renuevan apropiadamente. Yo hasta me atrevería a decir que siguen vendiendo por inercia, por puro posicionamiento de marca.

Basta con comparar los sedanes medianos para concluir que la gente de Chevrolet realmente se ha lucido con su más reciente Malibú, que viene además en una muy conveniente versión híbrida, a la que estamos dedicando estas líneas. La más reciente generación del Malibu fue sometida a un exigente proceso de reducción de peso que dejó al automóvil 300 libras más liviano, y aunque en la versión híbrida las baterías invaden unos 4 pies cúbicos del compartimiento de equipaje, todavía queda un espacio amplio para carga y equipaje. Me consta, porque lo usé para ir de compras a una tienda de IKEA, y aunque compré un buen número de cosas, todo cupo en la cajuela.

El Chevrtolet Malibu Hybrid viene muy bien equipado, con control automático de climatización de doble zona, una pantalla táctil de 7 pulgadas con conectividad tanto de Apple CarPlay como de Android Auto. La unidad de propulsión que comparte con el Chevrolet Volt, y que GM ha bautizado con el nombre de Voltec, combina dos motores/generadores eléctricos y dos juegos de piñones del tipo planetario, todo dispuesto dentro de una cajuela de aluminio. En lugar del motor de 1.5 litros de 101 caballos que viene en el Volt, en el Malibu híbrido pusieron uno de 1.8 litros en cuatro cilindros, que produce 122 caballos de potencia y 130 libras pies de torsión. Tiene sistema de inyección directa de gasolina y una eficiencia sobresaliente. La potencia del motor a gasolina, más llos 74 caballos que entregan los dos motores eléctricos, combina para el Malibu Híbrido una potencia total de 182 caballos.

La autonomía del Malibu híbrido en operación puramente eléctrica es mínima, de apenas cinco millas, pero su manejo como automóvil convencional es de una suavidad suprema, con ínfimos niveles de ruido o vibraciones, tanto que a veces ni siquiera se nota que el motor se encuentra encendido. La versión que manejamos traía entre otros opcionales un imponente sistema de audio de la marca Bose, con nueve bocinas; el sistema de detección de peatones y pantalla táctil de 8 pulgadas con sistema inalámbrico de recarga de dispositivos móviles. Como equipo estándar viene el sistema de audio MyLink y el enrutador de wi-fi 4G Lte, un hotspot que permite la conexión a internet de hasta siete teléfonos, tabletas o computadoras portátiles.

En conclusión, el Chevrolet Malibu Híbrido es eficiente, económico, agradable de manejar, luce muy atractivo, tiene un precio muy conveniente que comienza en los $28,750 dólares y puede venir equipado con toda una gama de aditamentos tecnológicos de última generación. Dicho de otra forma, podría considerarse que es el sedán mediano casi perfecto.

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