La innovación tecnológica prolongará nuestra expectativa de vida, cambiará por completo el mercado laboral y afectará nuestra ecosfera y nuestra vida social. ¿Qué nueva forma le darán estas consecuencias a nuestro entorno construido?

Aumento de la longevidad y una sociedad envejecida

Un informe de WEF afirma que la prevención en la atención de la salud y los tratamientos mejorados por la tecnología inmobiliaria en la Florida aumentarán significativamente la longevidad en las sociedades futuras. Mientras que los procesos de edición genómica con CRISPR/Cas9 son todavía relativamente nuevos, podrían allanar el camino para prolongar la vida humana mediante la ingeniería genética. Este proceso se ha acelerado debido al análisis de macrodatos de nuestro mundo, como el uso de dispositivos de monitoreo de la actividad física, aplicaciones de nutrición o datos obtenidos de los sensores en una ciudad conectada.

Debido a los avances en la investigación del cuidado de la salud y a la cantidad cada vez más grande de conjuntos de datos, existe un cambio lento en el ámbito académico hacia un enfoque más preventivo que de respuesta a las enfermedades en la atención sanitaria. Por lo tanto, la prevención en la atención de la salud en el futuro intentará evitar la aparición de enfermedades en lugar de tratar los síntomas.

Como resultado, las personas en el mundo industrializado y más allá podrían llegar, en promedio, a los 90 años de edad. Debido a las tasas de reproducción diferentes según las regiones y a los adelantos mencionados en el cuidado de la salud, veremos cambios drásticos en la densidad y la edad de la población. La población mundial llegará a alrededor de 10 mil millones, y todas querrán un lugar donde vivir.

Desarrollos inmobiliarios sostenibles con impresión 3D y biología sintética

El sector inmobiliario es responsable de más del 20 % de las emisiones de dióxido de carbono, lo que debe reducirse de manera significativa para evitar un mayor impacto en el clima y afrontar los desafíos del futuro cambio demográfico. La combinación de la impresión 3D y la biología sintética podría crear una industria más sostenible.

El impacto indirecto de la impresión 3D es aún más grande. Podría permitir la fabricación local personalizada de mercancías, reducir el transporte que produce emisiones y la construcción de centros logísticos, así como de propiedades industriales, que son las responsables del sellado del suelo.

El impacto de la impresión 3D en la sostenibilidad se verá incrementado de manera exponencial en cuanto los biopolímeros se puedan utilizar para proyectos a gran escala. La biología sintética permitirá la creación de bioplásticos sustentables que podrían utilizarse en los sectores de la construcción o de la industria.

En el futuro a largo plazo, en el área inmobiliaria podríamos ver el crecimiento de infraestructuras conectadas con superficies sintéticas, con diseños de bioingeniería y fotosintetizadoras en el entorno construido, que produzcan energía regenerativa, estructuras que curen o materiales que almacenen y transmitan datos.

Si bien la combinación de estas tecnologías puede proporcionar un entorno construido más sostenible, también puede impactar en la fabricación y la logística, afectando los mercados de trabajo de comunidades enteras.

Impacto de la automatización en la demanda de bienes raíces

Se prevé que casi el 50 % de los trabajos actuales podría haber desaparecido en 2055, como resultado de la automatización. Mientras que hay muchos parámetros que influyen en las probabilidades de automatización, es casi seguro que nuestro entorno de trabajo cambiará de manera significativa, y los requisitos con respecto a los activos inmobiliarios se modificarán en consecuencia.

A medida que la automatización y la digitalización infunden aún más nuestro entorno de trabajo actual, podríamos ver que la demanda de espacio para oficinas disminuirá ligeramente y la demanda de espacio conectado aumentará. Como resultado, la necesidad de compatibilidad técnica y flexibilidad en las propiedades comerciales será de suma importancia.

Con más automatización y trabajo a distancia, podríamos ver la reconversión de espacios de oficinas en vivienda, o incluso un éxodo de las ciudades hacia zonas rurales más económicas. Pero, como es probable que el atractivo cultural de las ciudades prevalezca, podríamos ver más espacios culturales dentro de los antiguos distritos comerciales que revivan a las ciudades como centros de creatividad e intercambio interpersonal. Por lo tanto, la comunidad y la cultura serán las características clave de las ciudades futuras.

La automatización de los sectores de logística e industriales e inmobiliaria , como se ha descrito anteriormente, aumentará la demanda de bienes raíces altamente flexibles, conectados y equipados con servidores. Es probable que los desarrollos analógicos se abandonen.

Los cambios en el mercado de trabajo no solo afectarán a nuestras profesiones, sino también a nuestros entornos de vida y trabajo —todo el espectro del entorno construido. Los propietarios de viviendas, urbanistas y las corporaciones de bienes raíces tendrán que pensar en el atractivo y la utilidad de cualquier espacio, ya sea residencial, comercial o industrial.

Valor a través de los datos: el modelo del negocio de bienes raíces del futuro

Los norteamericanos, y particularmente los habitantes del sur de la Florida transcurren más del 80 % de sus vidas en edificios. Es probable que el porcentaje sea el mismo en la mayoría de los países industrializados, y que los países en desarrollo también sigan la misma tendencia en esta área inmobiliaria.

Por lo tanto, los edificios son los entornos modernos de los seres humanos en el mundo industrializado. Si bien esto es preocupante en el contexto de la salud, es muy probable que esta tendencia continúe. Veremos más venta minorista en línea en el futuro, una mayor cantidad de personas trabajando desde sus casas e individuos completamente inmersos en realidades virtuales.

Si no se produce un impacto externo o un cambio de comportamiento masivo en la sociedad inmobiliaria, transcurriremos en promedio más del 90 % de nuestro tiempo en edificios. Dado que estos están cada vez más equipados con sensores y conectados, los conjuntos de datos granulares de nuestra vida cotidiana pronto estarán fácilmente disponibles.

Los dispositivos como el Echo Dot de Amazon, electrodomésticos conectados, tecnología de vigilancia o sensores que ayudan a crear ambientes de trabajo y de vida adaptables, agregarán datos sobre qué consumimos y cómo dormimos, y sobre nuestras discusiones, relaciones sexuales y patrones de trabajo. Los laboratorios vivientes, viviendas donde las personas son observadas en todo momento para obtener datos para las investigaciones, ya se han convertido en un importante nicho de negocios y en una visión plausible del futuro.

Se ofrecerán espacios “gratis” a los trabajadores de oficinas inmobiliaria o residentes a cambio de sus datos. Un modelo de negocio futuro podría residir en la extracción de información del 90 % de la conducta humana, disponible para estudio, debido al tiempo que pasamos en edificios. Los anuncios personalizados y para un mercado objetivo podrían impregnar nuestros entornos construidos. Como tal, el valor futuro de una propiedad puede no estar en su planificación, construcción o uso, sino en los datos generados dentro de sus paredes.

Surgimiento de bienes raíces con y sin conexiones

Los datos detallados, proporcionados por una red de sensores más amplia y diversa, podrían permitir a los gobiernos y corporaciones, dependiendo de la legislación nacional, eliminar por completo la privacidad. También existe la amenaza de la ciberdelincuencia y ciberguerra, que pueden explotar las vulnerabilidades en el hardware y el software.

Para tratar de evitar el uso legal o ilegal de sus datos por entidades, tanto con buenas como malas intenciones, los ciudadanos podrían optar por casas sin conexión y puntos fuera de línea en espacios públicos. Es plausible que pudiéramos ver el surgimiento de bienes raíces y empresas fuera de línea especializadas en la eliminación de sensores de los edificios o que proporcionen tecnología contra la vigilancia, en el caso de que no haya una legislación que las prohíba. Indicadores de este escenario ya existen en los asuntos privados en relación con las ciudades inteligentes, lo que genera escepticismo sobre la vasta escala de recolección y uso de datos, y un nuevo interés por una vida desconectada y por las empresas que ofrecen soluciones contra los drones.

La conectividad podría convertirse en una fuerza que divida a nuestra sociedad. Un campo apreciará lo que se puede inferir de los datos, como recomendaciones personalizadas y sistemas adaptables en el entorno construido; mientras que otro no verá los aspectos positivos, sino más bien los medios potenciales para una infiltración malintencionada del sistema, o abuso gubernamental y corporativo. En función del interés en una vida sin conexiones que parece predominar en las economías más fuertes del mundo industrializado, consideraremos el “tiempo sin conexión” como un servicio de lujo.

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