Mi difunto amigo Paco Ferrer siempre me decía que procurara aprender algo a diario, pues el día que nada se aprendía, era día perdido. Como Paco fue un hombre sabio, le obedecí, pues aparte de ponerme a salvo de Irma, procuré aprender lo más que pude en la semana que estuve en San Francisco.

Fue casualidad que los vientos huracanados de Irma comenzaran a atacar Miami al siguiente día de haber hacia San Francisco, California. Era un viaje preparado por más de seis meses y lo menos que esperábamos era que coincidiera con un huracán; pero había que irse. Así que pusimos las contraventanas y nos fuimos.

Lo primero que aprendí fue que no debo esperar una amenaza inminente de ciclón, para Miami, en mi casa, y que debo irme lo más lejos posible del mismo.

Ya en San Francisco, el paisaje acogedor que brindan las montañas cuando protegen las ciudades me hizo recordar mi Madruga natal, que allá, en medio de la isla esclavizada, ofrecen el mismo sentir, a pesar del agobio y la desesperanza en que el comunismo ha hundido a la población cubana. Reafirmé, ahí, que lo que bien se ha querido es imposible de olvidar; aunque hayan pasado muchos años de ausencia.

Como Enrique, el primo de mi esposa había vivido más de 25 años en toda el área, disfrutamos la semana a plenitud utilizando la red de magníficas carreteras que une a los municipios comprendidos en San Francisco Bay Área. Recorrimos valles impresionantes llenos de parras, cargadas de uvas, y sembradíos de alcachofas que se perdían en lontananza. Un paisaje increíble, con el mar Pacífico y las dunas de arena, al doblar de cada curva del camino. Con ciudades, pueblos, y ciudadelas, que robaron mi alma de pintor y poeta, producto de la arquitectura de sus edificaciones y la flora y fauna que circunda el ambiente. Esplendorosos jardines con coloridas flores y deslumbrantes variedades de cactus. Todo ello unido al espumante mar Pacífico con sus playazos, sus ballenas, sus leones marinos, focas, nutrias, albatros, alcatraces, gaviotas, etc., que se observaban durante el trayecto.

Pero en medio de todo esto, hay personas que viajan de una ciudad a otra para trabajar, hacer compras, asistir a escuelas, universidades, hospitales o dirigirse a sus negocios u obligaciones, y en una red de ciudades donde se nombra constantemente el santoral, los viajeros se cuentan por decenas de miles. Sin temor a equivocarme puedo decir que el servicio de transporte de San Francisco Bay Área debe estar comprendido entre los más eficientes de la nación:

Sistema de ferry que cruza la bahía enlazando a la ciudad de San Francisco con Vallejo y Marín County; sistema de tranvías eléctricos que avanzan por las calles y de forma subterránea; un “Cable Car” (tipo de tranvía controlado por cable, que atraviesa la ciudad constantemente); diferentes líneas de autobuses con motores de petróleo, híbridos y eléctricos que dan servicio a los habitantes de la ciudad de San Francisco y conectan con Oakland, San Mateo, San José (sede del “Silicone Valley”) y otras ciudades; el “CalTrain” el cual cubre ruta San José – San Francisco; el Subway “Bart”, sirviendo la ciudad de San Francisco. El sistema de transferencias también está establecido para el transporte, por lo cual resulta fácil y económico conectarse de una ruta de transporte a otra que le conduzca al destino deseado. Un excelente servicio de Uber, Lyft y taxis se hace presente de tal forma que nada tiene que envidiarle a New York.

Atendiendo a lo antes referido pueden imaginar que constantemente pasa un transporte que puede facilitarle el viaje por la ruta requerida para llegar a su destino. Y esto es a lo largo y ancho de la ciudad, por escarpadas que sean sus calles o por el vértigo que puedan producir las precipitadas bajadas hacia la bahía.

En San Francisco, los peatones, a pesar del magnífico sistema de transporte existente, inundan las calles. Lo que no impide a aproximadamente siete mil quinientos “homeless” levantar sus casas de campaña en cualquier acera del centro de la ciudad, donde duermen, comen y hacen sus necesidades personales.

He traído todo esto a colación para que el lector le haga saber a los políticos que les representan que existen lugares con más inconvenientes topográficos que Miami (plano y llano), con un eficiente servicio de transporte.

Mi última enseñanza en este viaje fue la siguiente: Si nuestros funcionarios públicos consideran necesario convocar al capital privado para crear empresas de capital mixto, con el fin de cumplir el objetivo de lograr un servicio de transporte público eficiente, pues que lo convoquen; porque la ineficiencia del sistema de transporte público en nuestra ciudad está frenando su desarrollo.

*Tony Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración.”

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