Hace unos días estuve tomando un café con Juan Miguel Moreno, experto en turismo, y curiosamente nuestra conversación giró en torno al llamado turismo colaborativo. Hablamos sobre como la tecnología y la creatividad de las personas está cambiando nuestras vidas. El Internet ha cambiado la forma de viajar. Desde la elección del destino hasta la planificación del viaje se hace de forma diferente. Hoy por hoy, las personas buscan en Internet las opiniones y clasificaciones de los sitios visitados por otros turistas. En dependencia de sus calificaciones y comentarios los lugares resultan más o menos atractivos.

Gracias a la oferta por Internet, la mayoría de pasajes aéreos ya no se venden en agencias tradicionales. El servicio de taxis o el alquiler de habitaciones para hospedaje se hace a través de aplicaciones en teléfono celular. Existen opciones y diversas ofertas, pero todas bajo un concepto fundamental de colocar los bienes ociosos al servicio de otros que lo necesitan y así aumentar su eficiencia.

Ya en Internet, y utilizando diferentes aplicaciones, encuentras personas que ofrecen sus productos, sus bienes o su tiempo a otras que lo necesitan, de forma gratuita, por una cantidad muy barata, o por un precio razonable.

Investigando un poco encontré ofertas increíbles de servicios aquí en Miami. Por ejemplo, hay adultos mayores que ofrecen sus servicios para cuidar niños, sin costo, con la única finalidad de estar acompañados por un rato. Hallé el servicio de pasear perros gratis y supe que mi vecino alquila su bicicleta en las horas en las que está trabajando para que otras personas la usen. De hecho, un conocido mío da clases acuarela gratis, única y exclusivamente, por el simple gusto de enseñar. Como convercé con Juan Miguel Moreno, esta oferta ha existido siempre, pero ahora Internet brinda, a través de las aplicaciones, una plataforma para darse a conocer y multiplicar exponencialmente el alcance de la demanda o de la oferta.

Definitivamente esta nueva forma de ofrecer servicios ha llevado a muchos negocios tradicionales a la quiebra o al cierre de sus operaciones. Otros han tenido que adaptarse a las nuevas necesidades de sus clientes. Por ejemplo, una cadena hotelera muy conocida está llegando a acuerdos con las casas que tengan habitaciones vacías y estén interesadas en alquilarlas. El hotel ofrece a sus clientes la posibilidad de hospadarse en una casa familiar con acceso a todos los servicios del hotel, la piscina, los restaurantes, las peluquerías, las saunas, y el gimnasio. Este modelo de negocio está haciendo que las familias con casas cerca de hoteles se vean beneficiadas con ingresos adicionales por el alquiler de habitaciones ociosas.

Este pequeño resumen es solo la punta de un iceberg sobre el cual recién se está empezando a hablar, pero se espera que en 5 años revolucione al turismo mundial. Varias conferencias y congresos alrededor del mundo tratan sobre cómo ayudar a los negocios tradicionales a adaptarse al cambio y asegurar su supervivencia.

Miami, al ser un destino turístico por excelencia, no está ajeno a este nuevo modelo de negocio. El próximo mes de junio de 2017, de la mano de Juan Miguel Moreno, acogerá un encuentro sobre “El Turismo Colaborativo” en una nueva edición del Congreso Hemisférico de Camacol.

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