¿Seguimos evolucionando los hombres? ¿Habrá un eslabón superior en la cadena evolutiva humana? ¿Será natural la evolución fruto de la modificación genética? ¿Podremos evitar enfermarnos de cáncer? ¿Podremos vivir para siempre?

La respuesta a estos enigmas podría encontrarse en el exitoso experimento realizado por científicos norteamericanos quienes han logrado editar, por primera vez, los genes de embriones humanos de forma exitosa.

El hecho ocurrió en la Universidad de la Salud y Ciencias del estado de Oregón y consistió en la modificación del ADN de un gran número de embriones unicelulares con una técnica de edición llamada CRISPR que permite eliminar de forma selectiva las secuencias de ADN no deseadas de genoma utilizando la proteína nucleasa para cortar los fragmentos desechables, informó la publicación Technology Review del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Lo más importante de este estudio es la demostración que se puede de manera segura corregir los genes defectuosos causantes de enfermedades hereditarias. Este proceso denominado "ingeniería de la línea germinal" garantizaría que cualquier niño modificado genéticamente transmita esos cambios a las generaciones posteriores a través de sus propias células germinales, en otras palabras, a través del óvulo y el esperma.

Si el hombre tiene la posibilidad de diseñar un bebé a la carta, las peticiones serían múltiples, desde la banalidad de que el bebé resultante sea un niño rubio y con ojos azules a desear un ser inmune al cáncer y a la mayoría de enfermedades hoy existentes. Se podría crear un hombre que jamás sufra alzheimer, que posea un cerebro con mayores capacidades de aprendizaje, una persona con el don de la juventud eterna y, pensando en los viajes interplanetarios, que su cuerpo soporte altas temperaturas o la presión de las profundidades marinas.

Y es aquí donde comienza el dilema, estos bebés diseñados, con capacidades superiores a los seres humanos actuales, y con la posibilidad de transmitir genéticamente sus cualidades, podrían ser el primer eslabón de la nueva especie humana o post humana. Algo verdaderamente fascinante y a la vez inquietante. Pero también podría ser la puerta a crear especies inferiores, sumisas, y especializadas para realizar determinada labor. Se puede diseñar un ejército de esclavos. Esta perspectiva hace que muchas organizaciones religiosas y científicos expertos tengan recelo de este hallazgo.

Las puertas de la evolución están abiertas. En las probetas de nuestros laboratorios científicos está la respuesta a muchos de los enigmas, miedos, y sufrimientos de los seres humanos.

La especie humana como lo conocemos, con las actuales reglas sociales, credos y limitaciones naturales puede estar llegando a su fin. El hombre puede estar convirtiéndose en Dios. Como teoriza en el libro “Homo Deus: Breve historia del mañana” el autor israelí Yuval Noah Harari. La humanidad puede estar a las puertas de vivir en la abundancia y de vivir para siempre. Los actuales adelantos científicos como la inteligencia artificial y el poder crear un ser superior podrían estar situándonos a la víspera de un nuevo peldaño de la evolución. Los hombres mutarían a la categoría de dioses como los dioses mitológicos, con sus grandes poderes, sus grandes placeres y sus grandes tragedias.

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