No existe disculpa más socorrida que la de culpar a los dirigentes de la asociación, cuando alguien quiere salirse con la suya y no puede hacer lo que le viene en gana en una propiedad regida por un colectivo de propietarios.

Si alguien pretende hacer alteraciones en su propiedad, bien sea cambiar el color existente en la fachada, alterar el diseño de la jardinería, construir una terraza, un estacionamiento circular o, simplemente, erigir una caseta en el patio para guardar las herramientas y el inmueble está contenido dentro del área controlada por una asociación de condominios o de propietarios, mi consejo es que el primer paso a dar debe ser la obtención del permiso necesario, otorgado por los directores de la comunidad, para realizar la obra.

En ocasiones he sido consultado por personas que buscan la forma de impugnar las leyes y las regulaciones establecidas en su comunidad, pues las consideran injustas e inoperantes. Estas personas, por lo regular, no están dispuestas a plantear su inconformidad en la asamblea comunitaria de su vecindario, si no, quieren violentar las reglas establecidas para el lugar.

Yo entiendo las frustraciones de los demás, pues las he sufrido en carne propia; pero estoy consciente de que aquellos que tienen la pesada tarea de dirigir la comunidad en la cual vivo, velan por la conservación del medio ambiente, la calidad de vida dentro del colectivo y la preservación de la inversión que cada uno de los propietarios realizáramos al momento de la compra.

Existe, sin embargo, una manera muy simple de jamás enfrentar una frustración al respecto: Leer los documentos que son provistos al momento de comprar una propiedad regida por una de estas asociaciones. ¿Pero quién los lee en su totalidad? ¿Leyó usted los suyos cuando compró su condominio?

Realmente leer el enorme cartapacio de papeles, escrito en idioma inglés, es fastidioso, difícil y aburrido; aunque lo realmente difícil es entender su contenido, aún para aquellas personas educadas en este país; pero así y todo no existe disculpa lógica para no conocer en detalle las leyes que regirán el lugar en el cual se pretende vivir con la familia.

Esté consciente de que un abogado especializado en bienes raíces, puede brindarle un valioso servicio al respecto y puede ayudarle a conocer mejor sus deberes, derechos y limitaciones antes de concertar, definitivamente, una transacción de compra-venta en una propiedad inmobiliaria que esté erigida en una comunidad controlada por una asociación de propietarios.

J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración” tony@ruanobrokers.com

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