El sueño de toda persona joven es independizarse. Sobre todo aquellas que se han pasado más de la mitad de su vida preparándose y estudiando para obtener una carrera que le proporcione la independencia. Un reciente estudio de Pew Research Center revela que la cantidad de jóvenes entre 25 y 35 años de edad que se quedan en la casa de sus padres ha aumentado un 5 por ciento con respecto al año 2000.

El análisis compara la situación existente en esa misma horquilla de edad en la generación anterior. Y resulta que en el año 2000 sólo el 10 por ciento de los jóvenes se mantenía viviendo con sus progenitores y ahora permanecen en el nido algo más del 15 por ciento. Lo curioso de este fenómeno es que esa misma encuesta realizada en el año 1964 reveló que solo el 8 por ciento de los jóvenes de entonces permanecía en casa de sus padres.

Aquí vemos pues que la llamada generación silenciosa (los nacidos durante la segunda guerra mundial) exhibe mejores números que las dos generaciones posteriores. El análisis puede conducir al error de pensar que la permanencia de estos jóvenes en el hogar paterno se deba a la falta de puestos de trabajo. Pero esto no es del todo correcto, existen otros estudios que revelan que en el primer trimestre de 2016 solo el 5,1 por ciento de los jóvenes estaban desempleados, casi la mitad del 10 por ciento de los desempleados existentes entre los jóvenes en el primer trimestre de 2010.

¿Entonces por qué no crean un hogar independiente al de sus padres? Las causas en habría que buscarlas en los niveles salariales de los puestos de trabajos disponibles. El estudio no dice en cuánto han disminuido los salarios o cuánto ha aumentado el costo de la vida desde el año 2000 hasta la actualidad. Pero estos dos aspectos podrían ser las causas que convierten la búsqueda de un hogar independiente en una misión imposible.

La generación posterior a los millennials, la llamada generación Z ya comienza a graduarse de la universidad. Estos jóvenes se caracterizan por su optimismo y por esperar grandes cosas del futuro. Una encuesta reciente reveló que 7 de cada 10 de la también llamada generación IGen esperaba ganar más de 35.000 dólares en su primer trabajo. Lo que supone casi un 10 por ciento más que la esperanza manifiesta hace un año cuando los últimos representantes de los millennials abandonaban la universidad.

No es menos cierto que la realidad suele ser mucho más dura que los sueños optimistas de unos jóvenes recién graduados con toda una vida por delante. Según datos publicados por Accenture Strategy, Talent & Organization, menos de la mitad (49 por ciento) de los egresados de las universidades en 2016 logró alcanzar esos niveles salariales.

A pesar de que la generación Z está catalogada como un grupo más emprendedor, y optimista tendremos que esperar algunos años para ver si esta tendencia de permanecer en casita con papá y mamá prácticamente hasta la jubilación cambia y los jóvenes trabajadores pueden al fin construir sus propios hogares de forma independiente.

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