Los precios de las viviendas se alejan cada vez más de los modestos bolsillos de los residentes locales, las autovías se convierten en relojes de arena que ciernen, poco a poco, el paso de los vehículos, mientras el insaciable océano devora cada año un centímetro de su veraniega costa. Hablamos de Miami, una ciudad resiliente.

El fenómeno de la resilencia se hace viral, el término evoca la capacidad humana y de algunos materiales de recuperarse después de una crisis. Pero una ciudad resiliente es algo más complejo, es la urbe que se auto examina y se somete a un conjunto de medidas encaminadas al buen gobierno, medidas administrativas, preventivas, estratégicas para mejorar y sobrevivir en el tiempo pensando también en el entorno.

Miami no podía resistirse a esta moda y allí está entre las 100 ciudades resilientes escogidas por la fundación Rockefeller que ha decidido patrocinar el nuevo concepto de desarrollo urbano: La resiliencia.

Para tener información sobre este fenómeno nos acercamos a la oficina de Jane Gilberg, directora de resiliencia de la ciudad de Miami, quien en conversación exclusiva con DIARIO LAS AMERICAS nos explicó sobre una iniciativa que nos ataña a todos.

Director de Resiliencia Urbana

El director de resiliencia (CRO, por sus siglas en inglés) es un asesor de alto nivel del alcalde y su tarea consiste en trabajar con todos los sectores del gobierno, agentes sociales y expertos disponibles para desarrollar una estrategia de resiliencia urbana que le permite a la ciudad adaptarse a las tensiones crónicas o impactos agudos que puedan sufrir.

Resilient GM&B

La ciudad de Miami y Miami Beach en 2016 crearon una iniciativa llamada Resilient GM&B (Gran Miami y Miami Beach resiliencia) con el objetivo de responder a los retos del área. Este proyecto fue seleccionado para unirse al programa de “100 Ciudades Resilientes” de la fundación Rockefeller. “La fundación apoya a los jefes de resiliencia en la creción un entorno de colaboración entre las ciudades elegidas y facilita acceso a profesionales altamente calificados especialistas en resiliencia urbana, además pone a disposición herramientas y servicios valorados por más de 200 millones de dólares”.

“La idea de Resilient GM&B es crear una hoja de ruta que articule las prioridades de resiliencia de la ciudad para implementarlas a corto, mediano y largo plazo. Esta estrategia reflejará las necesidades colectivas de la región y su capacidad para abordarlas, así como identificará el apoyo y los servicios necesarios para implementar esa visión”.

El proyecto

"Llevamos un año reuniéndonos con los agentes sociales de nuestra ciudad, con grupos de empresarios, organizaciones no gubernamentales, instituciones educativas y grupos de residentes. En paralelo estamos creando una encuesta entre 2.000 personas con el objetivo de entender cuáles son los problemas y necesidades locales”.

“El primer paso es dibujar un mapa que, por un lado, incluya las tensiones crónicas de la ciudad, la pobreza profunda, la desigualdad, el acceso a la vivienda, el aumento del nivel del mar, etc y, por el otro, refleje los impactos agudos, tales como los huracanes, las tormentas o los virus como el Zika que pueda sufrir la ciudad repentinamente”.

“El estudio de dicho mapa nos ayudará a crear una estrategia regional destinada a hallar soluciones resilientes a los problemas detectados. Esto significa, por ejemplo, que para resolver el reto del acceso a la vivienda, no podemos desvincularlo de los salarios, la situación del transporte, el aumento del nivel del mar o de espalda a la posibilidad del impacto de una gran tormenta en el área. Las respuestas resilientes contemplan trabajar con los diferentes agentes sociales, en una estrategia integral que cree políticas resilientes para solucionar problemas actuales y futuros.”

“La posición de nosotros es bien interesante, trabajamos con los gobiernos locales, con la administración, con el alcalde, con todos los departamentos de la ciudad, las empresas, los residentes y entre todos buscamos la forma de llegar a las metas que tiene la iniciativa resiliente, explicó Susanne Torriente, sub administradora y CRO Miami Beach.

La Fundación Rockefeller

“La fundación Rockefeller ha creado el movimiento 100 ciudades resilientes para ayudar los nuevos retos presentes en el mundo. El crecimiento humano es imparable, cada vez somos más, las ciudades son más grandes y agrupan una mayor cantidad de población y se crean nuevos retos urbanísticos, sociales y administrativos. A la misma vez, en el planeta suceden fenómenos como el cambio climático, el calentamiento global, la subida del nivel del mar que nos afectan. La realidad nos dice que no podemos seguir gobernado de la misma forma que se hacía hace 27 años cuando comencé a trabajar para la administración pública. Estamos en una época diferente y tenemos que brindar este servicio desde otra óptica que llamamos resiliente”, dijo Susanne Torriente.

“Nosotros no estamos creando otro sistema de gobierno, lo estamos modernizando la manera de dar los servicios. A veces en los gobiernos hay departamentos que ni se hablan y los ingenieros están en un piso y la planificación en otro. Y lo que hacemos nosotros es reunirlos y ponerlos a trabajar juntos, a ventilar los problemas de la ciudad y tratar de mejorar los servicios de forma resiliente, calculando todas sus posibles consecuencia, dentro de un plan estratégico resiliente. Somos parte de una iniciativa que incluye a otras 99 ciudades del mundo y podemos tomar un teléfono y llamar a Nueva York o a Medellín para que nos transmitan su experiencia”.

“Buscamos la conexiones entre la solución del aumento del nivel del mar y la necesidad de vivienda, el transporte de calidad, y el acceso a un empleo digno. Esas conexiones existen, eso es lo interesante del reto. Miami es una ciudad condenada a vivir frente al mar que debe tener un buen transporte público y un entorno de viviendas dignas. Esa es una de nuestra problemática”.

Acciones para la resiliencia

"El próximo 10 de agosto tendremos un encuentro en La Pequeña Habana con los residentes. Será en el Centro Mater de la 418 SW 4th Ave a las 6:00pm. Allí vamos a dar a conocer la iniciativa de convertir nuestra ciudad resiliente. Mostraremos nuestras seis áreas de investigaciones:

1-Avanzando y adaptando: ¿Cómo vivimos y nos transportamos?

2-Recuperación robusta: Preparación para los desastres.

3-Nuevas maneras de vivir con el agua

4-Liderazgo comunitario y planeamiento para el día de mañana.

5-Barrios seguros y saludables.

6-Una economía próspera para todos.

El objetivo del encuentro es recoger las opiniones de los residentes y que nos hablen sobre sus necesidades. Esperamos conocer su opinión sobre el transporte, las viviendas, los salarios, la salud, la seguridad y el medio ambiente".

"Después de esta conversación con la comunidad, podremos seguir trazando el mapa de nuestra ciudad para en otoño tener determinadas las seis áreas de prioridades de nuestro proyecto urbano. Y continuar entonces con las fases siguientes”, apuntó Jane Gilbert.

Este encuentro forma parte de una serie de contactos que GM&B resilient está teniendo con los residentes de diferentes barrios de la ciudad. El pasado mes de julio conversaron con vecinos de Liberty City quienes aportaron sus ideas sobre la resiliencia de la ciudad.

Futuro

“En la actual etapa podemos decir que estamos estudiando y escuchado a todos los agentes sociales. La etapa posterior será redefinir la estrategia y para posteriormente crear la estrategia definitiva de Resilient GM&B. La última etapa es la institucionalización, donde se tomarán las medidas necesarias para transitar por la senda de la resiliencia”.

“Ahora mismo, nuestra idea es ser líder en la industria de la adaptación de la ciudad a la subida del nivel del mar. Creemos que esto generará muchas oportunidades para las empresas porque se invertiría infraestructuras y se crearían oportunidades de empleo local. Sobre todo, empleo especializado y tendremos que preparar personas para que ocupen esos puestos de trabajo” dijo Gilbert.

El concepto de resiliencia está integrado en los Acuerdo de París a la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, forma parte de los nuevos objetivos del Desarrollo sostenible, pero todo estos esfuerzos son papel mojado sin la involucración de los gobiernos locales y agentes sociales de las ciudades.

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