La importancia que tienen y la influencia que ejercen los medios de comunicación masiva, sobre la población, en realidad impresiona.

Aunque parezca curioso, entre ellas la radio es el medio más efectivo, según muestran las estadísticas; y es que la radio se escucha en todo sitio: en el auto, la casa, el trabajo, mientras se hacen ejercicios, en fin, en todo lugar que nos encontremos habrá alguien escuchando la radio.

La fácil penetración de la radio en nuestro mundo se debe en parte a que puede ser escuchada mientras se realizan otras tareas, sin que esto provoque mayor distracción, y es ahí, precisamente, dónde radica su gran efectividad, pues el mensaje llega en forma subliminal y no directa; y como nuestro sistema cerebro-nervio-espinal, que es quien se encarga de ajustar nuestros patrones de conducta, responde mejor a sugerencia que a órdenes, resulta de esta manera más fácil de impresionar. Muy aparte de que el citado sistema esté en desventaja, al utilizar solamente uno de sus cinco sentido vitales, el oído, para percibir, calibrar y aquilatar la información que recibe.

Hace unos días escuché, en la radio, tres de esos programas catalogados como infomerciales, pues a través de ellos se brinda información encaminada a la promoción de productos o servicios. Dos de los tres programas que escuché eran patrocinados por compañías de hipotecas inmobiliarias y sutilmente comentaban las ventajas del refinanciar una propiedad.

Sus presentadores no buscaban ofrecer información que ayudara a la ciudadanía a ampliar sus conocimientos en los temas que presentaban, por el contrario, hablaban con lenguaje confuso, sujeto a guiones preestablecidos y únicamente encaminados a vender sus servicios.

Utilizando el recurso de la intimidación sicológica, a través de la letanía, conminaban a los radioescuchas a llamarles para actuar de inmediato, so pena de perder una oportunidad única en sus vidas, de no responder a su llamado.

Era obvio que el interés único de quienes estaban tras los micrófonos consistía solamente en lucrar mediante la supuesta información que brindaban. Durante los treinta minutos que duró cada programa no se dijo nada en concreto y mucho menos algo que pudiese ser utilizado para resolver problema alguno.

Se debe tener siempre presente que resultará imprescindible analizar con detenimiento los siguientes factores, antes de tomar una determinación al respecto: a) Conveniencia de refinanciar una propiedad; b) Considerar el programa para hacerlo; c) Sopesar factores alternos de valor, mercado y tiempo; d) Asegurarse de la posibilidad de cumplir con el nuevo compromiso financiero.

“En río revuelto, ganancia de pescadores”, dice el refrán; mi consejo es: No se deje pescar. No se deje confundir. No haga trato ni firme documento alguno si no obtiene primero amplias referencias de quien se lo presenta y cuenta usted con el asesoramiento de un abogado especializado.

J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración.” tony@ruanobrokers.com

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