INMIGRACIÓN

La Reforma Migratoria:
esta vez es diferente

La aprobación del proyecto de ley  para una reforma, con una supermayoría de 68 senadores, demostró que esta vez, las cosas eran distintas

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Varios hispanos se manifiestan frente al Congreso de Washington para solicitar a los congresistas que la reforma migratoria sea aprobada. (America’s Voice)

CRYSTAL PATTERSON.- Directora de Comunicaciones para Inmigración en el Center for American Progress

El año 2013 ha sido un año histórico para la reforma inmigratoria. Una coalición extraordinaria de partidarios de varias ideologías políticas se unió para exitosamente apoyar una acción legislativa que aborda muchos de los asuntos complicados que están presentes en nuestro sistema inmigratorio actual.

En junio, el Senado de los EEUU aprobó un proyecto de ley que incluía provisiones para un camino a la ciudadanía, categorías más amplias de visas, y un plan para ayudar a los 11,7 millones de inmigrantes indocumentados a salir de las sombras.

El proyecto de ley es una representación de lo que es capaz de hacer el Congreso cuando ambos lados se reúnen de buena fe y están dispuestos a trabajar juntos.

La aprobación del proyecto de ley con una supermayoría de 68 senadores demostró que esta vez, las cosas eran verdaderamente diferentes en la lucha por la reforma, y que había un impulso significativo para llevar al proyecto de ley a llegar a la meta en la Cámara de Representantes (si es que el liderazgo republicano estuviese comprometido con cumplir su promesa de tomar medidas sobre este tema).

En lugar de esto, los republicanos de la Cámara de Representantes, como el presidente de la misma, John Boehner, y el presidente del Comité Judicial de la Cámara, Bob Goodlatte (R-VA), han optado por retrasar la reforma, considerando pedazos de proyectos de ley de inmigración por separado.

Sus esfuerzos se han concentrado mayormente en la seguridad fronteriza y el cumplimiento de sanciones, y no han hecho mucho para abordar los problemas fundamentales que nos han traído a este punto crítico en el debate. Incluso cuando reconocen que aprobar una reforma es una necesidad política y en el mejor interés económico, social, y moral de nuestro país, sus acciones hasta ahora dejan claro que están evadiendo la oportunidad para hacer una realidad del cambio significativo.

En los meses desde que el proyecto de ley fue aprobado en el Senado, los defensores de la inmigración han mantenido el impulso en apoyo a la reforma.

Una gran mayoría del público estadounidense todavía apoya un plan de reforma que incluye un camino a la ciudadanía. Se han dado a cabo cientos de eventos a través del país con miles de personas actuando para mostrar a los miembros del Congreso que arreglar nuestro sistema inmigratorio roto debe ser una prioridad principal.

El "Ayuno por las Familias" reciente atrajo apoyo internacional, con miles de personas alrededor del mundo uniéndose a la huelga de hambre en solidaridad para traer atención sobre las separaciones familiares dolorosas que son causadas por nuestras políticas agresivas de deportación.

El ayuno contó con el apoyo del presidente Obama y la primera dama, el vicepresidente Joe Biden, muchos demócratas de la Cámara, líderes laborales y políticos, y una coalición de partidarios de la reforma.

Un núcleo de activistas pasaron 22 días sin alimentos, dejando claro que cualquier dolor y molestia que estaban sintiendo era nada comparado con el trauma al cual se enfrentan tantas familias en estos momentos a causa de nuestro sistema inmigratorio roto.

Hasta ahora, los republicanos de la Cámara han intentado dejar correr el reloj, con la esperanza de que este tema se desvaneciera. Los partidarios de la reforma han dejado claro que esta vez es diferente -el apoyo está presente, y sólo se hace más fuerte frente a la resistencia de unos pocos políticos que están desconectados de la realidad- .

El Senado hizo su trabajo, y presentó un proyecto de ley robusto y razonable que encara los desafíos presentes. Es tiempo que la Cámara haga lo mismo. Los votos están ahí, el apoyo público está ahí, los republicanos de la Cámara simplemente deben encontrar la voluntad de hacer lo que es correcto moralmente, económicamente, y políticamente.

Con el 2013 llegando a su fin, el llamado a la acción para la reforma inmigratoria se está sólo poniendo cada vez más fuerte y más persistente. En lugar de confundirse por la falta de acción por parte de los líderes republicanos de la Cámara, como John Boehner y Eric Cantor, los partidarios de la reforma están sólo escalando sus esfuerzos.