MIAMI.- Con el nombramiento de congresista Tom Price, de Georgia, para el Departamento de Salud y Servicios Humanos, el presidente electo Donald Trump ha sido fiel a sí mismo, lleno de contradicciones.

Enviar a Price al departamento de salud, un cirujano ortopédico, representa un retroceso en relación a lo que el magnate inmobiliario dijo sobre el ‘Obamacare’, al día siguiente de ganar las elecciones, que lo mantendría, aunque parcialmente, porque tiene ‘cosas buenas’ como no permitir a las aseguradoras discriminar a posibles clientes por condiciones previas de salud. Durante la campaña, Trump dijo que su primera decisión al tomar posesión del cargo sería anular el sistema asequible de salud aprobado el 2010. Pero cambió de idea tras su entrevista con el presidente Barack Obama.

Pero el nombramiento de Price significa otro cambio de postura, porque el congresista republicano es un acérrimo adversario del ‘Obamacare’ y un seguidor de Trump desde el primer día, a punto de que introdujo en tres ocasiones en la cámara baja un paquete legislativo en su nombre para anular la ley de salud. El último incluso todavía no ha sido debatido.

Cuando el ‘Obamacare’ estaba en discusión en el Capitolio, Price se presentó en el conservador American Enterprise Institute y detalló su mayor crítica al proyecto de salud impulsado por la Casa Blanca. “Ellos piensan que el Gobierno debe controlar la salud pública. Pero yo creo que deben ser los pacientes y los médicos que deben tener el control. Ahora la gente tiene una cobertura (médica) pero no tiene cuidados apropiados”, dijo Price.

El plan de Price para sustituir al ‘Obamacare’, defendido durante los debates en la Cámara de Representantes, realmente difiere mucho de las propuestas republicanas en general, principalmente las promovidas por el líder de la Cámara Baja, Paul Ryan.

Por ejemplo, Price defiende que a los pacientes con una pre condición clínica no debe tener acceso a un seguro subsidiado si no ha tenido ninguna cobertura durante los 18 meses anteriores. Pero tampoco no la tendrá en los 18 meses posteriores, durante los cuales pagaría la póliza al precio del mercado sin ningún tipo de ayuda, ni siquiera subsidios laborales.

Porque otra cosa que el senador por Georgia quiere colocar un límite máximo de 20.000 dólares a las deducciones familiares y 8.000 a los seguros individuales, a que las empresas tienen derecho si contribuyen a la póliza de su trabajador. En este caso, el objetivo es que las empresas no ofrezcan compensaciones de seguro demasiado generosas a sus empleados.

Al mismo tiempo, es cierto que Price quiere otorgar a los estados la discrecionalidad al momento de subvencionar a las personas de bajos recursos que no tienen lo suficiente para adquirir un seguro médico. Pero especialistas en la materia cuestionan la propuesta porque, tradicionalmente, los estados terminan por no recibir nunca loa contribución de los fondos federales necesaria para cubrir ese programa.

Algunos observadores creen que Trump se decidió por el congresista republicano tras escuchar a su círculo de asesores. Pero pudiera ser también una forma de compensar su deseo de traer al excandidato republicano, Mitt Romney, a bordo de su administración en el Departamento de Estado.

Porque la semana pasada, el ingreso de Romney a la administración Trump, ha sido fuertemente cuestionado por su entorno, en particular la exjefa de campaña, Kellyanne Conway. “No creo que el costo de la unidad del partido sea el puesto de secretario de Estado”, escribió en su cuenta Twitter.

El fin de semana pasado, en una entrevista concedida a la cadena ABC, Conway, acusó a Romney de empeñarse durante la campaña de “cuestionar la personalidad y el intelecto” del presidente electo. En su opinión fue un comportamiento ‘traicionero’ porque “la primera responsabilidad de una secretario de Estado es ser leal al presidente” y “él fue mucho más allá de lo normal para hacerle daño a Donald Trump”. Es más, agregó en la entrevista, “ni siquiera estoy segura de que haya votado por Trump”.

El lunes, Conway dijo a CNN que en los últimos días ha recibido un sin fin de quejas del mundo republicano protestando por la posibilidad de que Mitt Romney sea escogido para secretario de Estado.

Por otro lado, dos miembros del equipo de transición republicano develaron el martes que el presidente electo decidió nombrar como secretaria de Transporte a Elaine Chao, quien está casada con el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell. El peligro es que esto le daría al senador un acceso único a los entretelones de las reuniones del gabinete, algo que si bien no es ilegal ha preocupado a varios analistas. “Es bastante poco usual y peligroso porque se presta a muchas interpretaciones. ¿Qué tal si el presidente no está de acuerdo con el senado en algún tema, ella va a rehusar de participar en esa reunión de gabinete?”, se ha cuestiona David Gergen, quien fuera asesor de cuatro presidentes de ambos partidos.

Si es confirmada por el senador, Chao tendría un rol destacado en el Gobierno ya que sería la encargada de implementar, si puede, las promesas de campaña de Trump de reformar el sistema de autopistas del país, modernizar y reparar puentes.

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