@LuisLeonelLeon / llleon@diariolasamericas.com

“Yo nunca quise ser comunista, ni tampoco los niños que ahora van a la Iglesia, ni muchos de los que no van a las iglesias. Es atroz, criminal la manipulación ideológica a la que el régimen condena a los niños cubanos. Y a quién se atreva a expresarse en contra de esa doctrina le espera la feroz reprimenda de la dictadura”, dijo este miércoles a DIARIO LAS AMÉRICAS el pastor Mario Félix Lleonart al finalizar una manifestación frente a la embajada cubana en Washington con el propósito de pedirle a Raúl Castro que deje salir hacia Estados Unidos a la familia Rigal, condenada a prisión por defender el derecho a educar a sus hijos en el hogar.

“Me emocioné mucho esta tarde porque en Cuba nunca pude hacer algo así y más haciéndolo por un pastor en una situación tan terrible”, manifestó Lleonart, quien hace unos meses llegó a EEUU y para quien las primeras armas de domesticación castrista se disfrazan bajo la educación y la cultura. Y agregó:

“Yo tuve que ir a la escuela bajo un sistema de educación en el que me enseñaban cosas que no tenían absolutamente nada que ver con mis inclinaciones, ni mi manera de pensar ni mis creencias. En Cuba se obliga constantemente a los niños a repetir consignas mortíferas, las clases son interrumpidas por actos políticos del Partido Comunista [el único legal en la Isla] y la Unión de Jóvenes Comunistas. Es un crimen que los niños sean obligados a gritar cosas espantosas como ‘pioneros como el comunismo, seremos como el Che’, ‘Patria o muerte, venceremos’, o ‘Comandante en Jefe ordene’, mientras levantan la mano con un gesto que recuerda a las hordas hitlerianas”.

El caso Rigal

El pasado 21 de febrero Ramón Rigal, pastor de la Iglesia de Dios en Cristo, en Guantánamo, y su esposa Adya, fueron arrestados por no estar de acuerdo con el sistema educativo imperante en Cuba y educar a sus hijos en su domicilio, una práctica (homeschooling) permitida y usual en varios países. Hace tres semanas, el 25 de abril, fueron sometidos a un juicio que varias organizaciones han calificado como un proceso sin garantías y cuyas sanciones están basadas en motivos políticos.

Antes der ser procesados, dos de las razones que la pareja expuso al Ministerio de Educación por las cuales deseaban impartirle clases a sus hijos en el hogar, fue que sufrían intimidación en las escuelas y que se les inculcaban ideas que iban en contra de las creencias y valores de la familia.

Según Ramón Rigal, cuando en el juicio intentó defender su derecho a la educación en el hogar, basándose en la Constitución cubana, el fiscal le prohibió hablar. “Cállese o lo saco de la sala”, le dijo, precisándole que la educación en casa “no está permitida en Cuba porque tiene una base capitalista” y que únicamente los maestros están capacitados “para inculcar valores socialistas”.

“Con estas personas [los representantes del régimen] el diálogo es inexistente”, le escribió Ramón a HSLDA en un correo electrónico. “Ni siquiera están interesados en si violan o no las leyes. Quieren imponer lo que desean. Muestran una cara al mundo, mientras que en verdad, la dura realidad es algo diferente”, denunció en su misiva.

Ambos padres fueron sentenciados a un año de cárcel. Ramón en un centro de trabajo forzado y Adya en prisión domiciliaria. La pareja ha apelado.

La protesta

Ante la condena, organizaciones como la Asociación de Defensa Legal de Home School (HSLDA), CitizenGo, Hispanic Leadership Fund, Concerned Women for America y Center for a Free Cuba, entre otras, protestaron frente a la embajada cubana.

Michael Donnally, director de información mundial de la Asociación para la Defensa Legal de la Educación en el Hogar, declaró que con este acto también le piden al gobierno de EEUU que tenga en cuenta la situación de la familia Rigal y la de otros casos similares en las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana.

Donally trató de entregar una petición con más de 30.000 firmas en la embajada cubana para que Raúl Castro deje salir hacia EEUU a la familia Rigal, pero los empleados que se aproximaron a la alta reja del recinto se negaron a recibirla. Ante la negativa, Donnally expresó que “con la ayuda de Dios él estaba seguro que la petición y las firmas llegarían a las manos de las autoridades cubanas”.

Más ideología, menos conocimiento

“En el sistema implantado por la revolución las asignaturas están en segundo plano mientras que la política es lo fundamental. La ideología comunista está por encima del conocimiento. Es una gran pantalla. Las oraciones que ponen como ejemplos en las clases de español, están relacionadas con la figura de Fidel Castro, con todo lo que ellos quieren que se piense del régimen”, advirtió Lleonart, autor del blog www.cubanoconfesante.com y alertó que lo que más le importa al régimen en las escuelas “es mantener el adoctrinamiento y la represión psicológica en las generaciones desde las más tempranas edades”. Y acotó:

“Por suerte hay ocasiones en que estas técnicas le fallan. Recuerdo a un joven, que estuvo hace poco en EEUU, y que acaban de expulsar de la Universidad, que años atrás, mientras cursaba el preuniversitario, fue obligado a ir a un acto en contra de las Damas de Blanco. Y de pronto el joven, en medio de aquél acto cruel, se les viró a los represores y no gritó no hizo nada contra esas valientes mujeres que sólo reclaman libertad y democracia. Esta manifestación de hoy es muy importante y ha sido un privilegio para mi poder participar y azar la voz por los que en Cuba no se les perite hablar”.

En la manifestación, que fuera trasmitida por Facebook Live, el pastor Lleonart realizó una oración y le aseguró a la audiencia que “la familia Rigal hoy se siente menos sola, por la solidaridad de los hombres, mujeres y niños, estadounidenses y cubanos, presentes en este acto. La familia Rigal nunca ha estado sola, porque el señor Jesucristo siempre ha estadio a su lado”.

Un derecho

“La educación en el hogar es un derecho fundamental protegido por nuestra Constitución y todos los principales tratados de derechos humanos”, expresó hace unos días Michael Donnelly, quien recordó que “Cuba es parte en estos tratados y debe responder por violar los derechos de la familia Rigal”.

“Los estadounidenses se preocupan por lo que le pasa a la gente en Cuba”, dijo Donnelly, uno de los organizadores del acto y director de alcance mundial de HSLDA. Y añadió: “Si Cuba va a tener relaciones normales con los Estados Unidos, entonces el Gobierno cubano debería saber que la educación en el hogar es una opción que debe ser permitida”.

Otro de los manifestantes fue Frank Calzón, creador del Centro por Cuba Libre, organización sin fines de lucro asentada en Washington, quien declaró a este rotativo que “la manifestación ante la embajada de Cuba, además de defender el derecho de las personas a educar a sus hijos en el hogar si así lo desean, es pedirle a Castro que suspenda las condenas y les permita salir del país a esta familia cristiana sentenciada en un tribunal donde no existieron garantías procesales”.

Calzón, ferviente defensor de los derechos humanos en Cuba, reprobó la ideologización de la enseñanza en la isla: “Escuchen esta pregunta: ¿Si hay 84 marinos americanos que desembarcan en la playas cubanas y 67 son derribados por los gloriosos combatientes de las Fuerzas Armadas, cuántos marinos americanos quedan? Bueno, pues hace poco, una familia cubana que se exilió, me dijo que esto se lo habían puesto a su niña en la clase de matemáticas. Las cosas que ocurren en la educación en Cuba son a veces inimaginables para el resto del mundo, incluidos los estadounidenses”.

Una especie de renacimiento

El director ejecutivo del Center for a Free Cuba, denunció la constante manipulación propagandística del régimen tanto hacia los cubanos como a ciudadanos de otras partes del mundo, incluido los grupos de estudiantes estadounidenses que viajan regularmente a Cuba en los programas establecidos por el ex presidente Obama:

“A varios de estos grupos de estudiantes los han reunido con Joanne Chesimard, una señora de 65 años, prófuga de la justicia que escapó a Cuba luego de asesinar fríamente a un policía a New Jersey en 1973. Y entonces en La Habana se la presentan a estos jovencitos como una heroína que le cuenta todas las maravillas de la revolución, y les dicen que es una exiliada siendo en realidad una terrorista”. Chesimard, quien militaba en las Panteras Negras y el Ejército de Liberación cuando cometió el crimen, fue condenada a cadena perpetua. Hace cuatro décadas vive bajo el amparo del castrismo.

“Ahora bien, creo que de un modo indirecto, por carambola, por toda la atención que ha recibido la política de Obama, ya no sólo los amigos del castrismo sino también muchos otros norteamericanos, estén mirando hacia Cuba con otros ojos, ya no obnubilados con el cuento del señor Obama ni únicamente interesados en los cruceros sino preguntándose qué pasa de verdad en la isla. Siento una especie de renacimiento, que pone a la gente a pensar cómo es posible que a un pastor lo condenen a la cárcel por no querer que sus hijos vayan a una escuela adoctrinada por el comunismo. Y esto sí no es del agrado del régimen”, concluyó.

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