MIAMI.– Cuando el presidente Donald Trump recibió la semana pasada al ministro de Exteriores ruso en su despacho, no solo le reveló información de inteligencia de origen israelí, también le dijo a Sergey Lavrov que despidió al director del FBI para sacarle presión a la investigación sobre Rusia.

“Acabo de despedir al jefe del FBI [James Comey]. Está loco, verdaderamente le faltaba un tornillo. Me enfrentaba a una gran presión por Rusia y ya me lo he quitado de encima”, aseguró Trump, según un memorando de la conversación hecho por alguien presente en la Oficina Oval y al cual tuvo acceso The New York Times. Según el texto, Trump agregó: “No me están investigando”.

En esos momentos el FBI estaba investigando una posible confabulación de la campaña de Trump con los rusos. Esta conversación, estimó el rotativo, refuerza la noción de que el Presidente despidió a Comey básicamente por esa investigación y no porque no hubiera investigado las filtraciones de los archivos del Comité Nacional Demócrata y el caso de los correos electrónicos de la entonces candidata presidencial, Hillary Clinton.

“Lo significativo aquí fue que él admitió que se sentía presionado y que lo quitó para acabar con esa presión. Esto sí puede representar un problema futuro para el Presidente”, estimó a la cadena CNN, el analista Marc Hutchison.

Al revés de lo sucedido durante la semana con otras filtraciones, esta vez la Casa Blanca no ha desmentido la veracidad del relato de la conversación de Trump con Lavrov. “Al politizar y hacer de la investigación sobre Rusia una tribuna, James Comey creó una presión innecesaria sobre nuestra capacidad de conversar y negociar con Rusia. La investigación siempre iba a seguir y el despido de Comey no la detiene. Una vez más, la verdadera historia es que nuestra seguridad nacional se he resquebrajado con la divulgación de conversaciones privadas y altamente confidenciales”, afirmó en un comunicado el portavoz presidencial, Sean Spicer.

La revelación tiene a la par de que el diario The Washington Post asegurara el viernes que los investigadores sobre los presuntos lazos de la campaña de Trump y Moscú, han identificado a un actual funcionario de la Casa Blanca como “persona de interés” en la pesquisa.

Para muchos analistas, el hecho subraya que la investigación comienza a moverse hacia los niveles más altos del Gobierno.

Según el rotativo, la persona en cuestión, cuya identidad no fue revelada, es alguien cercano al Presidente.

Trump tuvo una semana difícil, antes de comenzar el viernes su gira de ocho días por Europa y el Medio Oriente. El nombramiento de un fiscal especial para investigar la interferencia rusa ha provocado su rechazo airado. El mandatario no solo no cree que la investigación haga falta, sino también piensa que se trata de una “cacería de brujas” en su contra.

“Esta es la más importante cacería de brujas contra un político estadounidense en la historia”, escribió Trump en uno de sus habituales tuits matutinos el jueves. Y agregó: “Con todos los actos ilegales que sucedieron durante la campaña de [Hillary] Clinton y la administración de Obama, jamás se nombró un fiscal especial”.

Horas después, en una rueda de prensa conjunta con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, el Presidente agregó que el nombramiento de un fiscal especial “hiere a nuestro país” y “es una disculpa de los demócratas que perdieron la presidencia”.

El despido de Comey y la revelación de que el mandatario supuestamente le pidió que desestimara la investigación sobre su asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn -según un memorando escrito por Comey revelado por The Washington Post-, estremecieron los cimientos de la política en Washington y desencadenaron una andana pedidos de investigar al Presidente por “obstrucción de la justicia”.

Pero como si no fuera poco, el miércoles el Post aseguró tener en su poder una grabación del líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, donde el líder de la mayoría republicana en la Cámara, Kevin McCarthy, comentó que el mandatario había recibido dinero de Moscú, aún siendo candidato.

La conversación -que algunos partidarios de Trump han desestimado como una “broma”- ocurrió el 11 de junio del año pasado y en ella participaron, además de Ryan y McCarthy, otros dirigentes republicanos.

Cuando McCarthy hace el comentario, Ryan de inmediato solicita a los demás presentes que mantengan la boca callada y los hace jurar silencio y de que nada de lo hablado saldría de la sala. La conversación ocurrió precisamente en el día en que se supo que las instalaciones del Comité Nacional Demócrata habían sido “hackeadas” supuestamente por Rusia.

Según el Post, McCarthy dijo: “Les puedo garantizar que esto es lo que hay. Los rusos jaquearon el Comité Demócrata y lograron [obtener] lo que la oposición [los demócratas] tenían sobre Trump”.

Cuando le preguntaron a quien pensaba que los rusos habían pasado la información, McCarthy contestó: “Hay dos personas, creo que Putin paga a Rohrabacher y Trump. Lo juro por dios”.

Dana Rohrabacher es un congresista republicano por California conocido por sus puntos de vista a favor de Rusia. Su portavoz negó al Post que el congresista haya recibido dinero de Moscú.

Inicialmente el portavoz del líder de la Cámara baja, Brendan Bucks, negó que la conversación siquiera hubiera tenido lugar. Pero cuando el reportero del Post le dijo que tenía en su poder la grabación, cambió de postura. “Toda esta conversación, que tiene más de un año, no fue más que una broma. Nadie cree que el líder [de la Cámara] estaba afirmado seriamente de que Donald Trump o alguien de nosotros fuéramos pagados por los rusos”.

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