WASHINGTON.- Se trata de demostrar al presidente Donald Trump lo que pasaría en Estados Unidos sin los inmigrantes sin papeles a los que quiere deportar y sin aquellos a los que miembros de su administración como el fiscal general, Jeff Sessions, acusan de quitar puestos de trabajo a los norteamericanos.

Bajo el lema "A Day Without Immigrants" (un día sin inmigrantes), extranjeros con papeles y sin papeles están mañana jueves llamados a no acudir a sus puestos de trabajo en varias ciudades del país, entre ellas la capital, Washington DC.

Una vez más han sido las redes sociales las que han dado difusión a la convocatoria, que de momento se desconoce el impacto que puede alcanzar. Se ha extendido bajo el hashtag #ADayWithoutImmigrants.

En Washington, y esto sí se sabe, numerosos restaurantes colgarán el cartel de cerrado. Unos han asegurado que lo harán por solidaridad y otros apuntan que será por necesidad, porque su plantilla es mayoritariamente inmigrante y les resulta imposible reemplazarla.

Un estudio de la Brookings Institution, un centro de estudios en Washington, cifra la población extranjera del área de la capital del país en cerca de un 22 por ciento (datos de 2010).

Washington, con una alcaldesa demócrata, es una de las llamadas "ciudades santuario", las que se niegan a colaborar con las autoridades federales para localizar y detener a inmigrantes sin papeles para que sean deportados. Una de las órdenes ejecutivas firmadas hasta ahora por Trump amenaza con retirar a estos lugares los fondos federales que reciben.

The Washington Post publicó este miércoles una lista con una treintena de establecimientos que mantendrán cerradas sus puertas en el DC, muchos de ellos muy conocidos en la ciudad. Otros las abrirán pero ofrecerán un servicio restringido.

Establecimientos de Nueva York también han anunciado que mañana estarán cerrados como muestra de solidaridad con una comunidad que consideran amenazada por Trump con sus ataques a los hispanos y la orden ejecutiva -ahora paralizada por la Justicia- con la que vetó la entrada a Estados Unidos a los ciudadanos de siete países musulmanes.

"En apoyo a nuestra gente", anunció el chef español José Andrés, que seguramente es el cocinero más conocido en Estados Unidos, donde tiene numerosos locales. Mañana jueves cerrará seis de los que tiene en Washington, entre ellos "Jaleo", de tapas españolas.

El chef, con nacionalidad estadounidense desde hace dos años, mantiene un enfrentamiento judicial con Trump. Cuando este lanzó su candidatura hacia la Casa Blanca llamando violadores y narcotraficantes a los mexicanos, abandonó el proyecto de abrir un restaurante en el hotel que el hoy presidente tiene en Washington.

"En un momento en el que hay una retórica importante contraria a la inmigración, nadie duda de que la comida mejor es la de los inmigrantes", dijo hace unos meses en entrevista con dpa. "Los inmigrantes han hecho mucho para que este país vaya a mejor".

Según la Oficina de Estadísticas Laborales, los restaurantes del país emplean a unos 1.8 millones de inmigrantes, que son el 7.1 por ciento de los 25 millones de extranjeros que trabajan en Estados Unidos.

La protesta convocada contra Trump no se limita al sector gastronómico ni es una huelga. Realmente está pensada como boicot. Se llama a los inmigrantes a no abrir sus negocios si los tienen, a no llevar a los niños a la escuela, incluso a no gastar un solo dólar a lo largo del día para mostrar que la economía podría colapsar y la vida diaria no funcionar si ellos no estuvieran.

En Filadelfia y Austin se espera también un impacto de la convocatoria, que esta semana se vio precedida ya por otra el lunes en Milwaukee.

FUENTE: dpa

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