MIAMI.- Una de las miles de personas que tendría que salir forzosamente del país si el presidente Trump decide poner fin al programa de Acción Diferida por Llegadas de la Infancia, más conocido como DACA, es Jesús Contreras, un paramédico que trabajó intensamente durante seis días rescatando a las víctimas que dejó en Houston, Texas, el huracán Harvey.

Contreras, de 23 años de edad, planea trabajar en el Distrito del Hospital del Condado de Montgomery, pero su aspiración está en vilo, esperando la decisión con la que podría ser deportado de Estados Unidos, país al que llegó cuando era un pequeño de tan solo seis años. Su caso es uno más de los cientos de miles de beneficiarios de DACA en Texas.

"Trabajé durante seis días ayudando con el alivio del desastre", dijo Contreras durante una entrevista de NBCNews, enfatizando que si DACA hubiera sido removido en medio de la contingencia, simplemente lo habrían sacado de la ambulancia.

Afirma que decidió hablar sobre su estatus migratorio, porque sabe que muchos en su situación tienen miedo de hacerlo, y solo esperan el anuncio de la Casa Blanca sobre la decisión de Trump, que se espera para este próximo martes.

Texas tiene la segunda población más alta de receptores de DACA en el país; el primero es California, según los registros de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de los Estados Unidos. DACA hizo posible que cerca de 800.000 inmigrantes indocumentados vivieran sin el temor de la deportación, y optaran por una licencia de conducir, calificar para la matrícula en el estado de la universidad y asegurar mejores puestos de trabajo.

Este programa sólo se aplica a los inmigrantes que llegaron a Estados Unidos antes de cumplir 16 años y que viven continuamente en país desde el 15 de junio de 2007. La mayoría provienen de México, El Salvador, Guatemala y Honduras, tres países centroamericanos víctimas del narcotráfico y las pandillas.

De hecho, Jesús Contreras, llegó con su madre desde Tamaulipas, en México, donde los carteles del Golfo y los Zetas, compiten por el poder.

Entre los enemigos del programa está el Procurador General Jeff Sessions, quien cuestiona la legalidad de DACA porque no fue aprobado por el Congreso. Además, diez estados están exigiendo su suspensión, y amenazan con presentar una demanda a menos que Trump empiece a desmantelarlo este mismo martes.

Sin embargo, hay un esfuerzo bipartidista en el Congreso comprometido con ayudar a estudiantes y jóvenes profesionales como Contreras. La republicana de Miami, Ileana Ros-Lehtinen, y la representante Debbie Wasserman Schultz, demócrata, están entre las que impulsan la Ley del Sueño de 2017, presentada por el senador Lindsey Graham, y que busca proteger a los menores que han estado permanentemente en los Estados Unidos por lo menos cuatro años antes de la promulgación de la ley, creando un camino hacia la legalización.

"Quiero que la gente que está en contra de nosotros sepa que somos estadounidenses orgullosos. Tenemos mucho orgullo en este país y vamos a quedarnos aquí para pelear y ayudarnos unos a otros", afirmó Conteras.

FUENTE: REDACCIÓN

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