Fue el propio general Wesley Clark el que lo afirmó: “ISIS fue iniciado con financiación de nuestros amigos y aliados… para combatir a muerte a Hizbullah”.  La declaración no era cuestión de poca monta porque Wesley Clark es un más que veterano militar estadounidense, a cuyas órdenes habían estado las fuerzas de la NATO en la antigua Yugoslavia y que estuvo a punto de crear un conflicto de enorme magnitud, al ordenar que los militares británicos dispararan sobre los soldados rusos que habían entrado antes que ellos en la localidad de Pristina. La cosa no llegó a más porque sir Mike Jackson, el jefe británico, se negó a obedecer sus órdenes a la vez que señalaba que no iban a dar inicio a la Tercera Guerra Mundial por él. 

Se piense lo que se piense, Clark es todo,  menos una dulce paloma y todavía menos se le puede considerar un desinformado liberal.  Precisamente por eso su testimonio es esencial. ISIS no fue una creación de Saddam Hussein o de los ayatollahs.  ISIS es hechura directa de nuestros aliados más cercanos – identifíquelos el lector a su gusto – con la finalidad más que concreta de contener a un grupo terrorista sustentado por Irán. 

Que luego el remedio haya superado en efectos malignos a la enfermedad es otra cuestión.  Bueno, es otra cuestión o no lo es.  En muy poco tiempo, no tardamos en saber que ISIS estaba recibiendo una ayuda esencial de Turquía, una nación islámica miembro de la NATO. 

De hecho, fotografías y filmaciones tomadas desde el aire mostraban como las inmensas columnas de camiones, cisternas procedentes de los campos petrolíferos explotados por ISIS, llegaban sin ser objeto ni siquiera de un tiro de fusil hasta la frontera con Turquía y, una vez allí, era permitido su paso con vistas a su ulterior comercialización. 

Quien lo realizaba por tierra y mar constituye pieza fundamental para saber quiénes eran los aliados de Estados Unidos que lo comenzaron.  A decir verdad, ISIS estuvo campando por sus respetos con tranquilidad más que amplia hasta que Putin decidió tomar cartas en el asunto y comenzar a bombardear sus bases con lo que un general del aire estadounidense calificó como “precisión quirúrgica”. 

Sólo a partir de entonces comenzó a sufrir daños más que considerables la creación de nuestros aliados y el grupo terrorista empezó a retroceder sensiblemente afectado.  Se diría que los días de ISIS podrían estar contados e incluso las declaraciones de Obama esta semana parecieran confirmarlo.  Parecieran porque también esta semana se ha inaugurado la decimotercera cumbre de la Organización para la Cooperación Islámica.  Creada en 1969 y compuesta por cincuenta y siete naciones islámicas se supone que la cumbre va a abordar la manera de combatir el terrorismo islámico. 

Suena bien, pero la inauguración la ha llevado a cabo el presidente turco Erdogan y se está celebrando en Estambul, la capital de Turquía. 

A lo mejor resulta que Erdogan, que ha dicho que su modelo de estado es la Alemania de Hitler, que defiende un ideario islamista y que afirma que los turcos son una raza superior por su parentesco con Gengis Jan, se enfrenta con ese ISIS al que tanto ha ayudado.  Puede ser, pero ¿y si simplemente el zorro se ha colocado al cuidado del gallinero?

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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