Comienzan a llegar a la Florida damnificados de Puerto Rico
Residentes de la isla logran conseguir los escasos boletos de avión y narran cómo el país quedó destruido tras el paso del huracán María, el 20 de septiembre

MIAMI.- A cuenta gotas comienzan a llegar las ayudas a Puerto Rico, después de que la isla fuera impactada brutalmente por el huracán María, el pasado 20 de septiembre, mientras que algunas personas “privilegiadas” han podido salir de la isla tras conseguir un “escaso” boleto de avión, dejando atrás destrucción y desolación, en busca de un alivio para sus vidas en el sur de la Florida.

Aunque salir de ese estado libre asociado de los EEUU ha sido “muy complicado”, por el cierre de los aeropuertos golpeados por la tormenta y la consecuente cancelación de rutas, un vuelo “a tope” de la aerolínea Jetblue, procedente de San Juan, aterrizó el mediodía de este miércoles en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale – Hollywood, al norte de Miami-Dade.

Expresiones como “Mi isla está destruida” o “Todo está en el suelo” eran el común denominador en el marco de las conversaciones que sostenían los atribulados pasajeros de ese vuelo en la zona de recogida de maletas, en la planta baja de la terminal aérea. Otras personas, sobre todo de mayor edad, no pudieron resistir las ganas de llorar al sentir que su isla está “arruinada” como consecuencia del ciclón.

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“No he dejado de llorar”

Es el caso de Hilda Betancur, una boricua octogenaria que se moviliza en silla de ruedas, quien asegura que el paso del meteoro por la isla la dejó “confundida y con una tristeza muy profunda” que no le ha permitido dejar de llorar un solo instante.

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Hilda Betancur.

“Hoy lloré al ver a tanta gente que va a dejar la isla. (Llora) Pero yo sé que Puerto Rico se va a levantar otra vez porque nosotros hemos ayudado a muchos países y ellos no se olvidan de eso y nos van a ayudar a levantarnos”, dijo la mujer.

Agregó que nunca durante su larga vida había visto a Puerto Rico en las condiciones que quedó, luego del impacto del huracán categoría 4, que trajo vientos de más de 200 kilómetros por hora y, en suma, un caótico panorama general.

“Como una bomba atómica”

Para Ibelís Piquet, también puertorriqueña, de la municipalidad de Guaynabo, el paso del poderoso huracán tuvo semejanza con el impacto que hubiera tenido una “bomba atómica” en la que se conoce como la “isla del encanto”.

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Ibelís Piquet.

“Cada día van paso a paso tratando de mejorar las cosas, pero ha sido muy difícil porque hay poco personal. Ahora están militarizando la isla; están llegando militares de los Estados Unidos que están haciendo las estrategias para ayudar a Puerto Rico”, dijo.

Más de adelante, agregó: “El ojo del huracán pasó por Guaynabo; yo vi la tormenta cuando llegó y cuando se fue; yo estaba en mi hogar. Muchos árboles cayeron, algunas lozas se dañaron. La isla quedó como si le hubieran lanzando una bomba atómica”.

Según esta mujer, “el verdor precioso de nuestra isla quedó como amarillo”, pero –aseguró– que ese territorio insular se podrá levantar solo con la ayuda de los Estados Unidos.

“No hay nada”

Francisco Torrente es otro boricua, septuagenario, que vio en el hecho de viajar a la Florida, una oportunidad para “sacudirse” del dolor que ha causado el meteoro en esa nación antillana de más de 3.5 millones de habitantes.

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Francisco Torrente.

Torrente hizo énfasis en la falta de comida, agua, transportación y en el calor derivado de la falta de fluido eléctrico. “Hay gente que lleva cinco días esperando en el aeropuerto y no han podido conseguir boletos de avión”.

Este puertorriqueño es de Bayamón, y acorde con su relato, “María” no dejó muchas casas destruidas en esa municipalidad del norte de Puerto Rico. Sin embargo, afirmó que el ciclón derribó un elevado número de árboles, “no hay gasolina y las filas son de tres y cuatro horas para conseguir un galoncito” de combustible.

“Están llegando ayudas”

Otra boricua que logró volar con rumbo al sur de la Florida, “para pasar un par de semanas con un hermano mientras se estabiliza todo”, se identificó como “Yadira”, originaria de San Juan, quien celebró que ya se están recibiendo las primeras ayudas internacionales en el devastado suelo puertorriqueño.

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"Yadira".

“El ojo del huracán pasó cerca de San Juan y la situación ha sido muy difícil especialmente para los residentes del área metropolitana. Las casas no sufrieron tanto porque tenemos un buen código de construcción, pero las que eran de madera sí fueron afectadas”, afirmó.

Añadió que las gasolineras que se encuentran abiertas, pero funcionando a medias, son muy pocas. “Nos están enviando ayudas a través de FEMA [Agencia para el Manejo de Emergencias de EEUU]. No hay agua, no puedes ir a trabajar por la mañana, y hay muchos cables en el suelo”.

Señaló, además, que en su casa tiene un generador eléctrico, “pero se está priorizando el diésel para los hospitales y otros lugares”.

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