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MIAMI.- Por muchos años la ayuda monetaria y la atención médica estatal a discapacitados estuvieron sujetas, entre otras cosas, a los ahorros personales. Sin embargo, la Florida adoptó la idea de liberar ciertas normas, tras la aprobación en el Congreso de la nación el ABLE Act, que permite a los afectados atesorar hasta 14.000 dólares al año, que pueden ser utilizados en asuntos particulares, como vivienda, vehículo para transportarse y otros gastos básicos permitidos.

Y lo mejor es que cualquier persona puede contribuir a la cuenta, lo que permite la ayuda de familiares y amigos.

“Antes la persona que recibía ayuda por discapacidad apenas podía tener 2.000 dólares ahorrados en el banco” recordó Maritza López, exfuncionaria del Florida Department of Health, por cuyas manos pasaron muchas solicitudes de ayudas.

Este tipo de subvención pública, que está conformada bajo el programa federal del Security Disability (SSD) y el Supplemental Security Income (SSI), sigue unas reglas mínimas en todos los estados, aunque cada uno puede establecer parámetros propios para procesar las solicitudes, dictaminar determinados requisitos y el monto a pagar.

“Era un proceso engorroso, complicado, desde el punto de vista humano, porque sabíamos que a todos nos gusta tener una cantidad mayor de dinero en reserva para afrontar dificultades o dejar algún dinero a nuestros hijos y nietos”, argumentó López.

Por ello, las autoridades federales y estatales sabían que condicionar la ayuda a tener un máximo de 2.000 dólares ahorrados en el banco alentaba a los perjudicados a buscar maneras de burlar la ley, independientemente de los ahorros al erario público que suponían los controles.

“Conocimos casos que depositaban el dinero en cuentas bancarias de familiares o amigos, incluso guardaban el dinero en casa, y luego terminaban siendo timados”, recordó López.

Antecedentes

No sorprende saber que la mayor parte de la población del país no ahorra dinero ni considera importante hacerlo. Según una encuesta realizada por America Saves, solamente el 40% de las familias guarda dinero suficiente.

Las cifras entre los discapacitados son aún peores: apenas sobrepasan el 10% y acorde al National Disability Institute un estimado 1,9 millones no tienen ni tan siquiera una cuenta bancaria estable.

“Muchos desconocen la importancia de las finanzas y no tienen las vías para ahorrar dinero. Incluso desconocen que hay programas como ABLE, que proveen una buena herramienta para afrontar gastos adicionales”, señaló el estudio.

Luego de una larga batalla, que fue protagonizada por activistas comunitarios y estuvo secundada por legisladores federales, el Congreso aprobó la creación de una cuenta bancaria especial para personas que reciben beneficios del servicio de discapacitados e instruyó a cada estado para establecer las normas mínimas que faciliten su uso.

discapacitados
Elprograma ABLE fue establecido en la Florida para alentar a las personas con discapacidades a tener fondos adicionales de emergencia.
Elprograma ABLE fue establecido en la Florida para alentar a las personas con discapacidades a tener fondos adicionales de emergencia.

De esta manera, el programa ABLE fue establecido en la Florida para alentar a las personas con discapacidades a tener fondos adicionales de emergencia.

“Permite ahorrar hasta 14.000 al año sin que afecte los beneficios del SSI o el Medicaid, mientras los intereses pagados son libres de impuestos”, explicó Kevin Thompson, director ejecutivo de ABLE United, institución financiera, sin fines de lucro, que fue creada por el Estado para atender programas estatales, como el Florida Able.

Otras cifras

Según un estudio especializado de Cornell University, ubicada en Nueva York, la Florida reporta más de 2,655.800 personas, incluyendo menores de edad, que sufren algún tipo de discapacidad, desde deficiencia visual hasta lesiones físicas que le imposibilitan en alguna medida realizar labores regulares. Muchas de ellas no reciben ayudas económicas porque el grado de sus deficiencias físicas no está contemplado en los requerimientos mínimos.

De hecho, la tasa de desempleo para discapacitados en el sur de la Florida es casi cuatro veces superior a la media regular, según reporta la Florida Chamber.

Por ejemplo, Miami-Dade reportó 4,9% de desempleo “regular” mientras el 17 % de la fuerza laborar discapacitada no tiene trabajo.

Algo similar sucede en Broward y Palm Beach, donde la tasa de desocupados con ciertas incapacidades físicas supera el 20 y 16 %, respectivamente.

“No es fácil cumplir con todos los requisitos que exige la ley para recibir beneficios económicos”, comentó la exfuncionaria del departamento estatal de Salud.

Y es que tener una discapacidad implica una serie de problemas sociales y económicos. Además de las barreras físicas que se encuentran a diario, también hay que afrontar una serie de gastos importantes que muchas veces sorprenden cuando menos se esperan.

“Es una magnífica idea para paliar los gastos adicionales, incluso para mejorar las condiciones de vida, de transporte, la vivienda y los estudios”, además de servicios determinados de ayuda, asesoría legal y arreglos fúnebres, argumentó la exfuncionaria.

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