MIAMI.- El agente especial retirado del FBI y actual asesor de seguridad César Paz afirmó que a pesar de los hechos sangrientos ocurridos la noche del domingo, durante un concierto musical en Las Vegas, no se debe prohibir la venta de armas de asalto al público en los Estados Unidos, pero abogó por incrementar los requisitos para ser adquiridas.

Paz, de origen ecuatoriano y quien durante 22 años se desempeñó como investigador de la agencia estatal, dijo que una medida en ese sentido sería “irrisoria” porque –a su juicio– las armas no son culpables de lo que hacen quienes las portan y usan en contra de otras personas.

“Yo he propuesto que los requisitos de los estados para la compra de armas de fuego incluyan un chequeo criminal, que no es suficiente sino verifican que los compradores sean personas balanceadas o idóneas en el aspecto psicológico”, explicó.

Agregó que no tiene ningún sentido “sacar la carta del control de las armas” porque –acorde con su punto de vista– “eso nunca va a ocurrir en los Estados Unidos, cuya Constitución las permite como un derecho que no se puede violar”.

Stephen Paddock, el atacante de Las Vegas, de 64 años, perpetró el crimen con una o varias armas automáticas desde el piso 32 del Mandalay Bay Hotel and Casino, en contra de centenares de personas que asistían al reconocido evento de música country llamado Route 91 Harvest Festival. En la habitación del hombre se encontraron al menos 10 rifles.

Paz es del criterio de que un terrorista puede adquirir una o más armas en el denominado mercado negro. “¿Entonces para qué prohibir su venta?”, se preguntó. “¿Si atacan con hacha o machete, entonces vamos a restringir esas armas?”.

Según datos suministrados por National Shooting Sports Foundation, cerca de 300 millones de personas en los Estados Unidos podrían tener algún tipo de arma de fuego, entre los que destacan unos 20 millones de rifles de asalto.

“Una masacre planeada”

Por otro lado, el asesor de seguridad opinó que el agresor habría escogido el lugar desde donde disparó, luego de trazar un plan. “Yo creo que este sujeto tenía algún tipo de entrenamiento sobre tácticas policiales o militares, que se consiguen hasta por internet”.

Y añadió: “Cuando una persona escoge un punto elevado sabe que va a tener una ventaja sobre el resto de las personas y el lugar. Desde ahí él podía escoger a sus víctimas. Posiblemente tenía problemas emocionales o algún tipo de riña contra alguien o contra la sociedad”.

Un reporte del canal de televisión Local 10 permitió saber que Stephen Paddock vivió en Melbourne, una ciudad ubicada en el condado de Brevard, en la costa este central de Florida, entre 2013 y 2015, y solo se le conoce una multa de tránsito.

Paz acotó que cuando un tirador ataca desde una parte elevada, sus víctimas habitualmente no saben de dónde provienen los disparos y la tendencia es que miren a sus alrededores y pocas veces hacia arriba.

“Tal vez solo abrió un poco la ventana para que el cañón no quedara expuesto. Este hombre tenía un ángulo de visión de mucho control y posiblemente apuntó a la cabeza de las víctimas, porque tenía una posición apropiada para cumplir su plan nefasto”, dijo finalmente.

 

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