MIAMI.- Luego de reinstaurar la pena de muerte hace apenas un mes, el Estado de la Florida no duda en volver a aplicarla y ejecuta a un hombre que fue condenado a morir tras ser acusado de asesinato doble.

Michael Lambrix, de 57 años, fue formalmente acusado del asesinato de Clarence Moore y Aleisha Bryan, en 1983, justo al frente de su casa, cerca de la localidad de LaBelle, al noreste de Fort Myers, luego de una larga noche de borrachera.

Lambrix fue adormecido, con la ayuda de un calmante, antes de recibir la inyección letal y fue declarado muerto a las 6:22 pm del jueves 5.

Durante el proceso judicial, Lambrix expuso en múltiples ocasiones que Moore mató a Bryan y que él mató a Moore en defensa propia.

Sin embargo, la compañera de vivienda de Lambriz, Frances Smith, declaró que ambos conocieron a las víctimas en un bar y que los cuatro se fueron a casa para comer algo y continuar la fiesta.

Una vez en casa, según la declaración de Smith, Lambrix le pidió a Moore salir afuera. “Regresó unos 20 minutos después y le pidió a Bryant salir”, testificó.

Más tarde, acorde a la revelación, Lambriz entró a la casa embarrado de sangre.

La fiscalía alegó que Lambrix mató a Moore con una barra de hierro y estranguló a Bryant por celos.

Condenas, apelaciones

Entretanto, el jurado recomendó la pena capital 8 a 4 en el primer juicio y 10 a 2 en el segundo, lo que sirvió al abogado William Hennis para presentar una solicitud de revisión, luego de que la Corte Suprema de EEUU declarara "inconstitucional" la forma de decidir la condena en la Florida y el cuerpo legislativo estatal demandara un veredicto por unanimidad para condenar a cualquier reo a la pena capital.

Sin embargo, la Corte Suprema de la Florida falló que sólo atenderá los casos fechados después de 2002 y que no revisará la sentencia de Lambrix por considerarla antigua.

Hace apenas un mes, Lambrix protagonizó una huelga de hambre, que duró 12 días, para protestar la decisión del alto cuerpo judicial.

“No será una ejecución”, comentó el reo durante una entrevista el pasado martes, que fue publicada por The Tampa Bay Times. “Será un asesinato a sangre fría”, declaró.

El abogado Hennis calificó la decisión de la Corte Suprema estatal de “aparentemente aleatoria”, como si tratara de un juego de azar, y que la manera que el alto tribunal decide qué revisar o no “dañará la confianza pública en el sistema judicial y la pena capital”.

De cualquier manera, el fallo del tribunal subrayó “está claro que a Lambrix no se le ha negado sus derechos constitucionales ni se le ha negado el derecho a que su pena sea reconsiderada y revisada”.

“Al contrario”, resaltó, “por más de 30 años sus reclamaciones han sido analizadas y rechazadas. Por lo tanto, creemos que Lambrix no tiene derecho a otra revisión”.

Desde 1976 se han ejecutado en Florida a 94 reos, según las autoridades carcelarias de Florida. La penúltima ejecución fue realizada el pasado 24 de agosto, cuando el condenado, acusado de asesinato doble, Mark Asay, de 53 años, de la raza blanca fue sometido a una dosis de inyección letal.

Actualmente, 357 personas, cuatro de ellas mujeres, esperan en el corredor de la muerte su ejecución mediante la inyección letal.

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