MIAMI.- Los residentes de la Florida, y especialmente de la zona costera del este del Estado del Sol, se han mantenido cruzando los dedos y los creyentes, encomendados a sus divinidades, implorando que el más peligroso huracán formado en aguas del Caribe, llamado Irma, impacte con la menor severidad posible esta región de los Estados Unidos.

En las calles, mercados o en cualquier lugar de encuentro, durante días, solo se ha escuchado hablar sobre el “devastador ciclón”, cuyo impacto en Florida sería al menos categoría 4, según el Centro Nacional de Huracanes (NHC), con peores efectos para la costa este, en su trayecto hacia el norte, con probabilidad de tocar tierra más hacia el centro del estado.

En lo que respecta a Miami-Dade, en cuya área metropolitana se concentran más de seis millones de habitantes, la comunidad se ha preparado para enfrentar lo peor, desde el momento mismo en que los radares mostraron al sur de la Florida en el curso de un huracán, que dejó muertes y pérdidas materiales de gran cuantía en las islas de las Antillas.

Desde el lunes pasado, las cortinas metálicas con las que se sellan herméticamente puertas y ventanas para proteger los inmuebles, y también tablones de madera, empezaron a ser instaladas por los residentes de los 34 municipios del condado Miami-Dade, acogiendo las medidas de precaución dictadas por las autoridades.

Como ya se ha convertido en una costumbre en estos casos, en gasolineras, supermercados y ferreterías, la imagen más común durante varios días han sido enormes filas de realizando sus compras de “última hora”, para abastecerse, previendo la escasez que se espera sobrevenga tras el paso del fenómeno natural.

El llamado de las autoridades estatales y locales ha estado centrado en instar a las personas, primero que todo, a garantizar su seguridad y de sus familiares, y además abastecerse para al menos 72 horas, con agua potable, alimentos no perecederos, velas, linternas, baterías, y proveer el vehículo de combustible, así como tener dinero en efectivo a mano.

También se orientó proteger las viviendas o negocios con contraventanas y, entre otras recomendaciones, saber dónde está el refugio más cercano.

Uno de los mayores temores de los residentes de Miami-Dade consiste en quedarse sin energía eléctrica por varios días, aunque la Florida Power & Light Company (FPL) ha garantizado que tiene un plan para restablecer el servicio lo más pronto posible. Como se recuerda, tras el paso del huracán Wilma, en octubre de 2005, unos seis millones de residentes tuvieron que permanecer sin electricidad durante varios días.

Evacuación

Los pronósticos hicieron que el alcalde del condado Miami-Dade, Carlos Giménez, emitiera una orden de evacuación obligatoria para las casas móviles de la denominada Zona A (área costera) y las Islas Barreras, que incluyen Bal Harbour, Bay Harbor Islands, Golden Beach, Indian Creek Village, Miami Beach, North Bay Village , Sunny Isles Beach y Surfside.

El pedido de las autoridades a los residentes ha sido conservar la calma y que permanezcan informados en lo posible a través de los medios para más avisos.

Ante el pedido de evacuación en las zonas de mayor peligro, algunos prefirieron trasladarse a los refugios, o las casas de amigos o familiares.

Gaslina Miami Irma
Los miamenses tuvieron que hacer lasrgas colas para comprar gasolina ante el avido de la llegada del huracán Irma.
Los miamenses tuvieron que hacer lasrgas colas para comprar gasolina ante el avido de la llegada del huracán Irma.

Entretanto, las autoridades del Condado Broward ordenaron el jueves una evacuación obligatoria para los residentes que viven al este de la Carretera Federal y en áreas bajas, mientras que la alcaldesa de esa jurisdicción, Barbara Sharief, informó que serían instalados 14 refugios que abrieron sus puertas el jueves al mediodía.

Asimismo, el alcalde de la pequeña localidad de Sweetwater, Orlando López, pidió a los residentes de la zona de “trailers” o casas rodantes, ubicada en W. Flagler Street y la avenida 112, que abandonaran ese lugar antes del esperado paso del huracán.

López dijo que en esa área hay actualmente 965 casas rodantes, que son muy vulnerables a los vientos huracanados, a cuyos propietarios o inquilinos el ayuntamiento los exhortó a salir del lugar el pasado martes, en respuesta a una solicitud del Condado Miami-Dade.

Más precauciones

Durante la mañana del miércoles se llevó a cabo un operativo de repartición de arena en varios puntos del condado Miami-Dade, para que los habitantes puedan proteger sus viviendas de futuras inundaciones durante el fenómeno atmosférico.

La ciudad de Miami Beach entregó bolsas de arena a sus residentes debido a que este sector es uno de los más proclives al elevamiento del nivel de las aguas tras las lluvias. De hecho, se cree que si Irma golpea con fuerza esa parte del Gran Miami, podría generarse una “acumulación de agua muy grande”, de acuerdo con el alcalde de La Playa, Philip Levine

Asimismo, las municipalidades de Doral y Sweetwater, entre otras, dispusieron la entrega de arena en bolsas para proteger los inmuebles de la acción destructora del ciclón, que en su avance sobre las cálidas aguas del Caribe permaneció con el rumbo previsto por los modelos de pronósticos desde el inicio.

De otro lado, pequeños agricultores del suroeste de Miami-Dade, apresuraron el proceso de recolección de sus cosechas, según el productor de origen cubano Delbis López, que tiene una finca de 10 acres sembrada de plátano en las inmediaciones de la avenida Krome.

Nombre de mujer

En 2014, un estudio de la Universidad de Illinois afirmó que los huracanes con nombres de mujer mataban a más personas que aquellos con nombre masculino. Los científicos concluyeron que los huracanes con nombres femeninos provocaban 45 muertes en promedio, frente a los identificados con nombres masculinos que tienen un promedio de 23 muertes por evento.

Los resultados de la investigación indican que el sexismo implícito “nos hace tomar decisiones basadas en el género del huracán y no en lo letal que puede ser”.

Tras conocerse el estudio, el Centro Nacional de Huracanes de EEUU subrayó que las personas deberían dimensionar la amenaza que representa cada tormenta, sin importar si el huracán se llama “Sam o Samantha”.

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