MIAMI.- El paso del huracán Irma mantiene sin electricidad, en medio de un intenso calor, a los residentes del condado Miami-Dade.

En el Gran Miami no se habla de otro tema. Algunos pocos celebran que nunca perdieron la “luz” a pesar de la severidad de la tormenta, otros, que ya la tienen, y una gran mayoría sigue esperando que las cuadrillas de la FPL restablezcan el servicio en su totalidad.

De hecho, un nutrido número de residentes cree que si la reconexión de la electricidad no se produce antes del domingo próximo, como lo prometió a compañía prestadora del servicio, es probable que haya consecuencias que, en los casos de las personas de la tercera edad o con necesidades especiales, podrían ser irreparables.

Fallecimientos

El hecho que más rechazo causa entre la población después del paso del meteoro ha sido la muerte de ocho personas de avanzada edad en un centro de rehabilitación en la ciudad de Hollywood. Si hubo un error humano o no en el hecho, de cualquier forma la falta de fluido eléctrico fue la causa primaria que desencadenó la tragedia.

Néstor Julio, un colombiano procedente de Cartagena, que radica en el sector de Kendall, es tajante al opinar que si la cifra de víctimas por calor aumenta “toda la culpa hay que echársela a la FPL, porque ellos deben darle prioridad a los lugares donde viven los ancianos o personas enfermas”.

En efecto, todavía hasta el jueves, antes del mediodía, un complejo de edificios del condado Miami-Dade, en el sector de La Pequeña Habana, en donde cohabitan centenares de personas de la tercera edad, continuaba sin fluido eléctrico en medio de quejas airadas que no encontraban respuestas.

En igual sentido se pronunció Georgina Santos, una dominicana que vive hace más de 14 años en el área de West Kendall. “A nosotros nos pusieron rápido la corriente, pero tengo unos parientes cerca de la calle 40 [del SW] que no han podido refrigerar las medicinas y eso es muy peligroso”.

Al caso registrado en Hollywood se sumó otro que tuvo lugar en la ciudad de North Miami Beach, en un centro de enfermería y rehabilitación de donde fueron evacuados alrededor de 80 ancianos tras sufrir un daño el generador eléctrico que alimentaba al sistema de aire acondicionado del lugar.

“Volviéndome loca”

Por estos días, la temperatura promedio en horas de la noche en localidades del sur de la Florida ha estado entre 80 y 82 grados F, pero la sensación térmica, en algunos casos, puede ascender a los 90 F. Las cifras causan pánico sobre todo a personas que sufren de hipertensión. El termómetro llega a marcar hasta los 99 grados en horas del mediodía.

Ángela Pérez padece de presión alta desde muy joven. La recomendación de su médico de cabecera es que se mantenga siempre en lugares frescos. Esta cubana labora en una tienda situada en la avenida 97 y Coral Way, y evita salir a la calle en momentos en que el calor se torna infernal.

“En la noche siento que me estoy volviendo loca y tengo que salir al portal a coger un poco de aire. Mi hija me dice que me calme, pero qué va; esto no hay quien lo aguante”, dijo abanicando un trozo de papel y dejando ver su rostro, de color rojizo.

Pero Ángela no es la única. Isabel García es cajera en un reconocido supermercado desde hace dos años. También es cubana, de Las Villas, y logró acogerse a la política de “pies secos, pies mojados” que derogó el presidente Barack Obama.

Según su criterio, lo que ha tenido que vivir después del huracán Irma, nunca lo experimentó ni en su isla natal. “El problema es que aquí uno vive encerrado entre cuatro paredes. Al menos allá en Cuba uno abre las ventanas y entra el aire. Si esto sigue así, mucha gente va a terminar mal de la cabeza”.

Sin trabajo

Por sus grandes atractivos turísticos, muchas parejas procedentes de diferentes partes del mundo escogen a Miami para contraer matrimonio. Sin embargo, los hermanos Hugo y Luis Beltrán no han tenido nada qué hacer desde una semana antes de que pasara el fenómeno natural por el sur de la Florida.

Ambos son argentinos. Hugo se encarga de la parte de fotografía y video mientras que Luis asume la tarea de organizar las fiestas de boda en un salón que abrió al público hace más de un año, en una finca de su propiedad en cercanías de la ciudad de Homestead, en el sur del condado.

“A nosotros nos ha afectado la falta de luz porque no hemos podido encontrar flores frescas. Todo está cerrado y eso ha ocasionado que muchas parejas aplacen las bodas. Aquí estamos esperando a que todo se mejore para poder volver a trabajar”, dijo Hugo al tiempo que recogía ramas de árboles que cayeron durante el ciclón.

El presupuesto

El salario mínimo en la Florida es de 8.10 dólares por hora. Beatriz Jaramillo, una colombiana de Medellín, solo gana 5.50 dólares y el resto de sus ingresos depende de la propina, pero desde el sábado pasado no ha visto en su cartera ni lo uno ni lo otro, porque el restaurante donde trabaja se mantenía cerrado hasta el jueves.

La joven afirma que el negocio pudo abrir sus puertas desde el lunes “si el dueño hubiera querido, ya que no nos pasó nada; solo un aviso de afuera se dobló un poco”. No obstante, la carencia de energía eléctrica ha impedido la reapertura del restaurante de comida colombiana

“Imagínese usted cómo voy a pagar la renta y la letra del carro el otro mes. Llevo casi cinco días sin ver un centavo y sin contar todo lo que tuve que gastar para prepararme para el huracán”, argumentó la “paisa”, quien no descarta trabajar las horas extras que sean necesarias en días posteriores para equilibrar su presupuesto.

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