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El sábado las palmas fueron doblegadas por la furia de los vientos e incluso algunas salieron volando. La electricidad duró poco tiempo y los teléfonos celulares dejaron de funcionar: poco más de 2 millones quedaron sin comunicación. Fue como si, de repente, el mundo desapareciera a nuestro alrededor.

La forma de confirmar que no nos quedamos solos o muertos fue el sonido de los vientos estremeciendo ventanas, puertas y techos.

El domingo, tras una noche infernal, la ciudad se volvió un pueblo fantasma porque la fuerza de Irma obligaba a la precaución. Sin electricidad, a muchos no les quedó más remedio que aguantar estoicamente el pasó del huracán.

Destrozos

A media tarde Irma se adentró en tierra firme. Cuando al anochecer los vientos comenzaron a amainar, algunos valientes, o inconscientes, se atrevieron a abrir la puerta y evaluar los daños.

Lo confirmaron en la mañana del lunes. Ya sin vientos, y pese al llamado de las autoridades, muchos se atrevieron a salir de las casas, conducir por algunas calles y comprobar el desastre. Lo que vieron es difícil de describir. Postes de electricidad tumbados, calles cortadas, árboles triturados, cercas que volaron por los aires y una infinidad de botes de recreo absolutamente inservibles. Miami Beach parece una especie de Venecia. La mayoría de las calles están cortadas, algunas grúas de edificios en construcción se desplomaron. La Playa está, literalmente, inservible y durante el lunes se formaron largas filas de autos de mucha gente que habia dejado su casa atrás. Aún no saben si tienen poco o mucho que lamentar. "La policía no nos deja entrar. Piden identificación y solo si vivimos en una zona, más o menos segura, nos dejan pasar", explicó Marcos Zayón a la cadena ABC.

Coconut Grove amaneció inundada. La fuerza de los vientos arrastró la arena hacia las calles, el agua del mar traspasó los muros y decenas de embarcaciones y veleros fueron empujados a varias millas de distancia, varados en tierra firme o sellando canales. "Tengo todo lo que hace falta. Agua, comida, mis perros a salvo. Pero no puedo salir. La calle está cortada y el canal de atrás está igual con dos veleros atravesados", contó Emilie Watson a la cadena NBC.

En los Cayos

De Cayo Hueso se sabe muy poco. Las noticias llegan a tierra firme de forma lenta porque la policía impide el paso: en el Condado Monroe se ha declarado el toque de queda por tiempo indefinido. Las imágenes de los canales de televisión no podían emitir imágenes más dantescas. En algunas partes de la US1 Irma arrancó el piso de la carretera, arrasó con los típicos restaurantes de los cayos, algunos trozos de la carretera son intransitables, gran número de casas flotantes se volatilizaron y la cifra de embarcaciones varadas o destruidas es, de momento, incalculable. De hecho, la Marina y la Guardia Costera han movilizado sus embarcaciones para ayudar a los rescatistas a alcanzar la cadena de cayos de Florida que están cortados de tierra firme.

En Hollywood la arena de la playa penetró y sepultó estacionamientos y calles adyacentes.

Aunque el alcalde del condado Miami-Dade, Carlos Giménez, hizo un llamado a la prudencia, hubo quien salió a la calle para reabastecerse de víveres. "Todo el mundo debe quedarse en casa, por varios días la situación aún será peligrosa", enfatizó el alcalde. El gran peligro, puntualizó, es el gran número de cables que se encuentra sumergidos, muchos con la electricidad 'en vivo'. "Hay mucho peligro en la calle", dijo.

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Bomberos de Miami tratan de retirar un árbol caído sobre la avenida Brickell, tras el huracán Irma, en Miami, Florida.
Bomberos de Miami tratan de retirar un árbol caído sobre la avenida Brickell, tras el huracán Irma, en Miami, Florida.

El portavoz del Condado, Mike Hernández, dijo a la cadena Caracol que muchos de los carros del condado tuvieron que detener el trabajo de inspección debido a que las ramas sumergidas ponchan los neumáticos.

Sin electricidad

Las cifras de FPL ofrecen una dimensión de la tragedia. Aunque algunas residencias ya recuperaron la electricidad, al final de la tarde del lunes todavía había casi 7 millones de hogares sin fluido eléctrico en Florida. El presidente de FPL, Eric Silegy, reveló en rueda de prensa que las cuadrillas de reparación han sido desplegadas. Pero nadie tiene una idea clara de cuándo el servicio eléctrico será totalmente normalizado. "Puede durar semanas o meses. Pero estamos haciendo todo lo posible. Esto fue algo gigantesco, calculamos que se va a necesitar más de 1 millón de horas de trabajo para recuperar todo. Estamos en nuestro momento más difícil, pero aquí nadie se va a dormir", dijo el ejecutivo.

En medio de toda esta desgracia también hay muestras de solidaridad. La gente se ayuda mutuamente para retirar escombros, árboles caídos o a limpiar las aceras interiores. "Aquí nos conocemos todos. Hay que ayudarse", dijo Leonides Masjuan, residente en una de las áreas no incorporadas del condado, donde la devastación forestal fue fuerte.

Irma atrapó por sorpresa a algunos residentes, especialmente vecinos sin experiencia de huracanes, a punto de quedar sin agua o alimentos. No es el caso de Masjuan quien, ahora que el huracán se ha ido, sostiene con cierta filosofía: "Mañana sera otro día. Lo importante es que seguimos aquí". Aparentemente, Irma arrasó pero no desanimó.

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