En Miami perduran los recuerdos de los duros años del exilio cubano, parapetados en las memorias y el deseo perenne de regresar a Cuba. Por eso, no es de extrañar que más de 600 jóvenes de origen cubano se hayan inscrito como candidatos para obtener los viajes gratuitos a la isla que CubaOne Foundation ofrecerá este año, con el objetivo de conocer en primera persona la tierra de sus mayores y las inquietudes del pueblo, sin que esto signifique que dejarán a un lado la diversión.

Giancarlo Sopo, uno de los cuatro fundadores de CubaOne, junto a Daniel Jiménez, Andrew Jiménez y Cherie Cancio, comentó a DIARIO LAS AMÉRICAS que la idea del proyecto de viajes surgió tras visitar la isla el verano pasado y notar que “los jóvenes de ambas orillas están ‘desconectados’. No conocen muchas de las inquietudes de unos y los otros, a pesar de los lazos culturales que los unen”.

Giancarlo comentó a su amigo Daniel Jiménez su preocupación y ambos coincidieron que el modelo Birthright Israel, que provee viajes gratuitos a jóvenes judíos a Israel, para que conozcan la cultura y la milenaria tierra de sus antepasados, podría “ser adaptado a los jóvenes cubanoamericanos”.

De hecho, Cuba ha sido el paraíso imaginado para jóvenes de origen cubano que nacieron o crecieron fuera de ella. Una especie de isla encantada que sus padres y abuelos exiliados trataron de describir, sin que pudieran vencer la nostalgia ni la impotencia que sintieron ante la imposibilidad de regresar a ella años atrás.

“Cuando era niño, escuché muchas historias sobre Cuba. Muchas veces, esas historias venían acompañadas de fotos en blanco y negro, que mostraban una plaza, un teatro o la casa de la familia. A consecuencia de esto, mis conceptos sobre las raíces cubanas siempre tenían matices blancos y negros. No fue hasta que visité Cuba que pude apreciar todo el color, la profundidad y la complejidad de aquel lugar que mis padres seguían llamando hogar”, comentó Jiménez.

Preparación

Para cubrir el gasto básico de los viajes, la fundación logró recaudar 100.000 dólares, que fueron aportados por sus cuatro fundadores, cuatro jóvenes profesionales cubanoamericanos, cuyas edades fluctúan entre 28 y 34 años.

Los requisitos para viajar, previa selección final, son mínimos pero muy específicos. “Jóvenes de origen cubano, entre 22 y 35 años, que hayan nacido en Cuba o fuera de ella, y que no hayan visitado la isla en los últimos tres años”, subrayó Cherie Cancio.

Este año, CubaOne propone llevar 40 jóvenes a Cuba, que serán repartidos en grupos de diez y visitarán la isla durante cinco días. El primer viaje está previsto para el 25 de junio, según reporta el portal cibernético CubaOne.org de la fundación.

Los siguientes viajes tendrán lugar el 23 de julio, el 28 de octubre y el 27 de diciembre.

“Queremos que tengan una experiencia auténtica (natural). Por lo tanto, vamos a hospedarnos en casas particulares y así podremos interactuar con los jóvenes cubanos. Los itinerarios estarán basados en los intereses de los participantes. Si visitamos la ciudad donde vivieron sus padres, queremos que conozcan las barriadas donde se criaron”, adelantó Cherie.

Luego subrayó que CubaOne quiere proveer a los jóvenes que viajen a la isla la posibilidad de conversar y conocer las inquietudes de quienes viven allí.

“Que exploren sus propias pasiones y desarrollen nexos directos con el pueblo cubano. Por ejemplo, si tenemos un músico o joven que le interese el arte, iremos al Instituto Superior de Arte, donde conocerán a algunos de los artistas jóvenes más talentosos. Si tenemos un joven empresario o un estudiante de medicina en el grupo, coordinaremos un almuerzo con jóvenes cubanos emprendedores o una visita a una clínica de barrio, donde podrán conocer a sus colegas”, añadió.

De esta manera, la fundación plantea el interés cultural y el intercambio de experiencias entre ambos pueblos, como herramienta independiente. Es una norma que aparentemente coincide con la política del presidente Barack Obama.

“CubaOne trasciende los marcos políticos”, aseguró Giancarlo. “Nuestro principio fundamental es que cada joven de origen cubano tenga la oportunidad de explorar sus raíces y crear sus propios lazos con la gente de la isla. Consideramos que viajar a Cuba y conocer su mayor riqueza, que es el pueblo cubano, es un paso indispensable hacia el hermanamiento legítimo de ambos pueblos”, resaltó.

Financiación

Por otra parte, los cuatro creadores del proyecto de viajes plantean que no aceptan dinero del Gobierno estadounidense ni del cubano, que sólo se nutren de sus propios recursos financieros, incluyendo tal vez asociaciones con otras organizaciones o donantes interesados en el programa cultural.

“No aceptamos fondos de ningún gobierno. Creemos en la misión de nuestra organización, tenemos mucha pasión por lo que hacemos. Por lo tanto, hemos invertido nuestros propios fondos. Pronto comenzaremos a recaudar ayudas de individuos, corporaciones y fundaciones filantrópicas para expandir el programa y brindar esta hermosa oportunidad a muchas más personas”, aseguró Daniel.

Ante la posibilidad de expandir el programa e incluir a jóvenes de la isla, para conocer la historia, la cultura cubana en Miami y el sistema democrático que desconocen, Giancarlo contestó: “Traer a jóvenes cubanos a Estados Unidos puede ser una manera constructiva de facilitar lazos y lograr un mejor entendimiento entre ambos pueblos. Creemos que la juventud cubana tiene mucho que brindarle al mundo. Pero por ahora nos vamos a concentrar en llevar a jóvenes de origen cubano a la isla y a expandir este programa el año que viene”.

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