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MIAMI.- “Ese señor molesta hasta el último minuto, porque nos echó a perder el fin de semana largo a todos. Yo que pensaba disfrutar con la familia me tuve que poner a trabajar”, dijo con ironía el periodista Juan Manuel Cao al comenzar esta entrevista.

El actual presentador de América Noticias y el programa de opiniones El espejo (América TeVé) se ve cansando. Y es que viene resistiendo intensas horas de transmisión continua que comenzaron la madrugada del pasado sábado tras darse a conocer la noticia el fallecimiento de Fidel Castro.

Día imborrable para el autor de El impertinente, que en su vasta carrera de reportero ha ganado tres premios Emmy y se ha convertido en uno de los periodistas del exilio más controversiales y críticos del gobierno cubano, en EEUU.

“Me preguntaban sobre qué sentí cuando me enteré de la muerte de Fidel. Realmente he sentido poco, ni alegría ni tristeza. Quizás un cierto alivio y la extraña sensación de estar consciente de que esta noticia no va a generar el cambio que todos esperamos. Espero equivocarme, pero creo que ese sistema va a más allá de la figura de Fidel. Es más siniestro que eso y desgraciadamente ya está enraizado en el país”, afirmó el escritor.

“Hay una frase muy famosa en la película de Orlando Jiménez Leal La otra Cuba. La cinta termina diciendo: ‘El problema no es Fidel Castro, sino el Fidel Castro que todos llevamos dentro’. Y yo pienso lo mismo. Hasta que no sepamos exorcizar a ese Fidel que se refleja en nuestra intolerancia, en nuestra falta de comunicación, en la poca capacidad de entender cómo se vive en libertad, hasta que ese día no llegue no habrá verdaderos motivos para salir a celebrar”, agregó.

Polémicas con Castro

Los encuentros de Fidel Castro con la prensa, muy escasos y siempre controlados por su escolta, permitían al gobernante hablar sin ser interrumpido y sin recibir preguntas que pudieran resultarle incomodas. No obstante, Juan Manuel Cao es uno de los periodistas que pudo acercarse a él, logrando abordarlo en tres oportunidades.

El episodio más comentado y que dio la vuelta al mundo fue en julio del año 2006, cuando Castro realizó su última visita a Argentina y participó en la Cumbre del Mercosur desarrollada en Córdoba, junto al entonces mandatario argentino Néstor Kirchner. Cita que estuvo marcada por el reclamo de la familia de la médico cubana disidente Hilda Molina.

“Sin quererlo fui el último periodista del exilio que tuvo un encuentro explosivo con él. Recuerdo que Castro, Lula da Silva, Hugo Chávez y Evo Morales, le boicotearon la cena presidencial a Cristina Fernández de Kirchner, en ese entonces Primera Dama argentina. Lo hicieron en represalia porque ella había pedido en una carta la libertad de Hilda Molina”.

“En ese marco hubo que hacer la tradicional foto presidencial. Recuerdo que a esa actividad nada más podían entrar los fotógrafos, pero como había un gran desorden algunos reporteros logramos colarnos. Así que se generó un tumulto de gente en el lugar, y al ver eso los escoltas de Fidel lo subieron por una escalera. Fue ahí que él improvisó una suerte de balcón, y yo desde abajo comencé a gritarle”, recordó.

Cao comenzó a preguntarle en voz alta a Castro “¿Por qué no libera a la doctora Hilda Molina? ¿por qué no le deja venir a ver a sus nietos?

Tras interpelarlo y preguntarle respecto a la posibilidad de que Hilda Molina pudiera viajar al país sudamericano para encontrarse con su familia, Castro montó en cólera llamándolo “mercenario”, y acusando públicamente de trabajar para intereses ocultos.

"¿A ti quién te paga para venir a hacer preguntas como esas?", lo increpó Castro. "¿Por qué no buscas a Bush y le preguntas por Posada Carriles y los crímenes que se han cometido en su país?", agregó.

“Fidel era lo que los cubanos llamamos un ‘mecha corta’. Una persona que explotaba con facilidad. Lo que pasa es que todo el engranaje de poder que lo rodeaba impidió que eso saliera a relucir, pero los que lo observamos de cerca por tantos años nos dábamos cuenta de su real personalidad”, aseguró Cao.

Hilda Molina, neurocirujana de profesión, es una de las médicos más prominentes de Cuba que junto a otro grupo de prestigiosos especialistas fundó en Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN) en La Habana.

Durante años trabajó al servicio del sistema de salud cubano, y en sus propias palabras, durante ese tiempo, resultado de su dedicación y entrega absoluta, recibió un trato deferente de parte de Castro, hasta tanto decidió renunciar a sus funciones porque le molestaba “la discriminación a la que eran sometida los pacientes cubanos en sus propio país. La doctora Hilda Molina presentó su renuncia al cargo y eso “Fidel Castro no lo aceptó nunca”.

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El impertinente

Otro recordado encuentro del periodista con Castro fue el año 2000 en Panamá, momento en el que Cao le preguntó en una conferencia de prensa sobre la razón por la que en Cuba no existían elecciones libres y competitivas. Y precisamente ese año es donde surge el apodo de ‘el impertinente’ con el que -según narra el presentador- el propio Fidel lo bautizó.

“Yo siempre le hacía las preguntas incomodas y por eso me llamó así, me dijo que yo era un impertinente. Y yo asumo el apodo porque el periodismo tiene que ser impertinente, hay que hacer las preguntas que los políticos no quieren responder”, recordó sobre el polémico pasaje de su vida narrado en su libro ‘El impertinente’, publicado por Editorial Planeta.

“En Chile hay otro encuentro en el que me cuelo en el Palacio de la Moneda y permanezco escondido allí por 3 horas. Recuerdo incluso que me quedé dormido en uno de los patios esperando por él. Cuando salió me acerqué con una cámara y comencé a hacerle preguntas hasta que la guardia se me lanzó encima y me arrastró hasta una de las puertas, precisamente la misma por la que sacaron el cadáver de Salvador Allende en el año 1973”.

El periodista afirmó que vale pena recordar estos episodios ya que sus preguntas sirvieron para demostrar el lado oscuro de Fidel Castro. “Siempre que llegábamos a América Latina lo vitoreaban y lo aplaudían, pero en Argentina quedaron sorprendidos al ver ese lado colérico y difamador que quedó al descubierto frente a una simple pregunta”.

Consultado sobre el legado que deja la figura del líder de izquierda Cao afirmó: “Lamentablemente Fidel deja el mal ejemplo del despotismo, de no creer en la convivencia con quien piensa diferente. Deja el mal ejemplo de callar a la oposición a tal punto de exterminarla, deja el peor ejemplo de cómo administrar un país. Es muy duro, pero eso sólo lo entendemos quienes vivimos esa tragedia”.

“Cuando nací Fidel estaba en el poder y siempre pensé que me iba a morir viendo a Fidel en el poder. No paso así, pero todavía está su hermano liderando ese sistema. Lamentablemente no sé si podré ver en vida una real democracia en Cuba. Soy pesimista en ese aspecto. Nací, crecí y espero no tener que morirme en dictadura”, finalizó.

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