MIAMI.- Ser un cazafantasmas es para David Pierce Rodríguez una extraña pero apasionante forma de vida que comienza cuando su abuelo recién fallecido se le aparece sentado en una silla frente a su cama. Era muy joven y no entendía nada de eventos sobrenaturales.

A partir de ese momento, la vida de este hombre de padre cubano y madre estadounidense cambió por completo. De un pequeño grupo de personas que se reunía en una cafetería a hablar de fantasmas, mitos y leyendas pasó a liderar 15 grupos que se mueven por todo el mundo en busca de “actividades paranormales”.

Rodríguez también trabaja para el Departamento de Parques del Condado Miami-Dade, que tiene a su cargo Deering Estate, una finca en las afueras de la ciudad, que alberga una vieja mansión que es visitada por decenas de personas interesadas en conocer más de la “vida en otras dimensiones”.

-¿Quién es David Pierce Rodríguez?

Yo nací en Madison, Wisconsin. Mi madre es Susan Miles y nació en Colombus, Ohio. Mi papá es de Regla, en Cuba. Él era profesor de ella en New Hamspire, le lleva unos 7 años de diferencia. Mi padre es Orlando Rodríguez Sardiñas, que fue director de Radio Martí por 16 años.

-¿Cómo empiezas a adentrarte en el mundo de lo paranormal?

Empecé cuando era muy joven. Tenía unos 12 años. Eso fue en casa de mi abuelo, el padre de mi madre. Él murió en 1986 y nos mudamos de Portugal a la casa del abuelo para ayudarlo en sus últimos días. Él hizo esa casa con sus propias manos; es una mansión de 11 niveles. Habían pasado muchas cosas que vieron mi mamá y otra gente que trabajaba ahí. Es una extraña coincidencia que todas las casas embrujadas son hechas de una piedra llamada limestone, que tiene la propiedad de absorber energía y algunas veces sale esa energía.

-¿Qué te pasó en casa del abuelo?

Yo podría escribir un libro con todo lo que me pasó ahí. La primera vez que pasó algo, yo estaba con mi hermano y un niño; ellos se fueron a comprar comida, yo me quedé solo, estaba en el baño y de pronto oigo que tocan fuerte a la puerta; eran como las 7 de la noche. Pensé que era mi hermano, le dije que no me molestara. Después otra vez tocan tan fuerte que incluso vi que la puerta se estaba moviendo. Yo dije: ‘Hombre, déjame, que estoy en el baño’, pensando que era mi hermano. Abro la puerta y no había nadie. Cuando mi hermano regresó le reclamé por lo que pensaba era una broma.

-¿Qué ocurre en tu vida después?

En 1986, cuando mi abuelo muere, fue la primera vez que yo vi a un fantasma. Estaba en el cuarto, habían pasado dos días después de la muerte del abuelo. Estaba en la cama y siento algo como un escalofrío; sabía que alguien estaba conmigo. Me levanto y veo en la silla frente a la cama que estaba mi abuelo. No dijo nada, eso duró como 10 segundos. Puso una cara como diciendo ‘todo va a estar bien’, ‘estoy bien’, ‘no te preocupes’. Y después se fue. Tenía 16 años.

-¿En ese momento comienza tu pasión por el mundo de los fantasmas?

Sí. Todo lo que pasó en esa casa se quedó conmigo. La casa la vendieron, pero nada fue igual. En todos los sitios donde yo estuve después de eso, me pasaron cosas; luces se apagaban y se prendían, y podía sentir si había un fantasma en un cuarto.

-¿Cuándo decides dedicarte a esta actividad de manera profesional?

Yo estudiaba en la universidad, me casé, y mi esposa me había acompañado a varios lugares; ahora estoy divorciado. Llegamos a Omaha, Nebraska para quedarnos cuatro años, eso fue en 2004. Desde 2003 dije ‘voy a investigar esto más’; busqué gente que sabía grabar, que sabía de cámaras para enseñar a otras personas que esto es de verdad. Empezamos reuniéndonos en un Starbucks unas 11 personas para hablar de fantasmas, dónde vamos, qué vamos a hacer, las historias de todos, unos veían algo, otros veían más cosas. Así nació mi grupo de 45 personas. Ahora tengo 15 equipos en diferentes partes del mundo.

¿Qué hacen estos grupos?

Creía al principio que íbamos a ir a cementerios o lugares grandes, pero no fue así. En un año el grupo empezó a salir en televisión, fuimos a cárceles, la gente me llamaba para que fuera a algunos cementerios. En un año todo creció.

-¿Qué te decía la gente?

Una vez, por ejemplo, me llamaron los bomberos en Iowa, y alguien en Halloween me vio en las noticias, y desde ahí cambió todo. Después empezaron a llamarme desde las casas para ayudar a niños que veían fantasmas. También me llamaban de bares, y de los bomberos de la ciudad.

-¿Cómo te has desempañado en esta actividad?

Depende del grupo y de quién nos llama. Algunas veces yo voy a casas que la pareja tiene dos niños, y ellos ven fantasmas, y no pueden dormir. Aquí en Doral ha pasado, también en Westchester. Algunas veces el padre no siente nada, él está molesto y la madre sí les cree a sus hijos.

-¿Qué es lo más extraño que has vivido en este oficio?

Yo trabajé con la iglesia en un caso de posesión en Omaha, allí vi muchas cosas raras. Fue un caso satánico de una muchacha que se quedó en casa de una amiga que tenía un novio que era el líder de una secta satánica; a ella no le gustaba nada de eso. Cuando vio todo quiso salirse de eso y le dijo a la amiga que se quería ir de su lado. La amenazaron, le dijeron ‘no te puedes ir’. Un día dijo que no podía más con eso y se va de la casa de la amiga. Nos llamaron a la iglesia, había sangre en las paredes, la cama se movía; después yo corro a la cocina, todos estaban viendo que los platos se caían solos, pero eso no eran fantasmas, era algo satánico.

-¿Hay algo de fantasía en todo esto?

No, todo esto es real. Esos platos rotos yo mismo vi cómo caían al suelo y se partían.

-¿Hablan en diferentes idiomas los fantasmas?

Depende del lugar, y de qué idioma estás hablando. Yo una vez estuve trabajando en París, en 2016, en las catacumbas, debajo de la tierra donde hay como 2 millones de personas muertas en ese lugar y yo estaba hablando en francés con un traductor. Si estaba en París ellos deben hablar francés, pensé, pero hay unos que dicen que han hablado con fantasmas que responden en otros idiomas.

-Dices que has grabado miles de voces de fantasmas. ¿Siempre estás con tu grabadora buscando sonidos de otras dimensiones?

Sí, incluso cuando estoy de vacaciones. Esa es mi vida. Así fue en Cuba. Estuve en dos sitios, nadie lo había hecho antes, creo que soy el primero. Eso fue en el cementerio de Colón, hablé con Amelia Goyri, La Milagrosa, que fue una muchacha que enterraron con su hijo, y se suponía que el bebé debía estar a sus pies, y un día tuvieron que moverla a otro sitio y ven que tenía al bebé en sus brazos. Hablé con ella y oí que golpeó el metal, y habló algo que no entendí. Eso a veces es mejor que oír una voz porque es energía pasando a una grabadora, lo cual no tiene ninguna explicación científica. También estuve en la iglesia y convento Santa Teresa, en La Habana Vieja. Todo estaba cerrado, no me querían dejar entrar, le di un regalito al cuidador. Le pregunté al viejito si había fantasmas y me dijo que sentía ruidos por la noche. Yo solo estuve 10 días de paseo en Cuba, no pude regresar y ahora quiero volver a ese sitio. Me preguntan si quiero ir a las pirámides, a castillos. No, yo quiero ir a sitios donde nadie ha ido como esos lugares en Cuba.

-¿Esas voces o ruidos son imperceptibles al oído humano?

Algunas veces oigo lo que dicen, otras no. Si yo lo oigo, nadie lo oye. Algunas veces dos personas oyen algo y yo no oigo nada. Diferentes personas pueden oír algunas cosas y otras no.

-¿Hablemos de tu trabajo en Deering Estate?

Lo hacemos de septiembre a enero, y luego hay un receso. En octubre hacemos visitas hasta 6 veces durante el mes.

¿Cómo y desde cuando es tu vinculación con Deering Estate?

Empecé a trabajar con ellos desde hace cuatro años. Ese lugar es manejado por Miami-Dade Parks. Ese es un sitio que se pueden grabar muchas voces, un sitio de sicofonías. Allí he grabado cientos de voces. En una noche puedo grabar hasta 35 voces.

-¿Cuántos fantasmas crees que hay en ese lugar?

Hay un niño en el Richmond Cottage [una de las dos casas de la finca], en el tercer piso. Eso antes era un hotel, no sabemos quién es. Creemos que él está ahí con su padre. Algunas veces oímos la voz de un hombre, y el niño no habla; escuchamos que lo regaña. Después tenemos a Mr. y Mrs. Deering en Stone House [Segunda casa]. También los hemos grabado, más a él que a ella en su cuarto. Él siempre dice get out! (¡fuera!). Cerca un puente de madera hay otro fantasma, era un policía. Podrían ser cuatro, pero siempre con fantasmas, si hay uno hay muchos.

-¿Son entes que pueden razonar o solo voces del pasado grabadas en las paredes de piedra?

Yo grabé sicofonía en un avión, y eso es de metal y muy elevada altura. Eso fue en el baño del avión entre Japón y los Estados Unidos. Yo sé que algunos fantasmas me siguen, todos tienen su ángel de la guarda, yo tengo los míos.

-¿Puedes dormir tranquilo?

Yo solo duermo de 4 a 6 horas todas las noches. Nada más. Yo duermo como un perro, si siento un ruido, por más pequeño que sea, me despierto. Mi padre es lo mismo. Algunas veces sueño con lo que hago a diario, pero no sé si es que alguien me habla o me muestra cosas.

-¿Qué piensan de tu trabajo algunos religiosos que no creen en nada de esto?

Yo he trabajado con la Iglesia y ellos creen estas cosas. Pero algunas veces, yo he estado en la radio y algunos fanáticos llaman para insultarme, me dicen que no puedo hacer esto, que me puedo morir, que eso no es bueno.

-¿Crees en el cielo y en el infierno?

Sí y no. Depende. Yo creo que los fantasmas pueden estar en una especie de purgatorio. Las personas que han visto un fantasma casi siempre es alguien de la familia y es siempre entre 2 o 3 días después de la muerte. Yo, además de mi abuelo, he visto unos tres fantasmas claramente, pero lo demás son como luces. Una vez en Deering Estate ya era muy tarde, todo habían salido, y yo iba al baño, y de repente vi como un humo negro, muy negro, y así como vino se fue.

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