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MIAMI.- Este martes, 24 horas después del paso del huracán Irma por el sur de la Florida, el consenso entre residentes y turistas era que las playas de Miami Beach parecían otras.

La tormenta golpeó con severidad la ciudad del condado Miami-Dade, también conocida como La Playa, en donde más de un bañista encontró un mar de olas fuertes y algas por todas partes.

Carmina Monasterio, una colombiana que creció en Italia, dijo que nunca había visto el mar de Miami Beach de esa manera. "Parece más agresivo y me produce un poco de miedo".

El hecho que más sorprendió a esta turista fue ver una capa verdosa de algas sobre el mar y la altura de las olas. Pero también que había objetos como troncos de madera, peces muertos, pedazos de plástico y otro tipo de elementos a lo largo del litoral.

Sin embargo, para Andrea y Viviana, una pareja de italianos que pasó la tormenta en un hotel del downtown de Miami, el balneario floridano nunca pierde su encanto.

"Nosotros pasamos el huracán en el hotel y hoy hemos venido a Miami Beach. Nos gusta así como está", dijo Andrea, mientras su esposa aseguró que aunque estuvo un poco asustada durante el ciclón, "la he pasado muy bien".

Pero la historia de David, un puertorriqueño residente en Nueva York, es completamente diferente y cree que está vivo "de puro milagro".

Este hombre, de unos 40 años, pensaba pasar unas "buenas vacaciones" en la Florida, y terminó encontrándose con la furia del más fuerte huracán formado en aguas del Caribe por lo menos en los últimos 100 años.

Según su relato, el visitante se sintió solo de un momento a otro, enfrentando la tormenta en un edificio de Miami Beach, en donde tuvo que refugiarse expuesto a un gran peligro por la velocidad de los vientos.

El regreso a la normalidad

A pocos pies de distancia, en la avenida Ocean Drive, trabajadores de algunos negocios comenzaban a desmontar los tablones que instalaron para proteger los inmuebles de los embates del fenómeno natural.

Juan, un hombre de origen centroamericano, señaló que en la construcción en la que trabaja el paso de Irma no causó daños mayores. "Me ha tocado recoger algunas tablas y sacar el agua que se acumuló por la lluvia".

Entretanto, Hugo, quien labora en un pequeño hotel, utilizaba el chorro de agua de una manguera para despercudir la fachada del establecimiento que dejaba ver arena y maleza en parte de la fachada.

En la misma vía, que habitualmente luce atestada de vehículos, pero no este martes, varios oficiales de la Policía local dirigían el tráfico vehicular hacia otras partes de la zona, mientras algunas cuadrillas realizaban labores de limpieza.

Algunos turistas y residentes que ya habían regresado a La Playa, después de evacuar como medida de precaución, volvieron a montarse sobre sus tablas para desafiar a las olas de un mar que otros esperan ver más pasivo en próximos días.

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