MIAMI.- Tras una noche de celebración en Miami, al confirmarse la muerte del dictador cubano Fidel Castro, los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, y Carlos Curbelo, en compañía del excongresista Lincoln Díaz-Balart, ofrecieron este sábado en la mañana una rueda de prensa, en la que se comprometieron a mantener la lucha en favor de la libertad del pueblo cubano.

Los congresistas subrayaron que si bien se trata de un día "histórico" e "importante", es necesario tener claro que el pueblo cubano sigue todavía bajo una "dictadura", por lo que es necesario apoyarlo para que llegue a Cuba la libertad definitivamente. Otro punto de coincidencia en el discurso fue la crítica a las concesiones políticas de la Administración de Barack Obama hacia Cuba.

Ros-Lehtinen, los hermanos Díaz-Balart, y Curbelo, aprovecharon la ocasión para manifestar su anhelo de que el futuro presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumpla con su promesa de exigir a Raúl Castro respeto a los derechos humanos, además de apoyar a la oposición interna de la isla.

Los cuatro manifestaron su “esperanza" de que a partir del 20 de enero se acabe la ayuda al castrismo que, a su juicio, ha supuesto la política de Obama, y que ha permitido que la "dictadura" se aventurara a preparar una "sucesión familiar”.

Comienza un capítulo feliz

La congresista Ileana Ros-Lehtinen fue la primera en tomar la palabra durante la rueda de prensa, afirmando que la muerte de Fidel Castro es un capítulo feliz en la historia de la libertad de Cuba. Fue enfática al señalar que el tirano no debe ser reverenciado, sino condenado, criticando directamente las declaraciones del primer ministro canadiense Justin Trudeau, quien lo calificó como un “revolucionario legendario”

"Un capítulo se termina", señaló Ros-Lehtinen, afirmando que ahora comienza uno feliz, lleno de esperanza, señalando que si bien la muerte de Castro no implica grandes cambios porque Cuba aún vive bajo una dictadura, su desaparición física es el punto de partida para luchar por una verdadera democracia para el pueblo cubano.

Ros-Lehtinen dijo comprender a los cubanos que llevan festejando la muerte de Castro en las calles de Miami desde hace más de doce horas, señalando que la celebración es la llegada de una genuina oportunidad de cambio.

Declaró además su esperanza de que “Cuba haga concesiones como la liberación de miles de presos políticos, ofreciendo la oportunidad de reunión a su pueblos y también la apertura de más de un partido”, enfatizando la necesidad de “que pare la represión brutal".

El fin de una dictadura salvaje

Por su parte, Mario Díaz-Balart, insistió en que el legado de Fidel Castro no es más que dolor, tortura, separaciones, represión y abusos. “Su dictadura salvaje sólo sirvió para promover la desesperación del pueblo cubano”.

Afirmó que hoy es el comienzo de una Cuba libre y democrática, un paso más en la meta de lograr que todo el pueblo tenga acceso a los derechos fundamentales. “Es por eso que lo que debemos hacer es ayudar a quienes están allá luchando, a los verdaderos héroes, en ellos está pensando este equipo de trabajo, que seguirá trabajando en pro de ese objetivo”.

El congresista Díaz-Balart aprovecho la oportunidad para enviar además un mensaje directo a los que "quieren lucrar con el régimen de los hermanos Castro", a quienes advirtió que "este régimen está en las últimas” y enfatizando que lo que hay que hacer es “ayudar al pueblo cubano que está luchando por su libertad".

Necesaria solidaridad

Carlos Curbelo, al tomar la palabra recordó a su abuelo, a quienes tuvieron que escapar, a los presos políticos, a los fusilados por el régimen castristas, y a todos aquellos que murieron en la búsqueda de libertad.

Durante su declaración en el marco de la rueda de prensa afirmó que "este día representa una nueva oportunidad para los cubanos y también para Estados Unidos, pero no necesariamente un cambio”.

Fue enfático al señalar la necesidad de que Estados Unidos se mantenga “del lado de la libertad de los cubanos", que exprese abiertamente su absoluta solidaridad con el pueblo cubano. En este sentido afirmó que "vamos a continuar pidiendo a la próxima administración ese compromiso con la libertad de Cuba".

El cerebro del mal ha muerto

El cierre estuvo a cargo del excongresista Lincoln Díaz-Balart, quien afirmó que con la desaparición física de Castro, el "cerebro del mal ha muerto”. Sin embargo, insistió que el pueblo cubano sigue todavía bajo una "dictadura", por lo que es necesario apoyarlo hasta que “la libertad llegue definitivamente a Cuba”.

"Cuba no es una finca, es una nación", dijo Lincoln Díaz-Balart, quien aseguró que también la naturaleza se va a encargar tarde o temprano del actual dictador, el octogenario Raúl Castro.

“Tenemos que apoyar a la oposición que está en cuba, ellos y sus familias están corriendo un riesgo en la lucha por la libertad, y hoy más que nunca necesitan nuestro respaldo”. Enfatizó que atender al pueblo cubano y a sus líderes que cada día crecen “en cantidad y heroísmo” a pesar de la represión debe ser la política no solo de Estados Unidos, sino de la comunidad internacional.

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