MIAMI.- La orfebrería es sin duda un arte, un proceso de creación y trabajo manual casi tan antiguo como el hombre mismo. Una disciplina que doblega las características físicas y químicas de los metales, gracias a una gran diversidad de técnicas, hasta lograr piezas que nos cautivan por su belleza y funcionalidad.

Este trabajo artesanal tiene exponentes destacados en todo el mundo que desarrollan su creatividad moldeando piezas no solo con metales y piedras semipreciosas, sino con una variedad enorme de materiales, este es el caso de Yennifer Salazar, orfebre venezolana que abrió este fin de semana su primer local en la Florida, específicamente en Lake Mary, Orlando.

Con una trayectoria de más de 18 años como diseñadora de joyas, expone y vende sus creaciones en varias tiendas en Caracas, y además, tiene su propio espacio en un reconocido centro comercial de la capital venezolana, pero como ella misma dice “llegó la hora de crecer”.

Yennifer Salazar
Yennifer Salazar se considera una artesana de joyas.
Yennifer Salazar se considera una artesana de joyas.

Administradora de profesión, la vida de Yennifer Salazar cambio con la llegada de su hija mayor, Valentina. “Quería dedicarme a ser mamá, no quería tener horario y fue entonces que decidí buscar una actividad que me permitiera alternar ambos roles sin presión”, fue así como pensó en la orfebrería.

Mi tercer hijo

Fue entonces cuando decidió visitar el taller del experto Carlo Graterol y la fallecida Rositas Falena, en Caracas. “Llegue sin nada en las manos, pero ese mismo día me compre todas las herramientas que necesitaba, y al regresar a mi apartamento, convertí el balcón en mi área de trabajo”. Así nació lo que en poco tiempo se convertiría en su gran pasión.

“Sí, me encantó desde el primer momento, y poco a poco el trabajo de orfebrería se convirtió en una bola de nieve, de repente a una importante tienda de Caracas le gustaron mis primeras creaciones, y sin darme cuenta estaba produciendo sin parar”, cuenta entusiasmada.

Su trabajo no era masivo, pero los pedidos superaban la treintena de piezas entre collares, zarcillos, anillos, pulseras y brazaletes, también atendía pedidos especiales para elaborar joyas para novias, incluyendo tiaras, una producción limitada y exclusiva, con la que seguía ganando terreno como orfebre.

Joyas YS
Formas, texturas, materiales, elementos que se conjugan en cada pieza.
Formas, texturas, materiales, elementos que se conjugan en cada pieza.

Llegó su segundo hijo, Nicolás, pero el trabajo no mermó, y descubrió su potencial para crear cosas nuevas todos los días, inspirada en todo lo que la rodeaba, una hoja, una nube, una forma, esos detalles que pasan desapercibidos para muchos. “Por eso siempre digo que la orfebrería es como mi tercer hijo”, afirma con una sonrisa.

Desde aquella época, se enfoca en producir las piezas más solicitadas, pero con el cuidado de no repetirse, “así lo de una tienda no lo tiene otra, y eso es importante para mí”.

Las piezas de orfebrería de Yennifer Salazar son sencilla, elegantes y originales, cada una es especial, una exigencia que la obligó a multiplicar las manos que trabajan en su taller, que hoy cuenta con un equipo de más de 10 personas, aunque se reserva para sí misma el aspecto creativo.

Artesana de joyas

Hace cinco años vino a Florida a estudiar inglés con su hija mayor, pero recientemente los planes cambiaron y la familia decidió instalarse aquí definitivamente. “Llegamos a Orlando porque Nicolás nació aquí, vine a pasar unos días y se me adelantó el parto, imagínate, así que de cierta forma tenemos un nexo, además de muchos amigos y gente querida”.

“Ahora vivimos aquí, y bueno tengo que trabajar, así que sigo mi camino como orfebre ahora en Florida pero sin dejar de atender los compromisos en Venezuela, y espero que mi dedicación, pasión y entusiasmo sean claves para ganar un espacio en estas tierras”, declara.

Joyas YS 1
Una fusión clásica y elegante para una ocasion especial.
Una fusión clásica y elegante para una ocasion especial.

Sostiene que ahora su inspiración viene precisamente de esa necesidad de seguir creciendo, de conquistar nuevos espacios, seguir creando y mejorar lo que ha venido haciendo hasta ahora con la madera, el cuero, la resina, el oro, la plata, el bronce, las piedras semipreciosas, y otros materiales, “haciendo el trabajo que me encanta porque me considero una artesana, de hecho el 75 por ciento de mis piezas son resultado del trabajo manual”.

Su showroom de Orlando, ubicado en el 725 Primera Boulevard Suite 130, pone a disposición de sus clientes alrededor de 250 piezas delicadamente elaboradas con técnicas como el laminado, troquelado, martillado, y pulido, en una amplia gama de materiales y con precios accesibles, pero lo mejor de todo, es la atención especial para cada persona que visita su tienda, una actividad que para esta artesana es fundamental, y debe ser tan exquisita como sus joyas.

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