MIAMI.- La masacre en la discoteca Pulse, en Orlando, Florida, ocurrida hace un año, en donde 49 personas resultaron muertas y 50 más heridas, sigue golpeando el corazón de cientos de floridanos y estadounidenses, y hoy sirve de antecedente para exigir un mayor control en la venta y uso de armas en el país.

Hace apenas un año, Omar Mateen, un individuo de 29 años de edad, estadounidense, de padres afganos, irrumpió en la discoteca Pulse, en Orlando, con un rifle AR-15, y arremetió indiscriminadamente contra las personas que departían en ese lugar, la madrugada del 12 de junio de 2016.

Todavía nadie tiene la certeza de por qué lo hizo. Lo único cierto es que Mateen pudo adquirir el arma de largo alcance, además de una pistola Glock y muchas municiones que utilizó la noche del atentado, sin ningún control especial, a pesar de que había sido interrogado en dos ocasiones por el FBI bajo sospechas de que tenía nexos con el Estados Islámico.

Pero aunque la población pareciera pedirlo a gritos, legisladores federales como el congresista por la Florida de origen puertorriqueño Darren Soto, estiman que pasar por encima de la Asociación Nacional del Rifle y sus más acérrimos defensores, no será una tarea fácil.

En declaraciones a la agencia EFE, Soto puso sobre la mesa una serie de encuestas que señalan que el 96% de los estadounidenses está a favor de un mayor control en la venta de armas, con revisión de antecedentes a los compradores, y el 91% apostaría por una prohibición en contra de antiguos delincuentes y enfermos mentales.

Entretanto, datos suministrados por el Violence Policy Center (VPC) muestran que las personas poco usan sus armas para defenderse. En 2014 se registraron 224 muertes por arma de fuego en casos de defensa propia, al tiempo que se produjeron 7.670 homicidios con el mismo tipo de armamento. Es decir, las armas se utilizan más para el ataque que para la defensa.

Embed

Día especial

Al conmemorarse el primer aniversario de la matanza, el gobernador Rick Scott declaró el 12 de junio como un día especial para recordar a las víctimas, que eran en su gran mayoría de origen latino.

Scott exhortó a todos los floridanos a hacer este lunes una pausa, a las 9 a.m. para “compartir un momento de silencio” y recordar a las víctimas. En Orlando se realizarán servicios religiosos, vigilias y manifestaciones pacíficas en esta fecha luctuosa, al tiempo que en Miami se anuncia una concentración en el American Airlines Arena.

“Fue un ataque contra Orlando, contra nuestro estado, contra la comunidad hispana y la comunidad LGBTQ”, dijo Scott, en remembranza de una tragedia de la que todavía no se reponen los familiares de las víctimas.

Pasarán muchos años y quizás los sobrevivientes de la peor masacre a tiros en la historia de los Estados Unidos, sigan viviendo una misma pesadilla. Y en Orlando es probable que nunca dejen de escucharse los disparos de un enajenado que dijo actuar a nombre de sus creencias religiosas, pero tampoco los gemidos de dolor de quienes perdieron la vida en una noche que nadie quiere recordar.

 

Deja tu comentario