En estos cuatro años de esfuerzos enfocados en combatir el tráfico humano y ver cómo ocurre en nuestra comunidad, hemos aprendido mucho.

Una de las cosas más sorprendentes es la explotación comercial sexual de menores, o sea, la venta de nuestros niños por sexo. La edad promedio que estas víctimas son introducidas a este  mundo de esclavitud sexual es 13 años. Esta es la edad cuando deberían estar soñando con su futuro y disfrutando de su juventud. Pero lejos de eso, viven una pesadilla en la cual son vendidas como mercancía y obligadas a tener relaciones sexuales por dinero, de 7 a 10 veces por día.

Por esto, establecí una unidad en la Fiscalía dedicada a tiempo completo a combatir el tráfico humano. Estoy muy orgullosa de su trabajo y sus esfuerzos, y que en sólo cuatro años se ha convertido en un líder en esta materia.

La unidad está compuesta por abogados, investigadores, policías municipales del condado, especialistas para las víctimas y empleados de apoyo. También hemos entrenado a las agencias de policías y a las escuelas con quienes trabajamos juntos para detectar las señales y reportar los casos.

Utilizamos un sistema de “trauma informed prosecution”, donde el caso criminal se desarrolla mientras se intenta evitar aumentar el nivel de trauma que ha sufrido la víctima.

Al cambiar la manera que tratamos a este tipo de crimen, el número de reportes de tráfico humano ha aumentado  dramáticamente. Hoy tenemos más de 300 casos presentados y realizamos más de 100 investigaciones. Y debemos pensar que estos no son sólo estadísticas, estas son vidas de personas que fueron rescatadas y liberadas de las cadenas de la esclavitud sexual.

Cada caso nos ha mostrado el próximo paso que tenemos que tomar en la lucha contra el tráfico humano. Vimos que las leyes que teníamos para encausar a los abusadores y las penalidades disponibles no eran suficientes. Así que tuvimos que acudir a la legislatura.

Trabajando con los legisladores hemos podido cambiar las leyes  que afectan estos casos. Lo más importante es que ahora, cuando las víctimas son menores de edad, no hay que probar que hubo fraude, fuerza o coerción hacia ella.

Ahora hay leyes más severas que actúan contra quienes pagan por sexo, que atacan este crimen y se enfocan en la demanda y los consumidores del sexo pagado. La legislatura también ha sido fuerte con aquellas personas que se benefician económicamente  de la prostitución.

La ley Safe Harbor ha creado una estructura que ofrece servicios y cuidados a las víctimas que son menores de edad.

También hemos logrado trabajar con Camillus House para abrir un refugio para las víctimas adultas. Hasta ahora no existía ni una cama designada en Miami-Dade para atender a las víctimas de 18 años o más. Hoy cuentan con un lugar limpio y seguro, donde podrán recibir los servicios médicos, psicológicos y tratamiento contra la adición que necesitan. También podrán aprender un oficio para contar con una vida productiva y feliz.

Aunque hoy sabemos más sobre el tráfico humano, cómo detectar mejor, investigar y hacer arrestos en éstos casos, es esencial que la comunidad entera esté al tanto de lo que está pasando para reportar lo que ven.

Tenemos que ayudar a estas víctimas a sanar sus cuerpos, sus mentes y sus almas, y al mismo tiempo asegurar que los criminales estén en la cárcel.

Para obtener más información sobre la lucha contra el tráfico humano y reportar cualquier eventualidad que usted vea o sospeche, llame al teléfono 305350 5567.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cuál será la principal consecuencia luego de los resultados de las elecciones en Venezuela, señaladas de fraude?

El régimen de Maduro quedará más deslegitimado
Se afianzará el régimen de Maduro y se debilitará la oposición
ver resultados

Las Más Leídas