PEKÍN.- Las autoridades chinas han blindado a Pekín a tan solo dos días del inicio del decisivo XIX Congreso del Partido Comunista con fuertes medidas de seguridad y un gran despliegue policial en las calles de la capital, que a su vez luce su cara más amable con numerosas flores y banderas desplegadas para la ocasión. Además han endurecido los controles en Internet y la persecución de defensores de los derechos civiles.

Los policías de paisano, fácilmente reconocibles por los aparatos de radio que llevan en la mano, patrullan algunos de los puentes sobre las grandes autopistas internas de Pekín (los anillos de circunvalación), y se ha incrementando la presencia de vehículos y agentes en las zonas comerciales más concurridas.

Los hoteles donde pernoctarán los 2.287 delegados que participarán en el congreso están protegidos con vallas y vigilados desde hace ya varias semanas, mientras que las estaciones de metro están custodiadas por varias parejas de policías firmes con material antidisturbios a su lado y los trenes son vigilados de cerca por otros agentes.

"Esta vez es muy obvio que Pekín ha elevado su nivel de seguridad (...) En el metro se examina a cada personas Es mejor no ir a sitios con mucha gente", dice un usuario en la aplicación Weibo, el equivalente chino a Twitter.

"Solo se molesta a la gente normal. ¿Qué miembro del Congreso va a coger el metro para ir a la conferencia?", se pregunta otra internauta.

Algunos creen que las autoridades han blindado la ciudad para evitar un atentado terrorista como el ocurrido en octubre de 2013 en la emblemática plaza de Tiananmen, cuando un coche arrolló a viandantes y se incendió a las puertas de la Ciudad Prohibida causando 5 muertos y 40 heridos.

Un usuario de Weibo agradeció estas medidas porque así "China es más segura". "Mirad los ataques terroristas en otros países. El objetivo de los locos terroristas son las personas corrientes", añadió.

Sin embargo, Amnistía Internacional (AI) ha detectado que este despliegue policial en aeropuertos y estaciones de trenes está sirviendo para controlar el movimiento de activistas que pueden alzar la voz contra el régimen durante el congreso.

Por ejemplo, en estos controles la Policía interceptó a dos activistas en el aeropuerto y estación de tren de Shanghái y les impidió viajar a Pekín, aseguró hoy a Efe el investigador de AI, Patrick Poon.

Por toda la capital son visibles los vigilantes voluntarios comunitarios, con su característico brazalete rojo, paseando o sentados a las afueras de sus viviendas, ojo avizor por si surge algo raro que comunicar a las autoridades.

Este control ha llegado hasta las comunidades vecinales, donde han distribuido peculiares instrucciones que prohíben, durante el transcurso del congreso, las obras de reforma en apartamentos o la carga de bicicletas eléctricas en áreas públicas, por ejemplo.

La Policía también ha prohibido el uso de drones durante los próximos días para garantizar la seguridad área de la capital.

La obsesión por tenerlo todo bajo control afecta también a algunas compañías de reparto transfronterizas que han suspendido las entregas en algunas regiones o a la plataforma digital Airbnb, que estos días no ofrece reservas en Pekín.

En algunos hoteles hasta se han suprimido temporalmente los canales de televisión internacionales de noticias, como CNN o BBC News, mientras que muchos restaurantes y bares han anunciado que cerrarán hasta que finalice el congreso.

El Gobierno tampoco ha olvidado su ya controlado internet, donde ha endurecido las restricciones con el bloqueo de la aplicación WhatsApp, que encripta sus mensajes y dificulta que éstos puedan ser monitorizados por terceros. Estos días tampoco funcionan con normalidad los servicios VPN, que permiten sortear la "gran muralla virtual" china.

Pero no todo son medidas de seguridad ante el inicio del congreso. Las autoridades municipales han puesto en marcha un plan para embellecer la ciudad para la ocasión, y se han plantado flores e incluso se han colocado o construido nuevas jardineras en Pekín.

Banderas chinas ondean aún más en los edificios, y no faltan los tradicionales callejones de viviendas populares de una sola planta (los "hutong") donde una enseña nacional ha sido colocada encima de cada puerta.

También se prevé que estos días la capital disfrute de inusuales cielos azules, ya que, ante eventos importantes, se suele restringir la actividad de las fábricas para reducir los altos niveles de contaminación que puedan ensombrecer el espectáculo político.

Persecución de los opositores

Los servicios que ayudan a superar el "gran cortafuegos" chino experimentaron hoy más problemas. Además, varios activistas informaron de que se les exigió permanecer vigilados en residencias durante el congreso del partido, que se celebra cada cinco años.

"Estamos sujetos a fuertes restricciones", dijo a la emisora estadounidense Radio Free Asia un disidente que no quiso identificarse. "No se nos permite volver a casa hasta finales de octubre, cuando el decimonoveno congreso del partido haya acabado", explicó.

Liu Xia, la mujer del premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, que murió en julio, que se encuentra en arresto domiciliario, también tuvo que abandonar la ciudad y "viajar a la fuerza", informó el Centro de Información para los Derechos Humanos y la Democracia de Hong Kong citando a sus familiares. La familia está "muy nerviosa" por la tensa situación, añadió.

Los conocidos defensores de los derechos civiles Bao Tong y Gao Yu también tuvieron que salir de la capital.

Se mantiene la censura para paginas como Facebook, Twitter o Youtube, además de los servicios de Google y periódicos como "The New York Times" y webs críticas con China.

FUENTE: EFE/dpa

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