Corea del Norte amenazó este lunes con una "guerra total" si Estados Unidos interviene militarmente en la región, luego de que el vicepresidente Mike Pence advirtiera que Washington y sus aliados darán una "respuesta aplastante y efectiva a cualquier ataque con armas convencionales o nucleares".

"Vamos a llevar a cabo más pruebas con misiles, semanales, mensuales y anuales", dijo el viceministro norcoreano, Han Song-Ryol, a la BBC, pese a todas las advertencias de Washington.

Por su parte, el embajador adjunto de Corea del Norte ante la ONU, Kim In Ryong, acusó a Estados Unidos de instigar el conflicto a través de ejercicios militares en la región. "En cualquier momento" podría estallar una guerra nuclear, dijo Kim en Nueva York.

"Dada la lógica criminal y el peligroso ruido de sables" por parte de Washington, Corea del Norte está preparada para "responder a cualquier forma de guerra estadounidense", agregó el funcionario.

Según Corea del Sur, el país comunista posee al menos diez e incluso más de 20 bombas atómicas. Contrariamente a varias resoluciones de la ONU, Corea del Norte está trabajando en el desarrollo de misiles de largo alcance con cabeza nuclear. Estados Unidos y otros países occidentales quieren evitar que Pyongyang aumente su capacidad misilística.

Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca, dijo que el presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a la conclusión de que establecer "líneas rojas" en materia de política internacional no es efectivo.

"Establecer líneas rojas no ha dado buenos resultados en el pasado", dijo ante la prensa en Washington.

El expresidente Barack Obama, que dejó la Casa Blanca en enero después de ocho años de Gobierno, declaró sin éxito una línea roja ante el régimen sirio con respecto al uso de armas químicas, pero aparentemente ignoraba luego esta línea cuando se verificaban violaciones y su propio Congreso se mostró reticente a autorizar operativos militares en el terreno, según Spicer.

A diferencia de esto, Trump "mantiene sus cartas contra el pecho" para que no se vean antes de jugar, dijo el vocero.

"No creo que lo vayan a ver telegrafiando cómo va a responder a una situación militar o de otro tipo a futuro", porque "eso es simplemente algo que no cree que nos haya beneficiado en el pasado".

Previamente, Pence afirmó este lunes en Seúl que Corea del Norte haría bien en no poner a prueba la firmeza del presidente estadounidense ni el poder de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, al advertir sobre las consecuencias de un eventual ataque militar del régimen de Pyongyang.

"La paciencia estratégica" con Pyongyang ha terminado. Estados Unidos y sus aliados darán una "respuesta aplastante y efectiva a cualquier ataque con armas convencionales o nucleares", advirtió Pence tras una reunión con el presidente en funciones de Corea del Sur, Hwang Kyo-ahn.

Poco antes de la llegada el domingo de Pence a Corea del Sur, Corea del Norte había realizado una nueva prueba de un misil balístico. Según el Ejército estadounidense, el ensayo fracasó.

Trump hizo la semana pasada una demostración de fuerza al enviar hacia la zona de la península coreana una flota de la que forma parte el portaaviones "USS Carl Vinson". El mandatario estadounidense dejó claro que todas las opciones están sobre la mesa y que si fuese necesario, Estados Unidos actuaría en solitario contra Corea del Norte.

Durante su visita a Seúl, Pence pretende ratificar la solidaridad de Estados Unidos con Corea del Sur ante el recrudecimiento de las tensiones ocasionadas por el programa militar nuclear y balístico de Corea del Norte.

Pence realizó una visita a la zona desmilitarizada en la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur y explicó que su padre sirvió en la Guerra de Corea en las filas del Ejército estadounidense.

"El pueblo y el Ejército de Corea del Norte no deberían malinterpretar la determinación de Estados Unidos de defender a nuestros aliados", advirtió Pence. "La alianza entre Corea del Sur y Estados Unidos es férrea", insistió el "número dos" de la Casa Blanca. "Todas las opciones están sobre la mesa", subrayó.

Respecto a China, Pence expresó la esperanza de que Pekín "haga más" para ayudar a superar las actuales tensiones en la región. Pekín, por su parte, pidió moderación a todas las partes implicadas en el conficto ante la "situación muy delicada y peligrosa" en la que se encuentran.

"Todas las partes deberían esforzarse por reducir las tensiones actuales, de modo que se alcancen las condiciones necesarias para volver a las negociaciones y solucionar la cuestión de la península (coreana) de forma pacífica", dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lu Kang, al tiempo que aseguró que China y Corea del Norte "continúan manteniendo contactos regulares".

Rusia, por su parte, advirtió a Estados Unidos en contra de una intervención armada contra Corea del Norte. "Espero que no haya pasos unilaterales de Estados Unidos como en Siria", dijo el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, después de que a principios de abril Washington bombardease una base aérea del Ejército sirio en represalia por un presunto ataque químico contra una localidad controlada por los rebeldes.

Aunque condena los ensayos nucleares de Pyongyang, Rusia considera que sería "un camino muy arriesgado" que Estados Unidos decidiese en solitario emplear la violencia, dijo Lavrov en declaraciones recogidas por la agencia Interfax.

El 2016 Pyongyang realizó dos ensayos nucleares y lanzó 21 misiles balísticos mientras que en lo que va de año ya hizo cinco pruebas con misiles.

FUENTE: dpa

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario