España y Cataluña, o los límites de la libertad
Ni Mariano Rajoy representa a los españoles, los que le votaron y los que no, ni Puigdemont a los catalanes. Porque determinaron cada uno, en nombre únicamente de sus intereses personales, negarse al diálogo

El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, aseguró en entrevista con la cadena CNN que el Gobierno español no quiere "que una parte decida por todos", en referencia a las medidas del Ejecutivo para impedir el referéndum de independencia convocado para este domingo.

La pregunta obligada en este momento sería: ¿alguna vez se consultó en España cuando gobiernos de izquierda y de derecha decidieron sentarse a dialogar con ETA? ¿Fueron necesarios 2.472 actos terroristas y 197 atentados mortales sin esclarecer, según datos oficiales, para que se pensara en conversar? ¿Desde la no violencia no se pueden lograr las aspiraciones de quienes quieren la independencia para Cataluña? Probablemente me acusen de incendiaria y de sacar las cosas de contexto.

Nación y nacionalismo

Cuando se consulta en el Diccionario de la Real Academia el significado de la palabra nación, la tercera acepción dice: “conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. Por el contrario, nacionalismo puede entenderse como 1) sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia; o 2) ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza de nación, aspira a constituirse como Estado.

Lo admito desde el inicio, no soy independentista pero sí creo que Cataluña es por sí sola una nación. Y sus nacionales, los que están a favor de la independencia y los que no, tienen el derecho a ser escuchados. El argumento de que si este 1 de octubre se hace el referéndum se viola la Constitución, no es más que una excusa trivial e inoperante. La memoria selectiva de los gobernantes españoles recuerda cómodamente la Constitución a conveniencia. Asimismo, que la Generalitat y Carles Puigdemont sean los portavoces oficiales de los independentistas es incongruente y absurdo.

Ni Mariano Rajoy representa a los españoles, los que le votaron y los que no, ni Puigdemont a los catalanes. La obcecación e intransigencia de ambos llevaron a este punto. Determinaron cada uno, en nombre únicamente de sus intereses personales, negarse al diálogo.

En mayo del 2006, cuando el gobierno de España estaba en manos de José Luis Rodríguez Zapatero y el Partido Socialista Español (PSOE), durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, Mariano Rajoy manifestaba:

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Es así como a dos días del referéndum, Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha exigido respeto para el libre ejercicio del periodismo en Cataluña. El documento incluye el testimonio de un periodista que pudo ver una lista de la Generalitat en la que se clasificaba a los profesionales según su nivel de aceptación del “procés”.

Al propio tiempo, desde el periódico La Vanguardia se admite que “habitualmente, la Policía Nacional tiene 2.800 agentes destinados en Cataluña y 1.900 de la Guardia Civil, en total, unos 4.700 agentes, pero esta cifra se ha visto ampliamente incrementada como consecuencia del plan para prohibir el referéndum de autodeterminación del 1-O en más de 10.000 agentes, unos 5.300 policías y otros 5.000 guardias civiles”.

Represión y golpes a los principios de la democracia, de ambas partes, llevan hace semanas a una irritación in crescendo dentro y fuera de Cataluña. Se comenta que muchos de los que no están a favor de la independencia tienen miedo a expresarse, porque quienes lo han hecho han sido tildados cuando menos de fascistas.

El referéndum en entredicho

El cantautor Joan Manuel Serrat, por muchos años un referente para los catalanes, ha sido de los vilipendiados por estos días. Sin misericordia. Serrat ha sido casi crucificado por expresar: "En estos momentos la convocatoria de un referéndum en Cataluña no es transparente. Porque está creada con una ley que está elaborada por el Parlament de Cataluña, pero a espaldas de todos los demás miembros del Parlament".

Serrat ha sido sinceramente cándido al hablar, sin pensar quizás en la trascendencia de lo que decía. Quienes se oponen con vehemencia a la independencia de Cataluña comenzaron a hacer circular por redes sociales una convocatoria para manifestarse en la Plaza Sant Jaume de Barcelona. La canción "Mediterráneo", de Joan Manuel Serrat, sería el himno a entonar por los participantes.

En entrevista con el diario El Periódico, Serrat ha aclarado: "yo no tengo nada que ver. Ni en esta convocatoria ni en ninguna que gire alrededor de mí o de la canción 'Mediterráneo'. No sé quién la ha convocado. No sé quién está detrás, lo que me resulta muy preocupante. Como también lo es que des tu opinión y corras el riesgo de ser manipulado. Tus ideas no tienen por qué coincidir con el pensamiento de los manipuladores".

Otro de los denostados ha sido el escritor Juan Marsé, autor de Últimas tardes con Teresa y Si te dicen que caí. En un post de su web, el también escritor Antonio Muñoz Molina habla de una foto de Juan Marsé cruzada por un letrero en catalán: Renegado. Y agrega: "Juan Marsé fue un resistente contra la dictadura y es uno de los grandes escritores de España y de Cataluña, pero ahora resulta, a los ochenta y tantos años, que es un renegado. La foto de un renegado se puede quemar. También puede servir para acosarlo".

Tanto Serrat como Marsé han sido críticos con un proceso soberanista que, desde el poder, no ha sido adecuadamente traslúcido. El pasado 24 de septiembre, Jordi Évole entrevistó a Carles Puigdemont en el programa Salvados de la cadena La Sexta. El reconocido periodista cuestiona al presidente de la Generalitat y su proceder.

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Las patrias

En un artículo publicado en The New York Times por el periodista Martín Caparrós y titulado "Cataluña: el viejo truco de la patria", se apunta: "Siempre se dijo que la principal característica de los catalanes era el seny –el sentido común, la razón serena–; en este caso, la intolerancia centralista está acabando con él. Más y más catalanes se deciden por un independentismo que, hace unas semanas, los asustaba o no les interesaba. Más y más personas dicen que ya no importa lo que les cueste; que no quieren seguir tolerando los agravios y ataques españoles".

Y concluye Caparrós: "Si alguna vez queremos saber cómo se llega a situaciones que parecían imposibles, el caso catalán será objeto de estudio: de cómo dos bandos que creyeron que podrían mantener controlada una pelea de baja intensidad rodaron al abismo". Y concluye Caparrós: "Si alguna vez queremos saber cómo se llega a situaciones que parecían imposibles, el caso catalán será objeto de estudio: de cómo dos bandos que creyeron que podrían mantener controlada una pelea de baja intensidad rodaron al abismo".

Maruja Torres, la reconocida periodista catalana, ha manifestado en una entrevista reciente para www.pikaramagazine.com, "he visto muchísimos países deshacerse en un pispás por la ceguera de sus dirigentes. Y en este caso se están complementando muy bien el Govern y el PP. Dicho esto, no hay nada que me interese menos que las patrias".

1 de octubre

El próximo domingo llega el día fijado para el referéndum. Íñigo Menéndez de Vigo, portavoz del gobierno de Mariano Rajoy, ante la pregunta de qué sucederá el 1 de octubre, respondió: "Lo que no va a pasar es que se celebre un referendo ilegal".

Desde Madrid entonces se certifica la coacción. Aunque algunos estiman que jamás ganaría el SÍ a la independencia de Cataluña, otros perciben que incluso quienes votarían por el NO defienden su derecho a ir a las urnas.

Dos expertos de las Naciones Unidas han advertido que “independientemente de la legalidad del referéndum, las autoridades españolas tienen la responsabilidad de respetar los derechos que son esenciales para las sociedades democráticas”.

Tanto David Kaye, relator especial sobre la promoción del derecho a la libertad de opinión y expresión, como Alfred de Zayas, experto independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo, han señalado: “las medidas que estamos presenciando son preocupantes porque parecen violar derechos individuales fundamentales, limitando el flujo de información pública y la posibilidad de un debate abierto en un momento crítico para la democracia española”.

La necedad de quienes están en el poder solo ha logrado aumentar el enojo de los que seguimos creyendo en la libertad. Aunque fueron votados, reitero, en democracia Rajoy y Puigdemont están para servirnos a los ciudadanos, independentistas o no. Y no para que sirvamos nosotros a sus intereses políticos. Para dialogar en democracia se necesitan menos vísceras y más argumentos. Más política y menos postureo.