MADRID.- La política española y el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy vivieron este miércoles una jornada de vértigo por la inesperada detención de Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid sospechoso de liderar una trama corrupta cuando presidía la empresa pública de aguas Canal de Isabel II.

Decenas de arrestos y registros de viviendas y entes públicos llevados a cabo a lo largo del día por la Guardia Civil desataron una enorme expectación mediática y un coro de críticas de todo el arco opositor al PP, que en los últimos días sufrió varios golpes de imagen por noticias sobre corrupción en sus filas.

La operación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil investiga delitos de malversación de fondos públicos, blanqueo, cohecho y desfalco del Canal de Isabel II cometidos supuestamente cuando González presidía el canal, de 2003 a 2012. Entre los 12 detenidos este miércoles figuran también su hermano y uno de sus cuñados.

Según la prensa española, los investigadores creen que la empresa pública del agua de la Comunidad de Madrid pagó sobreprecios y comisiones para la adquisición de empresas en Brasil y Colombia, lo que enriqueció a los gestores y desvió fondos del Canal.

La investigación de la Audiencia Nacional fue impulsada por el actual gobierno de la Comunidad de Madrid, confirmó su actual presidenta y sucesora de González, Cristina Cifuentes. "Fue la propia Comunidad de Madrid y la propia empresa quienes pusieron el tema en manos de la Fiscalía", aseguró. "Tenemos tolerancia cero con la corrupción".

El PP reaccionó rápidamente suspendiendo temporalmente la afiliación de Ignacio González, según informó el partido en un comunicado en el que expresa su rechazo a "cualquier tipo de corrupción, venga de donde venga".

La oposición tuvo una visión diferente: "Al PP le estalla la corrupción por los cuatro costados", escribió en su cuenta de Twitter el portavoz parlamentario del partido socialista (PSOE), Antonio Hernando. El secretario de comunicación de los liberales de Ciudadanos, Fernando de Páramo, vio en la detención un nuevo capítulo en "la historia interminable de corrupción" del PP.

Pablo Iglesias, líder del partido de izquierda Podemos, recordó que la propia Cifuentes era consejera del Canal: "No puede decir que no sabía nada. Esto no se lo cree nadie", acusó, al tiempo que abrió la posibilidad de presentar una moción de censura en el parlamento regional.

El Gobierno de Rajoy, por el contrario, enmarcó la detención en el funcionamiento normal de las instituciones. "En España las instituciones funcionan y son la mejor y mayor garantía de que no hay impunidad y de que tiene que funcionar la justicia", sostuvo el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

Más allá de interpretaciones, el caso tiene fuerte impacto simbólico por el protagonista y el momento en el que estalla. La detención de González llegó un día después de que Rajoy fuera citado a declarar como testigo en el juicio del "caso Gürtel", una de las mayores tramas de corrupción de España organizada también en torno al PP.

También Esperanza Aguirre, antecesora de González en la presidencia de la Comunidad de Madrid, declarará este jueves en el "caso Gürtel". Además, hace dos semanas el popular Pedro Antonio Sánchez renunció como jefe de Gobierno de la región de Murcia tras ser imputado por supuestas irregularidades en la construcción de un auditorio.

La carrera de González está salpicada por diversas polémicas. Hombre de confianza de Aguirre, una de las figuras con más peso en el PP, la sucedió en la presidencia de la Comunidad de Madrid en 2012 y ocupó ese cargo menos de tres años hasta 2015.

Para las elecciones de ese año, Rajoy optó por Cifuentes y descartó a González como candidato debido a que ya se encontraba envuelto en un escándalo por la compra de una vivienda. El político de 56 años se vio implicado también en un supuesto caso de espionaje a funcionarios del PP, negado siempre por González y archivado por los tribunales.

FUENTE: dpa

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