ALEPO.- A 126 aumentó la cifra de personas desplazadas, más de la mitad de ellas niños, que perdieron la vida en el devastador atentado perpetrado el sábado en el norte de Siria, que también causó numerosos heridos, informó hoy el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. La organización no gubernamental, afín a la oposición siria, precisó que entre los cadáveres se han contabilizado 68 niños y 13 mujeres.

Un coche bomba estalló el sábado en la localidad de Al Rashadin, al oeste de Alepo, donde se encontraban miles de desplazados de las localidades de Fua y Kafraya que estaban a la espera de poder continuar su viaje. Estaban siendo trasladados a territorios bajo control del Gobierno de Damasco en el marco de un acuerdo entre Gobierno e insurgentes.

En las imágenes que han dado la vuelta al mundo aparece el reportero gráfico sirio Abd Alkader Habak ayudando a un niño herido y llorando poco después junto al cadáver de otro.

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Abd Alkader Habak atendió a un niño herido en el ataque en Alepo.
Abd Alkader Habak atendió a un niño herido en el ataque en Alepo.

La autoría del atentado sigue siendo una incógnita. La agencia estatal de noticias siria, Sana, informó de un ataque perpetrado por "terroristas", mientras que los activistas de la oposición acusaron a seguidores del Gobierno en Damasco.

La página de noticias próxima a la oposición "Zama al Wasl" informó en base a testigos que el vehículo que estalló transportaba alimentos y venía de una zona bajo control del Gobierno.

El camarógrafo sirio Mohamed Raghib, que se encontraba cerca del lugar de la explosión, dijo a dpa que antes de explotar la bomba, un grupo de niños corría hacía un automóvil donde se repartían patatas fritas. "Quince minutos después se produjo la explosión en los alrededores del coche donde se repartían (las patatas fritas)".

Ala'a Shehabi, activista y cofundadora del colectivo Bahrain Watch -que investiga las redes de poder de la zona-, mostró la imagen que muestra a Alkader desmoronado tras el ataque a civiles en Siria. Su publicación se ha retuiteado 4.500 veces hasta el momento.

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Abd Alkader Habak se encontraba repartiendo comida cuando ocurrió la explosión, relata él mismo a los servicios informativos de la cadena británica Channel 4. Mientras registraba lo ocurrido con su cámara, el reportero sirio encontró a un niño que necesitaba ayuda y dejó de tomar instantáneas: "No hay palabras para describir lo ocurrido. Comprobé que el niño respiraba, lo agarré en mis brazos y corrí hacia una ambulancia. No sé qué fue del niño, salvo que la ambulancia lo llevó a un hospital situado en la zona rebelde".

Los autobuses alcanzados por la explosión habían partido en la mañana del viernes con cerca de 5.000 personas de las localidades de Fua y Kafrara, sitiadas por insurgentes. A su vez, unas 2.200 personas salieron de las localidades de Madaya y Zabadani, cercadas por el Gobierno, en virtud de un acuerdo mediado por Irán y Qatar.

"Lo que mis colegas y yo hemos hecho hoy es inspirar humanidad a los que fueron socios para matar a los niños de Khan Sheikhoun", comenta el protagonista de estas imágenes a través de su perfil de Twitter, haciendo referencia al ataque con armas químicas de principios de abril del que también fue testigo.

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FUENTE: EFE/REDACCIÓN

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