TEHERÁN.- El presidente iraní, Hasan Rohani, fue ratificado este jueves para un segundo mandato por el máximo líder del país, el ayatolá Ali Jamenei, tal como prevé la Constitución.

En la tarde del sábado, Rohani jurará el cargo ante el Parlamento.

"En las elecciones escuchamos la voz del pueblo, que debemos respetar", afirmó Rohani. Agregó que entre las demandas de la población figuran el imperio de la ley, la libertad de expresión y el libre acceso a las informaciones.

En la República Islámica de Irán existe el islam y también la república, y es necesario respetar ambas cosas de la misma manera, reclamó el presidente reelegido.

Rohani subrayó que en política exterior, Irán debe comportarse de forma racional y objetiva, porque solo así el país puede tener acceso a los mercados internacionales y beneficiarse de ello económicamente. En opinión del presidente, una política radical, tanto a nivel nacional como internacional, solo llevaría al país a un callejón sin salida.

El mandatario se enfrentará a un difícil mandato en los próximos cuatro años. En primer lugar tiene que intentar salvar el acuerdo nuclear con las potencias mundiales firmado en 2015, que podría ser saboteado por acciones del Gobierno del presidente estadounidense Donald Trump y por los dirigentes de línea dura en Teherán. El acuerdo limita drásticamente el alcance del programa nuclear de Irán a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales.

¿Quién es Rohani?

El clérigo moderado Hassan Rohani logró muchas cosas después de cuatro años en el poder como presidente de Irán. Pero muchas otras no. Aun así, el 57 por ciento de los iraníes le dio un voto de confianza en las elecciones del pasado 19 de mayo para que prosiga su senda aperturista durante otro mandato.

Con el acuerdo atómico alcanzado en Viena en 2015 -y el fin de las sanciones económicas después de más de diez años- el político de 68 años modificó muchas cosas a nivel político y económico.

Para él fue especialmente importante mejorar la mala imagen del país persa. Tras el acuerdo atómico, el petróleo corre nuevamente. Occidente incluso vuelve a hablar con Irán y el país se volvió más liberal en lo social. El mismo Rohani se atribuye haber devuelto a las personas -sobre todo a los jóvenes- la confianza y la esperanza.

Sin embargo, la situación no es tan de color de rosa como la pinta el clérigo nacido en 1948 en Sorjé, en el centro de Irán. Si bien las exportaciones de petróleo fluyen nuevamente, el impulso económico prometido por Rohani sigue pendiente. Su problema son los grandes bancos europeos que no quieren financiar los proyectos comerciales con Occidente debido a las sanciones estadounidenses. Sin ellos, Rohani no podrá cumplir con su promesa de crear nuevos puestos de trabajo.

En política exterior, Irán sigue sin ser el socio confiable que esperaba Occidente. Esto se debe sobre todo a la política antiisraelí y el apoyo al presidente Bashar al Assad en el conflicto sirio. En política interna, los cambios liberales quedaron por debajo de las expectativas. En vez de la prometida liberación de presos políticos, se sumaron más. Por otra parte, Rohani casi no tiene poder frente a los defensores de la línea dura en la Justicia.

Rohani sabe que aún les debe mucho a sus seguidores. Ahora buscará implementar muchas de sus promesas durante su segundo mandato, entre ellas ampliar las libertades. Sin embargo, difícilmente podrá llevar a cabo esta política sin el apoyo del influyente clero islámico y de la Guardia Revolucionaria, un cuerpo paramilitar que solo obedece órdenes del líder supremo, el ayatolá conservador Ali Jamenei.

FUENTE: dpa

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario