TORONTO.- Hace diez años comenzó a derrumbarse como un castillo de naipes la pirámide de créditos sobre la que se basaba el mercado inmobiliario estadounidense y la caída sumió a la economía mundial en la mayor crisis desde la Gran Depresión de los años 30.

Para evitar el colapso del sistema financiero los bancos tuvieron que ser rescatados con cientos de millones de dinero público. Pero mientras que el mercado estadounidense se enfrió notablemente por el golpe, el precio de la vivienda continuó subiendo en Canadá. Ahora el país vecino corre el riesgo de pagarlo caro.

En Toronto, una ciudad en auge, ya ha comenzado a estallar la burbuja inmobiliaria. En julio cayeron un 40 por ciento las ventas de inmuebles en la región metropolitana en comparación con el mismo período del año anterior, según los datos de la asociación inmobiliaria local TREB.

"Se trata del hundimiento del mercado más rápido de la historia y todavía no se sabe cuándo tocará fondo", advierte el experto financiero y asesor de inversiones canadiense Garth Turner.

Turner describe en su blog la decadencia de forma clara con ejemplos del sector inmobiliario de Toronto.

"Los compradores ya no contestan ni siquiera a nuestros abogados", se quejaba el dueño de una vivienda. Vendió su inmueble por 2.25 millones de dólares canadienses, pero después los compradores se echaron atrás debido a la tendencia decreciente general. Tuvo que volver a poner a la venta el inmueble y su valor se ha reducido en casi un cuarto en solo tres meses.

La situación en Toronto es especialmente grave, pero en todo el país parece tensa. La venta de viviendas se hundió en junio un 6.7 por ciento en cifras desestacionalizadas y en comparación con el mismo mes del año anterior, según la Canadian Real Estate Association (CREA). Es la caída más pronunciada desde hace siete años.

En las zonas más caras como Toronto o Vancouver, los compradores potenciales se echan para atrás, dice Andrew Peck, presidente de la CREA.

Una de las razones es la política monetaria. Dada la robusta economía y la mejora en la creación de empleo, pero también para evitar un sobrecalentamiento del mercado inmobiliario, el banco emisor canadiense subió su interés básico un 0.25 por ciento hasta el 0.75 en julio. La primera subida desde 2010.

Para los comerciantes del sector inmobiliario es una mala noticia, pues la subida de los intereses encarece la financiación. "Esto puede hacer disminuir la confianza en la compra de viviendas", según Peck.

Teniendo en cuenta que la caída del mercado inmobiliario estadounidense comenzó de forma similar en 2007, en Canadá aún podría estar por llegar lo peor. Aunque las ventas ya parecen estar en caída libre en algunas regiones, los precios se mantuvieron relativamente estables hasta ahora.

En Toronto, por ejemplo, se situaban en julio aún un 18 por ciento por encima del nivel del año anterior, pero en comparación con junio se registró una bajada del 5 por ciento. Y en todo el país, la subida de los precios quedó últimamente casi paralizada, tras años de fuertes incrementos.

Sin embargo, la situación será especialmente delicada si se produce una corrección repentina de los precios en el mercado. La pregunta es lo grandes que serán los riesgos crediticios para el sector financiero canadiense en caso de que esto ocurra.

Home Capital, la mayor financiera de hipotecas fuera del sistema bancario, ya proporcionó un anticipo de lo que podría suceder. La empresa experimentó una fuerte caída en bolsa debido a un escándalo por la presunta ocultación de información a sus inversores sobre datos falsificados en solicitudes de créditos y por las dudas acerca de la calidad de su cartera de préstamos.

Aunque Home Capital solo constituye una pequeña porción del mercado y ya ha recibido rescates de miles de millones de, entre otros, el inversor estadounidense Warren Buffett, sus dificultades económicas suponen una señal alarmante.

La posibilidad de que un derrumbe del mercado inmobiliario arrastre a los bancos y desencadene un asalto a las cuentas es improbable, explicó recientemente el jefe de inversiones Jim Hall, de la gestora Mawer, al Financial Post. Sin embargo, las probabilidades de que esto ocurra han pasado de ser "infinitamente pequeñas a absolutamente posibles".

FUENTE: dpa

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