Sismo en Corea del Norte desata temores de un nuevo ensayo nuclear
Expertos del observatorio sismológico en China manifestaron su sospecha de que el sismo se hubiese producido por una explosión porque tuvo lugar cerca del mismo sitio donde Pyongyang llevó a cabo una prueba atómica a principios de septiembre

PEKIN/SEÚL.- En Corea del Norte se registró este sábado un sismo que desató temores de que pudiera tratarse de un nuevo ensayo nuclear del país, aunque la agencia meteorológica surcoreana consideró que tuvo un origen natural, informa la agencia Yonhap en Seúl.

Mientras que Corea del Sur habló de un movimiento de magnitud 3,0 en la región de Kilju, los expertos del observatorio sismológico en China lo estimaron en 3,4 y manifestaron su sospecha de que se hubiese producido por una explosión porque tuvo lugar cerca del mismo sitio en el que Pyongyang llevó a cabo una prueba atómica a principios de septiembre.

"No se detectó la onda acústica que se produce normalmente con un terremoto artificial", dijo sin embargo un portavoz de la agencia de meteorología surcoreana, citado por Yonhap.

La agencia geológica Norsar, con sede en Noruega, coincidió en que todo apunta a que se trató probablemente de una réplica del sismo que se produjo por el anterior ensayo nuclear del 3 de septiembre y no de una nueva explosión.

El instituto geológico de Estados Unidos estimó que el sismo se produjo a cinco kilómetros de profundidad y que fue de 3,5. "Este evento ocurrió en el área de los anteriores ensayos nucleares norcoreanos. No podemos confirmar de manera concluyente en este momento la naturaleza del evento".

Con las anteriores pruebas atómicas norcoreanas subterráneas se produjeron terremotos. Los sismólogos chinos creen que la del 3 de septiembre produjo un derrumbe subterráneo en las rocas terrestres sacudidas por la explosión. Pyongyang aseguró haber probado una bomba de hidrógeno, que tiene mucha más potencia que las bombas nucleares convencionales. El sexto ensayo nuclear del país desde 2006 generó la condena internacional.

El líder norcoreano Kim Jong-un ha estado intercambiando esta semana insultos y amenazas con el presidente estadounidense Donald Trump, quien consiguió que se aprobaran duras sanciones contra Corea del Norte en el Consejo de Seguridad de la ONU por la prueba del 3 de septiembre.

El martes, Trump dijo ante la Asamblea General de la ONU que Estados Unidos podría "destruir por completo" a Corea del Norte, lo que desató una durísima respuesta por parte de Pyongyang.

Además llamó a la autocracia del país asiático "banda de criminales" y a Kim "rocket man" (hombre-cohete).

Ambos dirigentes se calificaron mutuamente de "locos" y Kim no se quedó atrás: llamó a Trump un "viejo chocho" a quien "domaría con fuego".

La tensión escaló aún más el viernes después de que el ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Norte, Ri Yong-ho, amenazara con un posible nuevo ensayo nuclear, que podría ser la "más fuerte explosión de una bomba de hidrógeno" que se haya dado en el océano Pacífico. El hecho de que Pyongyang cuente sin embargo realmente con una bomba de hidrógeno no está confirmado.

Mientras tanto, China anunció hoy que reducirá el suministro de petróleo a Corea del Norte a partir del 1 de octubre y se prohibirán las importaciones de textiles desde el país vecino. La medida implica la puesta en práctica de las sanciones de Naciones Unidas.

Según fuentes estadounidenses, Corea del Norte recibe anualmente 8,5 millones de barriles de petróleo procedentes del exterior, casi la mitad petróleo crudo y el resto en forma de productos refinados como gasolina, diésel y aceite pesado. El Consejo de Seguridad estableció que hasta finales de año únicamente se pueden enviar al país estalinista 500.000 barriles y a partir del 1 de enero de 2018 sólo dos millones de barriles al año.

China no quiere que su vecino tenga armas nucleares para minimizar el riesgo de una guerra atómica en la región, pero a la vez teme un colapso de Corea del Norte que pueda tener como consecuencia una huida masiva de refugiados a su territorio o la presencia de tropas estadounidenses junto a sus fronteras.

A causa de ello, Pekín implementa las sanciones aprobadas pero a la vez le deja algo de aire a Pyongyang. Por ello se niega a un embargo completo de petróleo, tal como quería Estados Unidos.