BERLÍN.- Unicef llamó este martes a garantizar las mismas oportunidades a todos los menores refugiados en Alemania, independientemente de sus países de origen, de sus perspectivas de asilo y de si llegaron al país solos o acompañados de sus familias.

En una rueda de prensa en Berlín para presentar un nuevo estudio de Unicef sobre la situación de los menores acogidos en centros de Alemania, el secretario general del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia en este país, Christian Schneider, subrayó que para los niños "el estado de excepción" continúa.

"Los niños no son en primer lugar solicitantes de asilo, ni inmigrantes, ni refugiados, sino niños", señala el estudio, que lleva por título "Infancia en situación de espera".

A pesar de que como niños tienen el mismo derecho a recibir protección y a poder desarrollarse como cualquier otra persona de su edad, el estudio evidencia que los menores refugiados están en desigualdad de oportunidades respecto a los alemanes y también entre ellos según sus países de origen y sus perspectivas de asilo.

"Los menores acompañados, precisamente por estar en compañía de sus padres, reciben el impacto con toda la dureza de las leyes de asilo y con frecuencia se ven expuestos a estructuras que son bastante menos adecuadas para niños que aquellas en las que viven y reciben atención los menores no acompañados", subrayó Adam Naber, coautor del estudio junto a Mirjam Lewek.

Schneider subrayó la importancia de no subestimar el "potencial" de los menores a la hora de facilitarles el acceso a todas las ayudas en igualdad de condiciones, y en particular a la educación, pues con frecuencia los niños son los que con mayor rapidez se adaptan al nuevo entorno y constituyen así "un importante puente para la integración de toda la familia".

"Los niños tienen una capacidad increíble de aprender, jugar, mirar hacia adelante en las condiciones más difíciles. Hoy nos gusta llamarlo resiliencia", señaló.

El estudio llama la atención sobre el hecho de que los menores, y en mayor medida los que llegaron al país con sus padres, ven pasar un tiempo "extremadamente valioso" hasta conocer el resultado de su solicitud de asilo, visitar a un médico, poder acudir a una guardería o escuela y, en especial, poder vivir en su propio hogar.

Esta espera tiene lugar habitualmente en centros de primera acogida, con frecuencia improvisados, que "no son lugares adecuados para los menores, pues traen consigo situaciones de peligro y pueden afectar el desarrollo de niños y jóvenes", advirtió Naber.

En estos albergues para refugiados, los niños se ven obligados a compartir un espacio reducido con personas totalmente desconocidas sin opciones de privacidad, en condiciones higiénicas insuficientes y sin garantías de seguridad ante situaciones de violencia, señala.

Por eso, Unicef reclama que los niños y sus padres tengan que permanecer el menor tiempo posible en centros de acogida y que los lugares en los que sean albergados los menores cumplan con los estándares necesarios.

En los dos últimos años llegaron a Alemania alrededor de 350.000 menores acompañados de sus familias, cuya situación pretende recoger este estudio, "no representativo", pero que sí ofrece una "amplía radiografía del momento", afirma Schneider.

El estudio, que destaca también las diferencias en las condiciones de acogida entre los diferentes estados federados, fue elaborado mediante encuestas online realizadas a 447 colaboradores en centros de acogida entre mayo y septiembre de 2016, entrevistas a 18 familias de refugiados y conversaciones con trece expertos.

FUENTE: EFE

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