El pasado lunes 24 de mayo de 2010, como ya es su costumbre, me llamó desde su residencia en Miami, el legendario ex receptor cubano, Andrés Fleitas, para informarme de la muerte ese mismo día del ex serpentinero cubano Limonar Martínez de 91 años de edad, en la ciudad de Connecticut situada al noreste del país.
El caso de Rogelio “Limonar” Martínez Ulloa, es parecido al de Agapito Mayor, quien fue conocido como “El Zurdo de Caibarién” a pesar de haber nacido en Sagua La Grande. Debido al sobrenombre de “Limonar” hasta el gato piensa que Martínez nació en ese lugar, cuando en realidad lo hizo en el pueblo de Cidra, provincia de Matanzas el 5 de noviembre de 1918.
Se inició como amateur en 1940 con el Deportivo Matanzas hasta 1944. Allí compartió labores monticulares con Sandalio “Potrerillo” Consuegra y el zurdo Angel “Catayo” González, en una época donde se jugaba verdadera pelota amateur en Cuba y donde según la rotación a veces un lanzador no ocupaba la loma en un periodo de tres semanas, como con frecuencia ocurría con el Deportivo Matanzas, con tres figuras estelares en su elenco y celebrándose un partido semanal. No es como ahora en la Isla esclava, donde se celebran los campeonatos al estilo de la pelota profesional.
Debutó en el profesionalismo con el Almendares en el campeonato de 1945-46, dirigido por Reinaldo Cordeiro, con récord de 1-1 y al año siguiente participó con el Matanzas del Campeonato de la Federación Nacional en La Tropical con marca de 2-3. Volvió a lanzar en ese torneo en 1947-48, vistiendo en esa ocasión los uniformes del Santiago y Alacranes, finalizando con 2 ganados y 6 perdidos.
En 1948-49 se reintegró a la ahora extinta Liga Cubana con el Marianao (4-1), donde se mantuvo por dos temporadas con récord de 5-5 y 1-1 respectivamente.
Se cambio para el Habana en 1951-52 (0-0) y finalizó su labor con los Rojos al año siguiente con marca de 1-1.
En seis campañas en la Liga Cubana y dos con la Federación, conquistó 16 victorias con 18 derrotas en 135 encuentros, nueve de ellos completos, con promedio de 3.09 carreras limpias, acompañado de 142 ponches y 88 trasferencias.
Participó con el Habana a las Series del Caribe de 1952 en Panamá y la de 1953 celebrada en La Habana, con balance de un triunfo en cuatro desafíos.
Lanzó para los Havana Cubans de la Liga Internacional de la Florida de 1947, 1949 y 1950, acumulando marcas de 9-4, 19-9 y 10-4.
Se fue a jugar a México en 1948 con el Puebla (12-7, 3.14) y regresó en 1954 con el México Azul (13-9, 4.19). En 1959 trabajó para los Tigres de México con récord de 2-4 y 4.14 en efectividad.
En 1951 vistió los colores del Pastora en Venezuela y posteriormente con las Estrellas Orientales en la República Dominicana con idénticos resultados de 4-1.
Limonar solamente participó en dos encuentros con los Senadores de Washington en la Liga Americana en 1950 comandado por Bucky Harris, con récord de de 0-1 y 27.00 carreras limpias por juego.
En su primera actuación en julio 13 contra los Tigres de Detroit, permitió 4 anotaciones, 4 hits y dos bases por bolas en 1 ½ entradas. Su segunda salida y última se produjo el 16 de julio frente a los Atléticos de Filadelfia.
Ese año los cubanos Roberto Ortiz, Conrado Marrero, Sandalio “Potrerillo” Consuegra, Julio “Jiquí” Moreno y Carlos “Patato” Pascual usaron la franela de los Capitalinos.
Su mayor hazaña en el béisbol se produjo cuando lanzando para los Tigres de Marianao en la Liga Invernal Cubana, el miércoles 15 de febrero de 1950 y llevando como compañero del batería al receptor Quincy Trouppe, se anotó un juego sin hit ni carrera contra los Azules del Almendares, a quienes les propinó una lechada de 8-0.
Con su magistral actuación se ganó un premio de mil pesos, una cantidad realmente respetable en aquella época.
El dominio de Limonar fue tan grande que solamente dos hombres pudieron llegar a la primera base, el Gigante del Central Senado, Roberto Ortiz, por un pelotazo en el octavo episodio y el bateador emergente René Monteagudo por un error del torpedero Damon Phillips en el mismo capítulo.
Las víctimas del despiadado ataque ofensivo de 14 hits conectados por los Tigres, que incluyó tres imparables cada uno de Roberto “EL Tarzán” Estalella, Claro Duany y Amado Ibáñez, sumado a dos de Raymond “Talúa’ Dandridge, fueron el perdedor René “Tata” Solís, Octavio Rubert y Karl Drews.
Sin dudas que Limonar no fue una estrella tan refulgente en los profesionales como lo fue en los amateurs, donde finalizó con marca de 49-22 y promedio de carreras limpias permitidas de 2.62, pero ese partido sin hit lo colocó en una lista especial a la que no todos pueden entrar.