La empresa British Petroleum (BP) intentará colocar en las próximas horas una caja contenedora para recolectar el crudo que fluye ahora al mar y contener el derrame en el Golfo de México, tras haber cortado con éxito una tubería subterránea, informó hoy la Guardia Costera.
Thad Allen, comandante de la Guardia Costera informó hoy en rueda de prensa que BP había logrado cortar la tubería vinculada al conocido como sistema de prevención de explosiones (BOP) tras los problemas registrados ayer con la sierra a control remoto que se utilizó para la operación.
Pero a pesar de numerosos intentos por controlarlo, el derrame de crudo casi triplicó su tamaño en un mes y tiene una dimensión total de 24.400 km2, similar al estado de Maryland (noreste de EEUU) o más del doble que la isla de Jamaica, según un estudio difundido este miércoles.
Un conjunto de tres imágenes satelitales del derrame tomadas durante 12 horas entre la noche del martes y la mañana del miércoles por un centro especializado en análisis satelital de la Universidad de Miami (Cstars) indica que la marea negra “tiene ahora una superficie de 9.435 millas cuadradas (24.435 km2), casi como el estado de Maryland”.
“Una veta de petróleo se está moviendo en dirección a los cayos de Florida”, indicó el estudio del Cstars, concluído el miércoles.
Diversas concentraciones de chapapote (alquitrán) y capas de crudo derramado en el Golfo de México se encuentran hoy a unos 9 kilómetros de la zona del Panhandle en el extremo noroeste de la costa de Florida, y podrían llegar muy pronto al litoral.
Las autoridades floridazas indicaron que los fragmentos de petróleo detectados cerca de las playas de Pensacola, en el Panahandle, se hayan muy próximos a la costa de Navarre Pier, en el condado de Santa Rosa.
La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA, por su sigla en inglés) apuntó que, de acuerdo con sus proyecciones, una “punta de la mancha de crudo podría impactar el Panhandle tan pronto como esta semana”.
La NOAA ha situado los condados de Escambia y Santa Rosa en el cono de trayectoria de la mancha negra de petróleo y señaló que una cadena de 78 kilómetros de barreras sintéticas flotantes se han desplegado en las zonas costeras de los condados de Bay, Escambia, Franklin, Okaloosa, Santa Rosa y Walton.
Los vientos y las corrientes mantuvieron en las pasadas seis semanas alejada la mancha negra de petróleo de las famosas playas del Panhandle, pero ahora han cambiado de dirección e impulsan fragmentos de vertido hacia su costa.
Numerosos turistas y residentes se han acercado desde a las famosas playas de Pensacola tras conocer por los medios que las capas de crudo se hallaban a tan sólo 11 kilómetros de sus blancas arenas.
Asimismo, cadenas de televisión como la estadounidense NBC han instalado ya sus parabólicas en las playas de esa ciudad para recoger el momento en que las primeras oleadas comiencen a manchar el litoral de Pensacola.
Según la Comisión para la conservación de la Pesca y la vida Salvaje de Florida (FWC), “cualquier potencial impacto en la costa de Florida se producirá en forma de chapapote (alquitrán)” u oleadas diluidas de “petróleo y agua de color marrón, óxido o naranja”.
Las autoridades han desplegado cerca de las playas de Pensacola diversos “skimmer” o bocas basculantes que ayudan a recoger sólidos en suspensión, con el objetivo de “minimizar cualquier potencial impacto” del vertido.
Mientras tanto, el sur de Florida se prepara también para la posible llegada de crudo arrastrado por la corriente principal del Golfo, aunque todavía la zona no se halla en tan inminente peligro como el distrito de Panhandle.
Sin embargo, los científicos, expertos sobre medioambiente y autoridades se prepararan para hacer frente a lo peor, dado que el ecosistema del sur de Florida, principalmente sus manglares y arrecifes coralinos, son muy vulnerables.
Por su parte, el gobernador Charlie Crist solicitó ayuda federal para la industria y comunidades pesqueras del estado, debido al impacto catastrófico que el vertido incontrolado de crudo en la cuenca está teniendo en este sector.
“Los pescadores de Florida y las comunidades de la costa han experimentado una significante pérdida de ingresos a causa de la errónea percepción pública de que las aguas de Florida se han visto contaminadas” por el vertido, señaló la Comisión para la Conservación de la Pesca y la Vida Salvaje de Florida (FWC).
El avance de fragmentos de petróleo hacia el Panhandle “ha reducido considerablemente las oportunidades de pesca comercial y alquiler de embarcaciones para pesca” en la costa oeste, agregó la FWC.
Subrayó que los distribuidores encuentran problemas para la venta de pescados como el pargo, mero y marisco a causa de los temores de los clientes de que el marisco procedente del Golfo esté contaminado.
El Gobierno estadounidense ha ampliado el área cerrada a la práctica de la pesca, que actualmente ocupa un 37 por ciento de las aguas del Golfo.