El libro de Ros nos aporta nuevos ángulos de la vida y acción de Céspedes, y lo hace con un caudal de datos que enriquece sobremanera su obra. Se advierte en estas páginas una búsqueda profunda de información, no solo sobre Céspedes, sino sobre los personajes más destacados de aquella guerra, sobre los combates, sobre las intrigas, sobre la intención y la conducta del gobierno colonial así como de los dirigentes de la revolución de Yara
Publicado el 06-12-2010
Céspedes, un gran libro de Enrique Ros
Por Guillermo Cabrera Leiva
ESTABAMOS acostumbrados a leer a Enrique Ros como expositor de acontecimientos recientes, y casi todos sobre protagonistas vivos. Esta vez nos ha sorprendido con un maravilloso texto sobre una gran figura del pasado, y sobre hechos hasta ahora poco conocidos por la generalidad de los lectores.
Creíamos que ya sabíamos bastante de Carlos Manuel de Céspedes, sobre todo después de aparecer el libro de Chao sobre el joven Céspedes en París, donde nos ofrece una faceta ignorada de quien iba a ser el primer caudillo revolucionrio de Cuba, pero estas páginas revelan nuevos hechos y circunstancias poco conocidas o ignoradas para la mayoría de los lectores.
El libro de Ros nos aporta nuevos ángulos de la vida y acción de Céspedes, y lo hace con un caudal de datos que enriquece sobremanera su obra. Se advierte en estas páginas una búsqueda profunda de información, no solo sobre Céspedes, sino sobre los personajes más destacados de aquella guerra, sobre los combates, sobre las intrigas, sobre la intención y la conducta del gobierno colonial así como de los dirigentes de la revolución de Yara.
El libro es, a nuestro modesto entender, una abreviada enciclopedia sobre la Guerra de los Diez Años.
Se nota, sobre todo, el interés de Ros en destacar el desafuero cometido por la Cámara de Representantes, al destituir a Céspedes de su alto cargo, y dejarlo solo, sin auxilio alguno, hasta quedar acorralado y sufrir la muerte que sólo le corresponde a los delincuentes que huyen de la justicia.
Ros destaca, además, la grandeza moral de Céspedes, y su alto concepto del civismo, algo que lo distingue por encima de muchos de sus compañeros de armas.
La descripción de los movimientos de tropas, el número de las mismas y la narración de los encuentros entre las fuerzas españolas y cubanas colocan a Enrique Ros en este libro en un plano de gran autor de temas militares, al que no escapan detalles sobre el terreno, las armas y la estrategia de los combatientes.
No podríamos, sin embargo, comentar en un breve artículo todo el contenido de esta preciosa obra histórica. Tan solo escribir un juicio adecuado de los libros citados por Enrique Ros llevaría unas cuantas cuartillas, ni qué decir de las cartas y documentos reproducidos a lo largo de sus páginas.
Con esta obra entra Enrique Ros en la categoria de los grandes historiadores del pasado cubano, y puede con sobrados quilates acompañar a Ramiro Guerra, Leví Marrero y otros de su talla.
En la afectuosa dedicatoria que me hace Ros de este libro, me recomienda que le presta especial atención a lo que se refiere a la destitución, abandono y muerte de Céspedes. Así lo he hecho, y una vez más he reconocido en aquel caudillo el genuino Padre de la Patria,
La falta de visión, quizás, unida a la ausencia de dominio propio, hizo que notables patriotas de aquellos años trataran el caso de Céspedes sin la altura que exigían las circunstancias.
Tal vez Cuba esté pagando aún aquel grave error cometido contra Carlos Manuel de Céspedes.
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