Publicado el 08-10-2010
Válvula aórtica: el reemplazo funciona mejor con los tejidos del paciente
PARÍS (AFP)
El reemplazo de la válvula aórtica del corazón funciona mejor, en términos de supervivencia y calidad de vida, cuando se hace con material vivo extraído del paciente que con una válvula aórtica de un donante fallecido, según un estudio.
Diez años después de la intervención quirúrgica, el riesgo de deceso es cuatro veces más elevado entre los pacientes cuya válvula deficiente fue reemplazada por una válvula aórtica de un donante muerto, que para aquellos que tuvieron un autotrasplante (con los propios tejidos del paciente), según el estudio dirigido en Londres por Sir Magdi Yacoub, y publicado por la revista médica británica The Lancet.
El estudio comparativo se hizo con 216 pacientes de 18 a 69 años, seguidos entre 1994 y 2001, y distribuidos por sorteo en dos grupos.
Hubo un fallecimiento durante la operación con autoinjerto o justo después. En el caso de un trasplante con una válvula de un donante, hubo tres fallecimientos. Luego de diez años de seguimiento médico tras la intervención, cuatro pacientes murieron en el grupo de los autotrasplantes, y 15 en el grupo que recibió una válvula de un donante.
Diez años después de la operación, la supervivencia (97%) del grupo del autotrasplante era comparable a la de la población británica de la misma edad (96%). La sobreviviencia en el grupo que recibió una válvula de un donante fallecido era muy inferior (83%).
La válvula aórtica conecta el ventrículo izquierdo del corazón con la arteria principal del cuerpo, la aorta, que lleva la sangre oxigenada al organismo.
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