Publicado el 08-28-2010
Y NACIO
UN POEMA
POR LUIS MARIO
El próximo jueves 2 de septiembre se cumplen cien años del nacimiento de José Ángel Buesa, el poeta más popular de Cuba. Tuvo un estilo personalísimo que no sólo lo convirtió en un poeta influyente, sino que le ganó una inmensa cantidad de lectores en Cuba y más allá de sus fronteras. Fue un posmodernista que estudió a fondo los recursos de la versificación eufónica, y esos conocimientos los aplicó de forma invariable a su producción poética. Y ahora, para saludar su centenario, pido a Dios que el poeta descanse en paz, al conjuro de estos versos que le dedico, porque se trata de quien fue mi maestro y mi amigo.
Doble elegía a José Ángel Buesa
(I)
“Nadie regresa nunca...”, nos dijiste
cuando un sorbo de vida te quedaba.
En tu puerta entreabierta sonó la negra aldaba
y se heló tu sonrisa de hombre triste.
Y, sin embargo, a veces se regresa
de parajes remotos y diversos.
Y hasta la patria vuelve en unos versos
si son versos telúricos con la firma de Buesa.
Estás casi corpóreo en tu lenguaje.
Aunque para los hombres la muerte es como un viaje,
no puede regresar quien no se ha ido.
Continuarás presente, no se sabe hasta cuándo.
Y desde Oasis seguirás cantando
el temblor permanente de Cupido.
(II)
Cómo es de imperdonable la manera de irte,
sin un adiós siquiera;
buen capitán del norte definido,
buen capitán de espaldas a la arena.
Se persignan las móviles amadas
porque eres como Nervo, pero Nervo a la inversa.
Bécquer moderno de las rimas hondas
y Rubén de las múltiples princesas.
Adán que subdivide el Paraíso
multiplicando Evas:
como un Caín nacido de tu sangre
la nicotina enloqueció tus células.
Enfermedad maldita,
fuego de muerte sobre las colmenas.
Pero como un viajero de amores y parábolas
-sembrador de alta siembra-,
las espigas repiten tus canciones
y Proteo se alegra.
Poeta de la música por dentro,
Beethoven de las letras:
tus tímpanos se pudren en la noche
cuando es más alto el vuelo de tu orquesta.
Los ríos te retratan con un alejandrino
y las aguas se van, pero tú llegas.
Así crece tu gloria, como sobre tus hombros
va creciendo la yerba.
Una dama de luto
quiere llenar tu féretro de perlas.
Maestro de la forma, juglar de la ternura...
¡Poeta de mi tierra...!
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