Flora Fong y Li Domínguez Fong. Foto J. Hdez.
Publicado el 08-28-2010
Dos manifestaciones
Por Jesús Hernández
Madre e hijo atesoran al arte por vínculo agregado. La primera reinterpreta a la figuración con cánones propios y el segundo desemboca un aluvión de expresiones. Dos manifestaciones diametralmente opuestas que Flora Fong y Li Domínguez Fong traen de Cuba para exponer en la galería CernudaArte estos días.
De Flora Fong conocemos su inclinación por la sencillez y la explosión de colores. Decir más con menos. Manifestación que concibe con marcados trazos y el flujo de formas que conforman un argumento. Agua, tierra, flora y algo de fauna. Componentes que enlaza y relaciona con la tendencia modernista cubana de generaciones anteriores, pero complementa con carácter propio. Configuración que tiene a ciertos elementos de la caligrafía china incorporados y permite el uso de la coloración que abunda en su entorno. La presencia de una luz que encuentra únicamente en el Trópico cubano.
“He transitado por varias etapas”, comentaba la pintora cubana, quien fuera profesora de la Academia de Arte San Alejandro en los años 1970 y 1980. “Así comencé a estudiar el entorno (natural) inmediato a mediados de 1980. A incorporar elementos como la palma, una hoja de tabaco o el viento de un ciclón”, recordaba.
Así la pintora evolucionaba de una etapa plenamente figurativa, como acredita el cuadro La Boda, que cuelga en una de las paredes del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana; a otra más simbólica.
De padre chino y madre cubana, Flora se nutre de ambas culturas. “Me interesó la caligrafía china”, explicaba. “Tal vez porque lo llevo en la sangre, me incliné a investigar un poco en esa dirección y comencé a incorporar los elementos caligráficos”. Signos característicos que incorpora a sus pinturas. “Fue un proceso largo que tomó alrededor de 10 años”, aseguraba. Proceso que comenzó con un viaje al país asiático, donde incluso tuvo contacto con primos hermanos.
“Por ejemplo”, explicaba, “mi palma real parte del signo que significa bosque en chino y el cuadro de la montaña (que forma parte de la exposición) contiene a montaña”.
Flora asegura que no es un fundamento únicamente estructural, “sino (además) filosófico que mantengo dentro de mis intenciones como pintora”. Un medio que asegura ser “una fuente espiritual inagotable de sabiduría”. Elementos que igualmente convoca para la realización de estructuras escultóricas en bronce que presenta en esta exhibición.
La obra del joven pintor Li Domínguez Fong también la conocemos, pero nunca antes tuvimos la oportunidad de ver tantos cuadros juntos. Explosión de manifestaciones que tiene al lenguaje simbólico por vehículo y una tonalidad que tiende a los matices claroscuros muy bien definidos.
Por un lado está la serie de cuadros que muestra escaleras, puentes y caminos interrumpidos que no conducen a destino alguno. Gente mayormente despersonalizada que deambula sin saber a donde va. Un auténtico discurso pictórico que llama la atención y despierta inquietudes en el espectador. La recompensa ideal que todo buen artista desea y pocas veces logra alcanzar.
De hecho, el lenguaje simbólico admite muchas lecturas, interpretaciones propias de que quien observe. No obstante, nadie mejor que el pintor para explicar el significado. Eso intentamos.
“Básicamente trato decirlo en el título”, contestaba. Título específicos como Apegados a la Tierra, Nostalgia y Enlaces. “Evidentemente es eso. Un lugar imaginario donde los caminos no conducen a ningún lugar”. Composición que el artista considera experimental. “No hago bocetos previos. Es pura explosión”, aseguraba.
De hecho, lo que Li considera una composición experimental dio paso a una nueva serie más definida y menos explosiva, pero igualmente atractiva. Configuración que oscila entre la expresión y la abstracción, y donde la textura añadida alcanza niveles muy efectivos. Material agregado cuyo nombre el pintor prefiere mantener oculto.
“Ahora estoy concentrado en esta nueva etapa”, explicaba. “Son guajiros insulares, campesinos y pescadores. Gente asociada al campo o el mar”. Gente de pueblo que ya tienen rostros y dejaron atrás los caminos que no conducen a lugar alguno.
Cernuda Arte, 3155 Ponce de Leon Blvd., Coral Gables (305-461-1050). Consulte el portal cibernético www.cernudaarte.com o llame por teléfono para más información.
|