Publicado el 08-30-2010
El Terror en México
Es sin duda alguna incalculable la cantidad de abusos y crímenes que se están cometiendo en México no sólo en lo relativo al tráfico de drogas, sino también en lo relativo al tráfico de inmigrantes que están dispuestos, con lo que les dan sus familias, a pagar sumas altísimas para poder cruzar la frontera de México hacia los Estados Unidos de América. Y son incalculables los casos de inmigrantes, especialmente centroamericanos que no pueden pagar totalmente el precio del paso hacia los Estados Unidos y son mantenidos como rehenes por mucho tiempo o se llega a los extremos terribles de una matanza como la que se acaba de divulgar a nivel mundial, donde hubo 72 inmigrantes centroamericanos que fueron asesinados y reunidos junto a una pared en Tamaulipas, México.
Los inmigrantes que sufren estos crímenes son generalmente centroamericanos. Los cubanos, si logran pasar la frontera hacia los Estados Unidos, no tienen problema porque la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano les da el privilegio de quedarse en los Estados Unidos de América aun cuando hayan llegado a través de la frontera sin la documentación correspondiente.
Constituye un desafío para las autoridades mexicanas esa ola de crímenes que demuestra una inseguridad casi total y una incapacidad en alto grado de parte del gobierno para impedir esos espeluznantes asesinatos cometidos por el crimen organizado. Además, hay que tomar en cuenta los otros crímenes que se cometen por el tráfico de drogas o lo que sea en proporciones alarmantes y con características terribles Es muy lamentable y desprestigiante para México esa inmensa cantidad de asesinatos. Las estadísticas revelan que desde que llegó a la presidencia de la República Felipe Calderón ha habido 28,000 asesinatos de esa naturaleza, mayormente en la zona norte del país. En México hay una gigantesca cantidad de gente honrada que debe estar indignada por lo que está ocurriendo y que debe movilizar todos sus empeños para combatir esos crímenes antes de que lleguen a constituir algo común y corriente en ese gran país.
Es de esperarse que la magnitud de estos crímenes, que el desborde de tanto asesinato y de tanta inseguridad, conmueva a los más valiosos sectores de la nación mexicana y, como consecuencia de ello, se adopten todas las medidas necesarias para frenar tantos crímenes, tantos desmanes, que desprestigian a una de las patrias más importantes de la América hispana.
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