Publicado el 09-01-2010
La educación: Imperativo moral y económico
Por Uva de Aragón
Durante las audiencias de confirmación, Arne Duncan, designado secretario de educación por el presidente Barack Obama, se refirió a la educación como “el tema más apremiante que enfrenta Estados Unidos. Añadió que “preparar a los jóvenes para el éxito en la vida no sólo es una obligación moral de la sociedad” sino un “imperativo económico”. “La educación es también el tema de los derechos civiles de nuestra generación”, dijo. “Es el único camino seguro para salir de la pobreza y el único camino para lograr una sociedad más equitativa y justa”.
A pesar de que la crisis económica tanto nos preocupa a todos y acapara los titulares de las noticias, la administración de Obama no ha olvidado su compromiso de mejorar la educación en el País. Se reconocen los adelantos alcanzados con el programa “No Child Left Behind” del gobierno de George W. Bush, pero no son suficientes.
Todas las estadísticas comprueban que el rendimiento escolar de nuestros niños va en descenso con relación al resto de los países desarrollados, especialmente en áreas tan clave como lectura, matemáticas y ciencias. Sin embargo, esas mismas estadísticas señalan que los niveles de inteligencia (IQ) de los chicos estadounidenses es considerablemente alto, lo cual comprueba que el sistema no está desarrollando al máximo el potencial de los estudiantes.
El sistema escolar enfrenta grandes desafíos. Un tema a discusión es la forma de evaluar a los maestros, que ha querido basarse en los resultados de los exámenes de los estudiantes. Es fácil entender los peligros de este criterio, pues el progreso de los alumnos varía por una serie de factores, como los niveles socioeconómicos de cada distrito y la situación en los hogares, de los que el maestro no puede ser responsable.
Tanto el Secretario de Educación como los representantes de la Federación Nacional de Maestros, consideran que el problema de “malos maestros” es mínimo, y que los dilemas mayores son otros. El primero estriba en la revisión de los programas de estudio para reflejar una nueva realidad.
A mi modo de ver, los cambios mayores en el mundo en las últimas décadas son la Internet y la globalización. La primera pone al alcance de los dedos una cantidad infinita de información, no siempre fidedigna. En los cursos de educación elemental, además de las destrezas de la lectura, la escritura y los números, hay que fijar los conocimientos fundamentales que nos acompañan el resto de la vida sobre historia, geografía, ciencias. Muy pronto el maestro se verá obligado a guiar al estudiante en la compleja red informática actual para que pueda encontrar datos irrefutables y separarlos de los inciertos. Asimismo, especialmente en un mundo con tanta información disponible, enseñar a los estudiantes a organizar y analizar tal madeja de noticias, informes, referencias, es otro de los retos.
Los Estados Unidos, pese a sus fases imperialistas y su influencia en el mundo como potencia mundial, ha tenido una tendencia al aislacionismo y hasta al provincianismo. En la sociedad global, esta propensión debe superarse si el País desea ser competitivo. El joven de hoy que conozca más de un idioma y sienta que el mundo fuera de las fronteras de Estados Unidos no es ancho y ajeno, tendrá mayores oportunidades de éxito. Por ello, el desarrollo de programas para que los estudiantes universitarios puedan tomar cursos en el extranjero es primordial. En fin, que los conocimientos de historia y geografía universal y de otras culturas y religiones son tan vitales para el futuro de la nación como los de economía y administración de empresas.
La responsabilidad del destino de Estados Unidos está en manos de todos los que de un modo u otro participamos en la educación de las nuevas generaciones, ya sea como maestros, profesores, consejeros o administradores en los centros docentes, o simplemente como padres y abuelos. Sólo la educación ayudará a eliminar los prejuicios contra los inmigrantes, eliminará la pobreza, desarrollará una fuerza laboral competitiva a niveles globales y aliviará un gran número de problemas serios como la contaminación ambiental y los malos hábitos nutritivos. También llevará a las nuevas generaciones a superar la polarización actual y regresar a ese espíritu de comprensión y civilidad que ha sido uno de los pilares de la democracia en Estados Unidos.
Hace medio siglo el movimiento de los derechos civiles transformó la sociedad norteamericana. Ojalá comprendamos la urgencia del mensaje del Secretario de Educación Duncan cuando afirma que la educación es el tema de derechos civiles en la hora actual, e impulsemos de nuevo un cambio verdaderamente profundo.
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